Mostrando entradas con la etiqueta cuidados para el cáncer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cuidados para el cáncer. Mostrar todas las entradas

sábado, 12 de julio de 2014

Qué bonita familia

La sangre nos une y también las características de nuestro ADN. Me refiero a mi familia. Para más datos, mi familia materna.

De cuatro primas hermanas (mi mamá incluida), provenimos 14 primos: 11 mujeres y 3 hombres que estamos entre los 56 y los 45 años.

De mi generación, 4 primas (una de mis hermanas y yo incluidas) tuvimos un episodio de cáncer entre los 30 y 35 años. Una falleció antes de cumplir 40. Las otras tres seguimos en la lucha. Otra de mis hermanas se sumó al grupo afectado antes de los 45.  Mis hermanas y yo hemos tenido cáncer de ovario y de endometrio. Solo una tuvo mama. Mis dos primas (también hermanas entre sí) tuvieron mama.

Hace varios años una de mis tías nos avisó que tenía una mutación genética conocida como Síndrome de Lynch. Supe que uno de sus hijos se había hecho la prueba y le había salido negativa. Luego no supe más. Mis médicos pensaban que no era mi caso y por eso no insistí en averiguar más.

Pero el tema se puso en el tapete cuando a mi tercera hermana le recomiendan hacerse un estudio genético, yo me lo hago para que pueda confrontar los resultados y descubro que tengo el gen del Síndrome de Lynch y ella no (gracias a Dios). Hacerme la prueba me valió que me detectaran a tiempo un tumor alojado en el colon que no era colon sino endometrio. Me operaron hace tres meses y ya voy recibiendo 4 de las 6 quimios que me han programado.

Hace unos días me enteré que la menor de mis primas, que no pasa de 45 años se hizo una colostomía de rutina y le detectaron un tumor en el colon, sé que se ha operado en los Estados Unidos y que a raíz del incidente se hizo la prueba genética y dio positivo al Síndrome de Lynch.

También me enteré que uno de mis primos también dio positivo, lo que nos da un total de 3 primos con Síndrome de Lynch comprobado, 4 que casi con seguridad podrían tenerlo pero no se han hecho la prueba y 2 que gracias a Dios no lo tienen. Quedan 5 que no han enfermado y tampoco se han hecho la prueba (que yo sepa), pienso que sus probabilidades son bastantes bajas.

Las estadísticas señalan un 50% de posibilidades que el gen se transmita de padres a hijos. De 14 son 7 los que podríamos tenerlo y 7 los que parece que no lo tienen. Pero no somos estadísticas, cada caso es único. Yo creo que es importante saber para prevenir y actuar a tiempo si fuera necesario.

Como decía al inicio nos une la sangre, nos unen muchas costumbres familiares y nos une el ADN que nos obliga a unir nuestras fuerzas y luchar contra nuestros propios genes.


Esta es la herencia que nos tocó, de la cual nuestras madres no tienen la más mínima culpa. Siento que ellas estarían muy satisfechas si todos los primos nos hiciéramos la prueba. ¡Valor!!!

martes, 31 de diciembre de 2013

Un buen año más…

¿Qué hace a un año un año bueno? ¿Qué te haya ido bien? ¿Qué haya sido un año de oportunidades y que las hayas aprovechado? ¿O, tal vez, que hayas enfrentado una tremenda enfermedad y la hayas vencido?

Este ha sido un buen año para mí. Ha sido un año duro, un año exigente, pero los resultados han valido la pena.

He estado en tratamiento durante cinco meses, he estado con descanso médico durante nueve meses y he tomado vacaciones ya sintiéndome sana y recuperada, durante casi un mes. Luego han venido las fiestas y las he disfrutado.

Este año he aprendido mucho, me he enfrentado a mí misma, a mis miedos, a mi sufrimiento corporal y ahora estoy en busca de una nueva forma de vida más saludable.

Espero que el próximo año haya espacio en mi vida para otras metas, otras experiencias. Empiezo el 2014 sana, totalmente recuperada en cuanto a mi vitalidad y mi estado anímico. Voy a recibir el año con mi familia y de ahí me iré a una fiesta a reunirme con amigos alegres, con amigos que me han acompañado en este proceso con su cariño y sus oraciones, probablemente. Espero bailar, no importa si sola o en grupo (mejor si hay hombres bailarines). Espero regresar a casa cansada, agotada, con ese dolor de pies que te recuerda lo bien que la has pasado.

Mañana, será otro año, un nuevo periodo para ser feliz.



Gracias, Señor, por esta nueva oportunidad de alcanzar mis metas y mis sueños. Gracias, por los milagros que has obrado en mí y en mis compañeros de quimioterapia.  Bendice a mi familia, a mis amigos y a quienes han hecho posible que recobre mi salud y seguirán vigilantes durante el nuevo año.

viernes, 23 de agosto de 2013

Las mejores noticias!!!!

Gracias a Dios y a las buenas vibras de mis amig@s y familiares, mi PETSCAN dice que no tengo nada oculto por ahí… En otras palabras no hay actividad de cáncer en mi cuerpo (cerebro, pulmón, abdomen, pelvis, etc.) Es decir el tratamiento ha dado resultado al 100%.

Ahora solo me queda recuperarme del gran susto que he tenido estos días previos a la consulta.


Gracias, Señor, bendice a mi oncólogo, a mi doctora bioenergética, a mi doctor en medicina china y a todos los ángeles que han colaborado con mi restablecimiento.



martes, 16 de julio de 2013

¡Vamos progresando!!

Ya van a ser casi dos meses que terminé la quimio y empecé mi  régimen de nutrición.

El cuerpo es una maravilla, ya voy venciendo ese cansancio abrumador.

Al principio cuando salía a caminar por media hora, volvía a casa y tenía que dormir una siesta de 2 ó 3 horas para recuperarme porque había quedado extenuada. Ahora, he aprendido un truco. Antes de salir a caminar como una fruta dulce para tener energía y no desfallecer. Está dando resultado. La siesta que es obligatoria, todavía, se ha reducido a una hora u hora y media a lo mucho. Es decir ahora puedo hacer algo en la mañana y algo por la tarde.

En cuanto a la dieta para bajar los siete kilos extra, está dando resultado en medidas pero no en peso, si la hacemos caso a la balanza tendría que decir que he subido medio kilo. La nutricionista trató de darme mil razones para no traumarme por subir de peso en vez de bajar… Me dejé convencer con el argumento que señala que mi grasa se está transformando en músculo y eso es lo que pesa… quiero creer que es así.

La idea es eliminar la grasa como medida de precaución para evitar una recaída del cáncer. La nutricionista me ha prohibido tajantemente las gaseosas (yo estuve tomando gaseosa durante la quimio porque me daba energía), me ha permitido comer un poquito de chocolate con tal que deje la gaseosa y los azúcares. Ahora estoy endulzando con estevia. No más enlatados ni comida envasada, todo natural. Puedo comer un pan en la mañana y un carbohidrato en el almuerzo pero por la tarde ya no. Así que bienvenidas las ensaladas y las nuevas recetas que me han entregado.

Ahora ando metida en la cocina, empiezo temprano con el extracto verde y luego del desayuno, dejo todo listo para mi ensalada del día. Con cinco comidas al día, no hay forma de evitarlo. Yo misma he preparado el souflé de alcachofas y el ratatouille con zapallito italiano y berenjenas. Todo sea por comer sano y rico. 

No me quejo, lo disfruto. Pero esto es posible porque, gracias a Dios tengo tiempo libre para hacerlo. ¿Cómo haré después cuando vuelva al trabajo? Tendré que trabajar menos horas para mantener el ritmo.
Pero eso de volver al trabajo lo veo aun muy lejano…



Gracias, Señor, por la sensación de bienestar que acompaña a la recuperación. Tú me diste las fuerzas para superar el tratamiento, ahora me das la perseverancia para salir adelante con la dieta y el ejercicio.

domingo, 7 de julio de 2013

No estoy de vacaciones

Ya han pasado 40 días de mi última sesión de quimio y mi cuerpo ha empezado a recuperarse. Tomen nota, dije “empezado”, he iniciado un largo proceso de volver a ser la misma de antes.

Esta etapa es dura, porque una quiere hacer todo como si ya estuviera bien, es decir normal, pero  el cuerpo todavía no responde.

El lunes pasado, por la mañana hice mis 30 minutos diarios de caminata (recién empecé…), al medio día estaba languideciendo sin saber por qué, hasta que recordé que había hecho ejercicio. Por la tarde fui un rato al banco y me puse zapatos con taco. Por la tarde tenía un dolor de pantorrillas como si hubiera ido al gimnasio y hubiera hecho 2,000 ranitas. Mis músculos han perdido totalmente su tono y su flexibilidad. Hasta estar sentada en una silla me cuesta trabajo. De rato en rato tengo que recostarme, lo hago en un sillón porque recostarme en mi cama me parece demasiado.

Lo de la natación lo estoy postergando un poco porque realmente me asusta lanzarme al agua en mi estado físico actual. No sé si resista más de 10 minutos nadando ni  quiero imaginar el dolor de cuerpo que me puede ocasionar después.

Estoy evitando que la gente me vea, sobre todo la gente de mi trabajo porque empiezan a preguntarme ¿cuándo te reincorporas? Y yo me pongo de mal humor porque yo aún estoy con descanso médico, NO ESTOY DE VACACIONES.

Los entiendo, es fácil confundirse. Es cierto, yo misma me miro en el espejo y me veo bien, un poco más gordita, pero con la peluca y maquillada se me ve bien. Hace unos días me encontré con una amiga y me preguntó qué estaba haciendo porque mi piel estaba mejor que nunca. Llegamos a la conclusión que debe ser por el extracto verde, es decir por la clorofila que estoy tomando. Ella se quedó tan impresionada que me pidió la receta para empezar a tomar el extracto de perejil, acelga brócoli y zanahoria. Sin duda este extracto está haciendo efecto en mi nutrición. 

Después de haber estado cinco meses con diarreas continuas, ahora sí debo estar asimilando los nutrientes. Además del extracto estoy agregando germinados de alfalfa  y de espinaca a mis ensaladas, y además tomo dos veces al día las cápsulas de calcio, magnesio y zinc. ¡Me voy a poner como Popeye!!

Pero para ser la misma de antes, además de bajar los 7 kilos que he ganado, tengo que recuperar mi cabellera, mis cejas y mis pestañas. Mi cuero cabelludo está cubierto de una pelusa, pero no totalmente, hay partes desérticas y ya deberían estar cubiertas. Estoy aplicándome una loción capilar de Quina, que dicen es milagrosa. Espero que realmente lo sea.

Este tiempo de convalecencia, llamémoslo de “no vacaciones”, también me sirve para poner las ideas en orden. Mientras estaba en el tratamiento solo pensaba en qué día iba y si estaría bien para que me pongan la siguiente quimio. Ahora las preocupaciones son otras. Yo necesito recuperar mis fuerzas y luego irme de verdaderas vacaciones.



Gracias, Señor por la capacidad de recuperación del organismo que nos has dado, gracias por los extractos milagrosos y tu red de sanadores. Gracias también por el gran apoyo que recibo de mis médicos, mi familia y mis buenos amigos. Bendícelos a todos ellos.

sábado, 1 de junio de 2013

Recién graduada

El jueves pasado celebré mi “graduación”, es decir el fin de mi quimioterapia. Gracias al apoyo de mi hermana me animé a celebrarlo y realmente fue una buena idea.

Al terminar mi hidratación se reunieron en la sala de quimio todas las enfermeras y auxiliares, para brindar y compartir; hasta mi oncólogo llegó para la foto. Fue un momento emocionante porque, como dijo mi hermana, celebramos haber llegado a una meta: cumplir los seis ciclos de quimio. Algo que a mí me parecía muy difícil. También hablaron de la valentía que implicaba seguir el tratamiento y de mi alegría y buen ánimo en todo momento.

Estos discursos rompieron el hielo y al rato los ocho pacientes que estábamos en la sala estábamos charlando, compartiendo y riendo.

Cuando me despedí, me fui contenta de haber culminada esta etapa con éxito y  satisfecha porque los demás pacientes se quedaron más animados y motivados a seguir adelante. Una señora me dijo “eres la primera persona que conozco que ha terminado su tratamiento y está tan bien…” ese sí que fue un piropo.

La graduación es un acto simbólico, el proceso de la quimio sigue con sus efectos: la diarrea y el cansancio. Solo que como ya sé que es la última sesión, lo tomo con mayor naturalidad.

Ahora, empieza otra etapa. Debo concentrarme en recuperarme. Preocuparme un poco más por mi alimentación y hacer ejercicio. Poco a poco este primer mes hasta la cita del 21 de junio, en que me evaluarán con una resonancia magnética y análisis de sangre. Ese día confirmaremos que todo este esfuerzo ha valido la pena. De ahí en adelante ya será otra historia.




Señor, gracias por las celebraciones que nos levantan el ánimo y alientan el espíritu.

martes, 14 de mayo de 2013

Del banco, la perra y la peluca


Ayer, avanzada la tarde, me doy cuenta que tengo que pagar mi tarjeta de crédito y ya no  lo puedo hacer vía online, así que me alisto para ir al banco que queda a tres cuadras y hacer el pago en el cajero automático.

Como estoy deportiva con buzo y zapatillas me animo a llevar a la perra conmigo. Aprovecho para que se pasee, pienso.

Enrumbo al banco, la perra camina obediente hasta que a unos pocos metros de mi objetivo se dispone a hacer sus necesidades. ¡Oh, no!!! Si mayores reparos deja un regalito enorme sobre la acera. 
Felizmente estaba preparada y tenía dos bolsas en mi cartera. Me agacho para recoger sus heces y me olvido que llevo puesta la peluca. Estoy en plena faena de recojo cuando la perra se suelta, me incorporo de un salto y me lanzo sobre la correa que se alejaba cada vez más de mi. En ese momento siento que con el impulso la peluca ha dado un brinco en mi cabeza y ha caído por donde ha querido.

Cuando logro levantarme el pelo me cae sobre la frente sin raya ni forma. Tengo las manos ocupadas con la correa de la perra y la bolsa con el recuerdito. Trato de mirarme en el vidrio de las ventanas del banco, no llego a distinguir nada.

Ya en el banco no me queda otra que dejar a la perra afuera, enganchada en la reja, entro con mi bolsa del delito y me acomodo la peluca ante la mirada asombrada del vigilante. De hecho que cumplo todos los requisitos del manual del sospechoso. ¡Con perra y con peluca!!! Hago mi trámite lo más rápido que puedo y recupero el peinado y la dignidad en cuanto vidrio encuentro en mi camino.

Regreso lo más rápido posible y ruego a todos los santos no encontrarme con nadie conocido… Voy pensando que a veces es mejor camina sola, que mal acompañada. Sobre todo en mi situación.


Gracias, Señor, por las anécdotas que le quitan solemnidad a la vida, que nos hacen reírnos de nosotros mismos. Sin ellas que aburrida sería la vida.

sábado, 4 de mayo de 2013

Sarna con gusto no pica - ¡Voy por una!!!


El miércoles 1 de mayo, mientras la mayoría celebraba el Día el Trabajo, yo iba rumbo a Aliada (Oncocare se ha convertido en Aliada contra el Cáncer), para recibir mi quinta quimioterapia.

El doctor C me preguntó cómo iba de mis energías, a cuánto de mi capacidad estaba. Al 30% le contesté. Entonces me dijo que aguantara un poco más que luego del tratamiento ya volvería a ser la misma Miski de antes.

Lo de las energías es algo difícil de determinar. La semana pasada era mi semana libre, por lo tanto yo me decidí a celebrar mi cumpleaños con un almuerzo familiar con parrilla el sábado 27. Cada día de la semana hice algo: una compra, ubicar los cubiertos, alistar los platos, en fin. Adelanté lo más que pude, conseguí ayuda y pasé un lindo día. Comí rico pero moderadamente. Lo que no  hice fue hacer mi siesta habitual después del almuerzo y no me recosté hasta las 7 de la noche, cuando terminamos de recoger todo.

Al día siguiente, domingo, no podía ni moverme. Me dolía la espalda como si me hubieran molido a golpes. No tenía fuerzas. Descansé, descansé y descansé.

El lunes fue otro día. Me levanté mejor, animada porque tenía cita con mi oncólogo. Como cada mañana me puse a jugar con nuestra perra. Perseguirla, lanzarle la pelota, perseguirla. Al agacharme a recoger la pelota sentí un mareo. Me levanté y noté que estaba agitada, tan agitada que el corazón se me salía por la boca. Entonces me recosté y descansé como media hora, pero mi corazón seguía latiendo fuerte.

Al llegar al consultorio, me tomaron la frecuencia cardíaca y mis latidos iban con una taquicardia tremenda porque todavía estaba agitada porque había subido la escalera al segundo piso en lugar de usar el ascensor.

El doctor C no se alarmó de mi incidente. Por el contrario me comentó que la fatiga es queja constante de todos los pacientes que reciben Docetaxel. En todo lugar lo que me han sugerido es que haga una caminata sin esforzarme mucho para mejorar mi estado atlético.

Es que he subido seis kilos en lo que va del tratamiento. Pienso que eso también afecta, es mayor esfuerzo para mi pequeño corazón.

Ayer fui a mi segunda sesión de hidratación y coincidió con la última sesión de quimio de Paty, una de mis compañeras de tratamiento, ella había llevado bocaditos, chicha y torta para celebrar. Ya se ha vuelto una tradición hacer una fiesta el día de la última quimio. Todos compartimos la alegría del momento y le deseamos lo mejor.

No importa si unos días después volvamos para recibir una hidratación o en la siguiente cita nos manden nuevamente a recibir más quimios. Lo importante es celebrar que hemos llegado a la meta. Que nuestra voluntad y nuestro cuerpo aguantaron y lo logramos. Esta amiga ha recibido quimio por la mama y por el pulmón que se vio comprometido, ahora la van a operar y más adelante… ya se  verá.

En estos días también me he encontrado con otro amigo que ya había terminado su quimio y ha vuelto porque le han detectado un pequeño nódulo en el hígado. Estoy rezando por él y me asombra su serenidad y determinación para vencer este nuevo obstáculo en el camino. Cuando me dio la noticia nos abrazamos y yo lo alenté  diciendo: No te preocupes el doctor C te lo desaparece en una, a lo que él me contestó: en una en dos o en tres, no importa.


Gracias, Señor por los ciclos que se abren y se cierran. Por esas pequeñas metas que vamos cumpliendo y nos hacen sentir que avanzamos. Gracias por el compañerismo, por el ánimo festivo, por el cariño que recibimos de los ángeles que nos pones a nuestro alrededor. Muchas gracias.

jueves, 18 de abril de 2013

¡Voy por dos!!!!

Ayer me pusieron el refuerzo de mi cuarta quimioterapia, hoy tendré la sesión de hidratación. ¡Ya sólo me quedan dos más!!!!

Debo reconocer que el doctor ha establecido una dosis óptima, porque los estragos son mínimos.

El mayor malestar de esta última quimio ha sido el reflujo. Felizmente me agregaron un medicamento extra a la hidratación y me recetaron Dislep para la casa cada 12 horas y con eso se contuvo.

Otra molestia que he sentido me la producen las vacunas de Filgrastín, básicamente sensación de fiebre y dolor de huesos que me obligan a tumbarme a descansar, pero se trata de un sacrificio de cinco días a cambio de que mis leucocitos suban y resistan los medicamentos  para poder recibir el refuerzo  que termina por tumbarlos pero en límites tolerables.

Realmente no tengo de qué quejarme, como bien, me doy gustitos cada vez que mi cuerpo me lo pide y le he perdido el miedo a la diarrea. Ahora sé que la diarrea me va a acompañar como o no coma, o dicho con mayor precisión, coma dieta o no. Siempre tengo a la mano una bebida con electrolitos y así voy  tolerando mejor ese cansancio tremendo que me puede llegar a producir.

Como me he sentido tan bien, estoy pensando cómo voy a pasar mi cumpleaños, tal vez me anime a hacer algo, tal vez un almuercito familiar, algo íntimo pero con alegría. Justo esa semana descanso de la quimio, así que tendré energías y buen apetito. El año pasado me pusieron mi última quimio justo para mi cumpleaños número 50 y aunque estaba feliz porque ya terminaba el tratamiento, tuve que dejar de celebrar como me hubiera gustado. Ya habrá ocasión más delante de celebrar a lo grande.

Por ahora ando ocupada penando en cambiar mi auto por uno automático porque manejar es realmente una tarea ardua. El timón me pesa, el freno y el embrague me cansan, mis reflejos andan lentos. De momento no manejo, me movilizo en taxi-remisse. Tengo un amigo que lleva, me trae, voy feliz en un auto nuevo con aire acondicionado y todo. Me siento como una reina, como la reina que soy…

También tengo la mente ocupada en escribir, en soñar y desarrollar proyectos que me puedan servir a futuro. En estos días tengo muchas ideas, quiero hacer muchas cosas como Miski Guerrera, quiero colaborar con mi granito de arena. Y además están los trámites laborales, presentar los documentos para el descanso médico y estar pendiente para que no me vaya a dejar sin mis haberes en el trabajo. El mes pasado no me pagaron algunos días y este mes me tienen que reintegrar.

Anoche, me fui a acostar muerta de cansancio. Me tendí en la cama, me relajé  y reconocí la sensación. ¡INSOMNIO!!! El cuerpo agotado y la mente despierta bullendo a mil por hora. Luché contra el insomnio con mis aceites relajantes (Oleo 32 de Just), ejercicios respiratorios, etc. pero fue en vano. A la 1.30 de la madrugada ya me encontraba explorando las redes sociales, revisé mis correos pendientes, organicé mis pendientes, hasta que ala 3.30 am ya estaba lista para dormir. La mente estaba ligeramente aletargada pero mi cuerpo ya no daba más.

Este insomnio no es producto de mis angustias personales, es efecto de la Dexametasona que me colocan. Es un Insomnio diferente. Es un estado de aceleración especial, tengo mucha mayor lucidez que la habitual. La Dexametasona es una droga que sirve para muchas cosas, pero yo siento claramente que estoy drogada. Voy a pedir que me revisen la dosis, no vaya a ser que me acostumbre al avivamiento de la Dexametasona que es mil veces más potente que el café (que no consumo hace años) o la coca-cola.

Ahora estoy pagando las consecuencias. El efecto ya pasó. Acabo de terminar el desayuno y tengo que volver a la camita porque se me cierran los ojos.

 

Señor, gracias por este tratamiento que tolero como si fuera el más benigno. Gracias por la fuerza y coraje que me das para ayudarme a mi misma y ayudar a los que me rodean. Bendice a todo el equipo de quimioterapia, a las enfermeras, las técnicas, la doctora que revisa nuestro caso cada día de tratamiento.  

 

 

martes, 9 de abril de 2013

¡Buenas Noticias!!

Me volvió el alma al cuerpo.

“Son buenas noticias”, me explicó el doctor C luego de revisar pacientemente las 14 láminas de mis resonancias magnéticas.

El primer nódulo el más antiguo no registra contraste, es decir, se trata de una cicatriz. De los dos nuevos que me detectaron en noviembre pasado, uno ha desaparecido y el otro registra una huellita que el doctor también interpreta como cicatriz.

Mi mente no reaccionaba escuchaba pero no entendía si decía que habían desaparecido o que habían crecido. Cuando dijo “son buenas noticias”, entonces, por fin salí del aturdimiento. “Por lo menos no hay nada nuevo”, balbuceé, demostrando el mayor de mis temores.

“Está todo bien pero vamos a continuar nuestro plan original”, agregó el doctor C. Me puse feliz de que me pusiera nuevamente la quimio. Me faltan tres sesiones más, es decir faltan 63 días para terminar el tratamiento. Yo solo pensaba en que en la siguiente resonancia magnética no aparezca ni la cicatriz. Si tengo que pasar tres quimios más, no me interesa. Si tengo que volver a las hierbas chinas o hacer una dieta baja en calorías, sin carne, sin dulces… estoy dispuesta a hacerlo.

En el fondo de mi corazón y mis pensamientos tortuosos, yo estaba aterrada de que la dieta  proteínica con tanto cuy, hígado, carne, leche, huevo, etc. hubiera alimentado las células cancerosas y me llevara alguna sorpresa.

Ayer salí a celebrar, me fui al cine y luego a darme un atracón de fajitas de pollo. Con gusto me habría tomado una Margarita Presidente, pero recordé –felizmente- que debo cuidar mi hígado para que aguante.

Hoy será un día agitado. Debo terminar todos los pendientes, comprar mis golosinas saludables, coordinar la movilidad para que me lleven y me traigan (felizmente es un amigo que ha puesto su servicio de taxi) preparar la dieta, ir al banco, conseguir billetes chicos para pagar a la señora que me pone las  vacunas, etc. Ahora sí, ¡ estoy feliz!!!


Señor, muchas  gracias, por las buenas noticias. Muchas gracias por este magnífico regalo que me das. Bendice al doctor C, al doctor M y a todo el equipo de médicos, enfermeras y auxiliares que están pendientes de mi mejoría. Bendice a mis amigos y a mi familia también.

domingo, 7 de abril de 2013

Mañana es el día…

Se preguntarán por qué no he escrito… He estado aturdida tratando de no pensar en los resultados que me entregarán mañana en mi control con el oncólogo. En momentos así los nervios te traicionan. Al menos a mi me da un hambre que podría comerme un caballo. He comido tanto que he estado al borde de la indigestión varias veces.

Tengo fe en que mañana todo saldrá bien y comprobaremos que la radioterapia dio resultado y ya no hay huella de los nódulos. Pero al mismo tiempo me da pánico de que me encuentren algo más. Yo no soy consciente del pánico pero sí reconozco sus señales.

No puedo poner en orden mis ideas, así que trato de distraerme con algo de jardinería, con mucha televisión y lectura de libros infantiles. No tolero historias tristes ni estresantes.

Mañana les contaré como fue y seguramente reconoceré que es un momento de debilidad y que no debo flaquear en mi fe. Pero yo me perdono, tengo derecho a este desliz… no soy un robot. Tengo temores, miedos, angustias pero por suerte también tengo amigos y amigas, familiares y muchos ángeles alrededor mío.

 Señor, dame valor, coraje y fortaleza para acudir a mi cita y no morir en el intento.

jueves, 21 de marzo de 2013

El tercer round de mi tercera quimioterapia


Ayer me pusieron el tercer curso de esta tercera quimioterapia que recibo en mi vida.

El lunes fui a una cita con mi doctora bioenergética. Irma Luz, así se llama, me aplicó un filtro para la Gemcitabina. Me dijo que me disminuirían los efectos del químico.

No puedo explicar cómo es que actúa este filtro. Es una gota del químico que está entre dos vidrios que llevan un marco y parece una lupa. La doctora me colocó varios sobre ciertas chacras.

Yo no sentí nada durante el procedimiento, pero por la tarde me sentía tan cansada como si me hubieran aplicado la quimio, al día siguiente también estuve muy cansada. Ayer que me pusieron la quimio estuve agotadísima, pero hoy la he pasado súper bien. Por la mañana recibí la hidratación (dos horas de suero y algunos medicamentos como el protector gástrico), luego me aplicaron la vacuna Filgastrin y la estoy pasando fresh. No me duele nada. ¡Es increíble!!!

Desde el año 1996 acudo a la consulta con esta doctora. Gracias a su apoyo he podido sobrevivir tantos años de esta lucha contra el cáncer. Al año de conocerla, y cuatro de haber tenido cáncer de ovario,  me diagnosticaron el cáncer de endometrio y ella me ayudo a enfrentar la histerectomía y la radioterapia que vino después. Luego me apoyó muchísimo con la depresión que me acompañó largo tiempo. Ella está convencida que mi peculiar historia familiar tiene que ver con algo del pasado con una herencia que nos llega por el lado materno, especialmente de mi abuela materna. Me ha sugerido que lea sobre psicogenealogía, una ciencia que se desarrollo en Francia y que ahora se conoce como las constelaciones familiares.

También está convencida que hay varios seres de luz que me protegen porque aun no he cumplido la misión que me toca en esta vida. Así que no estaba equivocada cuando dije que sentía que había una red de sanación alrededor mío.

La doctora me ayuda a un nivel holístico, mi cuerpo, mi mente, mi espíritu. Cuando finalice mi tratamiento voy a verla de nuevo, pero estoy segura que durante todo este tiempo ella me va a estar monitoriando, enviándome energía positiva y orando por mí.


Gracias, Señor, por los ángeles que pones en mi camino. Unos son científicos tradicionales, otros son alternativos, otros ni saben que son mis ángeles, pero ahí están colaborando con mi sanación. Dales larga vida y muchas bendiciones.