domingo, 7 de julio de 2013

No estoy de vacaciones

Ya han pasado 40 días de mi última sesión de quimio y mi cuerpo ha empezado a recuperarse. Tomen nota, dije “empezado”, he iniciado un largo proceso de volver a ser la misma de antes.

Esta etapa es dura, porque una quiere hacer todo como si ya estuviera bien, es decir normal, pero  el cuerpo todavía no responde.

El lunes pasado, por la mañana hice mis 30 minutos diarios de caminata (recién empecé…), al medio día estaba languideciendo sin saber por qué, hasta que recordé que había hecho ejercicio. Por la tarde fui un rato al banco y me puse zapatos con taco. Por la tarde tenía un dolor de pantorrillas como si hubiera ido al gimnasio y hubiera hecho 2,000 ranitas. Mis músculos han perdido totalmente su tono y su flexibilidad. Hasta estar sentada en una silla me cuesta trabajo. De rato en rato tengo que recostarme, lo hago en un sillón porque recostarme en mi cama me parece demasiado.

Lo de la natación lo estoy postergando un poco porque realmente me asusta lanzarme al agua en mi estado físico actual. No sé si resista más de 10 minutos nadando ni  quiero imaginar el dolor de cuerpo que me puede ocasionar después.

Estoy evitando que la gente me vea, sobre todo la gente de mi trabajo porque empiezan a preguntarme ¿cuándo te reincorporas? Y yo me pongo de mal humor porque yo aún estoy con descanso médico, NO ESTOY DE VACACIONES.

Los entiendo, es fácil confundirse. Es cierto, yo misma me miro en el espejo y me veo bien, un poco más gordita, pero con la peluca y maquillada se me ve bien. Hace unos días me encontré con una amiga y me preguntó qué estaba haciendo porque mi piel estaba mejor que nunca. Llegamos a la conclusión que debe ser por el extracto verde, es decir por la clorofila que estoy tomando. Ella se quedó tan impresionada que me pidió la receta para empezar a tomar el extracto de perejil, acelga brócoli y zanahoria. Sin duda este extracto está haciendo efecto en mi nutrición. 

Después de haber estado cinco meses con diarreas continuas, ahora sí debo estar asimilando los nutrientes. Además del extracto estoy agregando germinados de alfalfa  y de espinaca a mis ensaladas, y además tomo dos veces al día las cápsulas de calcio, magnesio y zinc. ¡Me voy a poner como Popeye!!

Pero para ser la misma de antes, además de bajar los 7 kilos que he ganado, tengo que recuperar mi cabellera, mis cejas y mis pestañas. Mi cuero cabelludo está cubierto de una pelusa, pero no totalmente, hay partes desérticas y ya deberían estar cubiertas. Estoy aplicándome una loción capilar de Quina, que dicen es milagrosa. Espero que realmente lo sea.

Este tiempo de convalecencia, llamémoslo de “no vacaciones”, también me sirve para poner las ideas en orden. Mientras estaba en el tratamiento solo pensaba en qué día iba y si estaría bien para que me pongan la siguiente quimio. Ahora las preocupaciones son otras. Yo necesito recuperar mis fuerzas y luego irme de verdaderas vacaciones.



Gracias, Señor por la capacidad de recuperación del organismo que nos has dado, gracias por los extractos milagrosos y tu red de sanadores. Gracias también por el gran apoyo que recibo de mis médicos, mi familia y mis buenos amigos. Bendícelos a todos ellos.

lunes, 24 de junio de 2013

Chirriando los dientes

Se pasaron 30 días desde mi “graduación” y no he hecho nada en especial. Sigo tan convaleciente como antes. Yo había pensado recuperarme más, físicamente, pero no ha sido demasiada la mejoría.

Lo que sí he empezado un tratamiento  con unas gotas homeopáticas llamadas “drener”, que han servido para limpiar mi hígado y mis riñones. Luego he concentrado mis fuerzas en prepararme el extracto verde (acelga, perejil, brócoli y zanahoria) para tomar en ayunas cada mañana.

A pesar de que mi ánimo estaba bien, optimista como siempre, de rato en rato me sorprendía a mí misma chirriando mis dientes. Esta fue la primera señal de que andaba tensa. Como decía mi abuelita “la procesión va por dentro”. Y debe ser, porque la sorpresa de mi nerviosismo fue tal que me parecía que la que chirriaba los dientes era otra persona, no yo.

El viernes 21 me tocó el control, del primer mes luego del tratamiento. El doctor revisó mi análisis de sangre incluido el marcador Ca125 y las resonancias de abdomen y pelvis.  Esta vez yo no tuve tiempo de revisar los resultados de la resonancia. Supe por el doctor que todo está bien, que el tratamiento ha dado resultado, pero que como todo mi organismo está inflamado todavía, en un par de meses me van a sacar un PET SCAN para obtener un resultado más definitivo. Mientras no me hagan el PET SCAN yo aun no canto victoria (segunda señal).

Mis análisis de sangre han marcado 12.5 de hemoglobina y una gran recuperación de plaquetas  y de leucocitos, pero hay algunos índices que están fuera del rango normal. Entre ellos el colesterol, las transaminasas y la glucosa.  Al doctor todo le pareció aceptable excepto la glucosa y me ha mandado a repetir ese análisis en 10 días.

Respecto al peso, he aumento 7 kilos en estos  cinco meses, así que me han derivado a una nutricionista y me han recomendado que haga ejercicio. “Ahora sí ya puedes hacer ejercicio”, dijo mi doctor.

Así que estoy tentada de tomar clases de natación y caminar. Ambas actividades me ayudan a poner las ideas en orden (¡necesito  sicólogo urgente!!) y son muy beneficiosas para la salud.



Gracias, Señor, por las buenas noticias, que aunque yo me muera de miedo, son buenas noticias. Dame fuerzas para seguir adelante y aceptar que todo va bien.

sábado, 1 de junio de 2013

Recién graduada

El jueves pasado celebré mi “graduación”, es decir el fin de mi quimioterapia. Gracias al apoyo de mi hermana me animé a celebrarlo y realmente fue una buena idea.

Al terminar mi hidratación se reunieron en la sala de quimio todas las enfermeras y auxiliares, para brindar y compartir; hasta mi oncólogo llegó para la foto. Fue un momento emocionante porque, como dijo mi hermana, celebramos haber llegado a una meta: cumplir los seis ciclos de quimio. Algo que a mí me parecía muy difícil. También hablaron de la valentía que implicaba seguir el tratamiento y de mi alegría y buen ánimo en todo momento.

Estos discursos rompieron el hielo y al rato los ocho pacientes que estábamos en la sala estábamos charlando, compartiendo y riendo.

Cuando me despedí, me fui contenta de haber culminada esta etapa con éxito y  satisfecha porque los demás pacientes se quedaron más animados y motivados a seguir adelante. Una señora me dijo “eres la primera persona que conozco que ha terminado su tratamiento y está tan bien…” ese sí que fue un piropo.

La graduación es un acto simbólico, el proceso de la quimio sigue con sus efectos: la diarrea y el cansancio. Solo que como ya sé que es la última sesión, lo tomo con mayor naturalidad.

Ahora, empieza otra etapa. Debo concentrarme en recuperarme. Preocuparme un poco más por mi alimentación y hacer ejercicio. Poco a poco este primer mes hasta la cita del 21 de junio, en que me evaluarán con una resonancia magnética y análisis de sangre. Ese día confirmaremos que todo este esfuerzo ha valido la pena. De ahí en adelante ya será otra historia.




Señor, gracias por las celebraciones que nos levantan el ánimo y alientan el espíritu.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mi sexta sesión de quimio


Dicen que la tercera es la vencida. Espero que así sea, esta es la tercera vez que recibo seis cursos de quimioterapia, como tratamiento. Pienso en lo fuerte que es mi cuerpo para soportar tanto químico y en mi propia fortaleza espiritual para seguir la terapia.

Sé que no estoy sola en esta prueba, tengo mucha gente a mí alrededor apoyándome. Desde buenos deseos, rezos hasta envío de energías en el plano astral, hasta la mano de Dios interviniendo a mí favor. Yo lo siento, es la única explicación para la buena respuesta de mi organismo ante el Docetaxel y la Gembcitabina.

Hoy he empezado mi sexto curso de quimio, mañana me pondrán suero y medicamentos para la hidratación, pasado mañana también. También recibiré cinco vacunas de Filgastrín para ayudar a mi médula a producir y reponer los leucocitos y el próximo miércoles, me administrarán el refuerzo de la quimio, una dosis adicional, seguida de un día más de hidratación. Ese día habré concluido mi tratamiento y, siguiendo la tradición de Oncocare (ahora Clínica Aliada contra el Cáncer) debo llevar bocaditos y una torta para celebrar mi graduación.

Yo no ando de muchos ánimos celebratorios en este momento pero creo que debo hacerlo porque celebrar ayuda, me ayuda a mí y a los demás pacientes (es decir, a la promo).

Mucha gente, entre ellos mi oncólogo, creen que la  gente que se aventura a seguir tratamientos alternativos como comer gorgojos por ejemplo, lo hace por desesperación. ¿Tú comerías gorgojos vivos? me preguntó en una oportunidad como diciendo estarías tan desesperada para hacer eso… Yo solo sonreí pero por dentro pensaba Estoy tan desesperada por curarme del cáncer que me voy a someter a una quimio por tercera vez en mi vida y solo porque me dicen que me ayudaría a evitar la aparición de cualquier nuevo nódulo.

Yo no he estado nunca en un caso muy grave (bueno la segunda vez que me pusieron radioterapia, tal vez sí) pero con las quimios siempre ha sido por precaución, para evitar… como me dicen ahora. El año pasado sí fue para desaparecer los pequeños nódulos peritoneales, pero parecía algo fácil de lograr. Pero a los seis meses aparecieron estos últimos dos.  A los que les han dado radio y ahora quimio. Ya están casi desaparecidos pero seguimos con el tratamiento para no arriesgar…

Yo podría haber dicho ¡Ya, no!. Hasta aquí nomás, pero soy una persona persistente. Si me he decidió por este tratamiento lo hago completo, aunque tenga que permanecer en cama descansando por falta de energías.

En mi opinión, estoy tan desesperada por curarme o más que aquel que opta por comer gorgojos vivos.  El doctor se olvida que la quimio también es una apuesta, aunque más científica debemos reconocerlo, pero totalmente dañina para mi organismo y que implica un enorme sacrificio.

Pero mientras haya vida, hay posibilidades de mejorar la calidad de vida. Apenas termine mi tratamiento empezaré a purificarme. Ahí sí cuidaré mi alimentación, tomaré mis extractos de fruta y vegetales y retomaré las hierbas chinas. Por ahora mis prioridades son estar fuerte y sana para culminar mi sexta sesión de quimioterapia.


Gracias Señor, por tu gran apoyo y el de tus ángeles aquí en la tierra. Bendice a mis médicos y a todo el equipo que interviene en mi tratamiento. Dale ánimo, fortaleza y esperanza a mis compañeros de promo para que pronto también ellos estén celebrando su fiesta de graduación.

martes, 14 de mayo de 2013

Del banco, la perra y la peluca


Ayer, avanzada la tarde, me doy cuenta que tengo que pagar mi tarjeta de crédito y ya no  lo puedo hacer vía online, así que me alisto para ir al banco que queda a tres cuadras y hacer el pago en el cajero automático.

Como estoy deportiva con buzo y zapatillas me animo a llevar a la perra conmigo. Aprovecho para que se pasee, pienso.

Enrumbo al banco, la perra camina obediente hasta que a unos pocos metros de mi objetivo se dispone a hacer sus necesidades. ¡Oh, no!!! Si mayores reparos deja un regalito enorme sobre la acera. 
Felizmente estaba preparada y tenía dos bolsas en mi cartera. Me agacho para recoger sus heces y me olvido que llevo puesta la peluca. Estoy en plena faena de recojo cuando la perra se suelta, me incorporo de un salto y me lanzo sobre la correa que se alejaba cada vez más de mi. En ese momento siento que con el impulso la peluca ha dado un brinco en mi cabeza y ha caído por donde ha querido.

Cuando logro levantarme el pelo me cae sobre la frente sin raya ni forma. Tengo las manos ocupadas con la correa de la perra y la bolsa con el recuerdito. Trato de mirarme en el vidrio de las ventanas del banco, no llego a distinguir nada.

Ya en el banco no me queda otra que dejar a la perra afuera, enganchada en la reja, entro con mi bolsa del delito y me acomodo la peluca ante la mirada asombrada del vigilante. De hecho que cumplo todos los requisitos del manual del sospechoso. ¡Con perra y con peluca!!! Hago mi trámite lo más rápido que puedo y recupero el peinado y la dignidad en cuanto vidrio encuentro en mi camino.

Regreso lo más rápido posible y ruego a todos los santos no encontrarme con nadie conocido… Voy pensando que a veces es mejor camina sola, que mal acompañada. Sobre todo en mi situación.


Gracias, Señor, por las anécdotas que le quitan solemnidad a la vida, que nos hacen reírnos de nosotros mismos. Sin ellas que aburrida sería la vida.

lunes, 13 de mayo de 2013

¡Golpeada, pero no vencida!!!


En esta segunda parte del tratamiento estoy sintiendo claramente los efectos del Docetaxel en mi organismo. Cada día me siento más cansada. Y casi no hago nada en el día. Me he vuelto muy reservada con mis energías.

Solo salgo si me recogen en auto. No tengo fuerzas para ir a la esquina y parar un taxi. ¡Eso cansa!!! De vez en cuando me aventuro a una caminata de 3 ó 4 cuadras, es decir dos de ida y dos de vuelta y con eso tengo más que suficiente.

Estoy convencida que el efecto es acumulativo. Si para mi cuarta quimio estaba en un 30% de mi capacidad, me equivoqué al suponer que así seguiría luego de la quinta. Ahora debo estar a un 20% de mi capacidad si no es menos.

Me da miedo pensar que con la sexta quimio ya no pueda levantarme de mi cama y tenga que quedarme en reposo, pero a veces siento que mi cuerpo ya no puede más.

Hay mañanas en las que quisiera quedarme en mi cama y no meterme a la ducha, pero yo misma me sobrepongo y me animo. Ayer celebramos el Día de la Madre y tuvimos una pequeña reunión en casa, un lonchecito… resultado: hoy no podía levantarme. Tomé desayuno y volví a recostarme. Recién al mediodía me metí a la ducha, fue un acto heroico.

No puedo quejarme porque nada me duele, no siento náuseas, no tengo gases, el estómago me funciona bien (salvo la diarrea de los días 4to. y 5to.), como de todo, incluso chocolate, pero las fuerzas me fallan.

A estas alturas del tratamiento no puedo imaginarme lo que sería de mí si no tuviera a mi papá y no me hubiera mudado con él. Todos los días doy gracias a Dios porque este hombre de 80 años está sano, fuerte y puede cuidarme. Él hace todo lo que yo no puedo hacer… y me engríe. Me compra mi cuy, o el vaso (de res) o me trae algún antojito para comer. También se preocupa de comprarme bebidas rehidratantes o gaseosas cuando me da la diarrea.  Él lleva la casa con todo lo que supone tener a una enferma en casa. Yo solo me concentro en recuperarme. Es un ángel, el mayor de todos los ángeles que ios ha puesto en mi camino.


Gracias, Señor, por el ánimo que no pierdo y por las fuerzas que aún me quedan. Gracias por mis ángeles. Bendícelos y protégelos de todo mal. Amén.

sábado, 4 de mayo de 2013

Sarna con gusto no pica - ¡Voy por una!!!


El miércoles 1 de mayo, mientras la mayoría celebraba el Día el Trabajo, yo iba rumbo a Aliada (Oncocare se ha convertido en Aliada contra el Cáncer), para recibir mi quinta quimioterapia.

El doctor C me preguntó cómo iba de mis energías, a cuánto de mi capacidad estaba. Al 30% le contesté. Entonces me dijo que aguantara un poco más que luego del tratamiento ya volvería a ser la misma Miski de antes.

Lo de las energías es algo difícil de determinar. La semana pasada era mi semana libre, por lo tanto yo me decidí a celebrar mi cumpleaños con un almuerzo familiar con parrilla el sábado 27. Cada día de la semana hice algo: una compra, ubicar los cubiertos, alistar los platos, en fin. Adelanté lo más que pude, conseguí ayuda y pasé un lindo día. Comí rico pero moderadamente. Lo que no  hice fue hacer mi siesta habitual después del almuerzo y no me recosté hasta las 7 de la noche, cuando terminamos de recoger todo.

Al día siguiente, domingo, no podía ni moverme. Me dolía la espalda como si me hubieran molido a golpes. No tenía fuerzas. Descansé, descansé y descansé.

El lunes fue otro día. Me levanté mejor, animada porque tenía cita con mi oncólogo. Como cada mañana me puse a jugar con nuestra perra. Perseguirla, lanzarle la pelota, perseguirla. Al agacharme a recoger la pelota sentí un mareo. Me levanté y noté que estaba agitada, tan agitada que el corazón se me salía por la boca. Entonces me recosté y descansé como media hora, pero mi corazón seguía latiendo fuerte.

Al llegar al consultorio, me tomaron la frecuencia cardíaca y mis latidos iban con una taquicardia tremenda porque todavía estaba agitada porque había subido la escalera al segundo piso en lugar de usar el ascensor.

El doctor C no se alarmó de mi incidente. Por el contrario me comentó que la fatiga es queja constante de todos los pacientes que reciben Docetaxel. En todo lugar lo que me han sugerido es que haga una caminata sin esforzarme mucho para mejorar mi estado atlético.

Es que he subido seis kilos en lo que va del tratamiento. Pienso que eso también afecta, es mayor esfuerzo para mi pequeño corazón.

Ayer fui a mi segunda sesión de hidratación y coincidió con la última sesión de quimio de Paty, una de mis compañeras de tratamiento, ella había llevado bocaditos, chicha y torta para celebrar. Ya se ha vuelto una tradición hacer una fiesta el día de la última quimio. Todos compartimos la alegría del momento y le deseamos lo mejor.

No importa si unos días después volvamos para recibir una hidratación o en la siguiente cita nos manden nuevamente a recibir más quimios. Lo importante es celebrar que hemos llegado a la meta. Que nuestra voluntad y nuestro cuerpo aguantaron y lo logramos. Esta amiga ha recibido quimio por la mama y por el pulmón que se vio comprometido, ahora la van a operar y más adelante… ya se  verá.

En estos días también me he encontrado con otro amigo que ya había terminado su quimio y ha vuelto porque le han detectado un pequeño nódulo en el hígado. Estoy rezando por él y me asombra su serenidad y determinación para vencer este nuevo obstáculo en el camino. Cuando me dio la noticia nos abrazamos y yo lo alenté  diciendo: No te preocupes el doctor C te lo desaparece en una, a lo que él me contestó: en una en dos o en tres, no importa.


Gracias, Señor por los ciclos que se abren y se cierran. Por esas pequeñas metas que vamos cumpliendo y nos hacen sentir que avanzamos. Gracias por el compañerismo, por el ánimo festivo, por el cariño que recibimos de los ángeles que nos pones a nuestro alrededor. Muchas gracias.