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sábado, 12 de julio de 2014

Qué bonita familia

La sangre nos une y también las características de nuestro ADN. Me refiero a mi familia. Para más datos, mi familia materna.

De cuatro primas hermanas (mi mamá incluida), provenimos 14 primos: 11 mujeres y 3 hombres que estamos entre los 56 y los 45 años.

De mi generación, 4 primas (una de mis hermanas y yo incluidas) tuvimos un episodio de cáncer entre los 30 y 35 años. Una falleció antes de cumplir 40. Las otras tres seguimos en la lucha. Otra de mis hermanas se sumó al grupo afectado antes de los 45.  Mis hermanas y yo hemos tenido cáncer de ovario y de endometrio. Solo una tuvo mama. Mis dos primas (también hermanas entre sí) tuvieron mama.

Hace varios años una de mis tías nos avisó que tenía una mutación genética conocida como Síndrome de Lynch. Supe que uno de sus hijos se había hecho la prueba y le había salido negativa. Luego no supe más. Mis médicos pensaban que no era mi caso y por eso no insistí en averiguar más.

Pero el tema se puso en el tapete cuando a mi tercera hermana le recomiendan hacerse un estudio genético, yo me lo hago para que pueda confrontar los resultados y descubro que tengo el gen del Síndrome de Lynch y ella no (gracias a Dios). Hacerme la prueba me valió que me detectaran a tiempo un tumor alojado en el colon que no era colon sino endometrio. Me operaron hace tres meses y ya voy recibiendo 4 de las 6 quimios que me han programado.

Hace unos días me enteré que la menor de mis primas, que no pasa de 45 años se hizo una colostomía de rutina y le detectaron un tumor en el colon, sé que se ha operado en los Estados Unidos y que a raíz del incidente se hizo la prueba genética y dio positivo al Síndrome de Lynch.

También me enteré que uno de mis primos también dio positivo, lo que nos da un total de 3 primos con Síndrome de Lynch comprobado, 4 que casi con seguridad podrían tenerlo pero no se han hecho la prueba y 2 que gracias a Dios no lo tienen. Quedan 5 que no han enfermado y tampoco se han hecho la prueba (que yo sepa), pienso que sus probabilidades son bastantes bajas.

Las estadísticas señalan un 50% de posibilidades que el gen se transmita de padres a hijos. De 14 son 7 los que podríamos tenerlo y 7 los que parece que no lo tienen. Pero no somos estadísticas, cada caso es único. Yo creo que es importante saber para prevenir y actuar a tiempo si fuera necesario.

Como decía al inicio nos une la sangre, nos unen muchas costumbres familiares y nos une el ADN que nos obliga a unir nuestras fuerzas y luchar contra nuestros propios genes.


Esta es la herencia que nos tocó, de la cual nuestras madres no tienen la más mínima culpa. Siento que ellas estarían muy satisfechas si todos los primos nos hiciéramos la prueba. ¡Valor!!!

miércoles, 4 de junio de 2014

Bendita Adriamicina liposomal

El medicamento que me están poniendo como quimioterapia se llama Adriamicina liposomal, dicen que es una droga moderna, que produce menos estragos que otras. Con una gran sonrisa en los  labios mi oncólogo me advirtió: "No se te va a caer el pelo".

Digamos que eso de que no se te caerá el pelo es una razón de peso para sentirme más bendecida, pero al final es un detalle, porque aun si me quedara totalmente calva me habría hecho el tratamiento, eso ni dudarlo.Sin embargo me alegra que no se me caiga el pelo, sobre todo mis pestañas, que al cabo de un año recién han vuelto a su tamaño anterior.

Primera quimio-  7 de mayo: primer día, no sentí nada, segundo día, sentía una piedra atravesada en mi estómago pero estaba bien. Tercer día, la piedra amenazaba en convertirse en un tremendo estreñimiento.
Cuarto día: una diarrea me desatoró el intestino pero me llevó al baño durante todo el día, y además me brotó una erupción cutánea en el pallar de la oreja derecha. se trataba de un herpes. Eran miles de ampollitas que peleaban por poblar mi oreja. Y no solo era el problema estético sino el dolor del ganglio que está debajo del oído. El huésped se quedó como 10 días a pesar que tomé el antiviral y un antibiótico fuertísimo. Quinto día: Levanto mi brazo y veo una mancha morada en mi axila. ¡Carajo!! pensé muerta de pánico, ¿ahora qué??. La doctora de quimio me indica que solo es pigmentación, que también puede pasar en las palmas de las manos y en los pies. Me empeño en evitarlo... Felizmente que es invierno y nadie me ve mis axilas, bueno casi nadie...

Resultado: la quimio no te produce estragos directamente, pero si indirectamente.

Días después acudí a consulta con mi doctora bioenergética y cuál creen que fue su enfoque sobre el herpes??

-Estás botando la enfermedad. Es una buena señal, te estás limpiando.

Segunda quimio- 28 de mayo: primer día, todo ok, un poco de sueño. Segundo día: cansancio profundo a pesar de recibir hidratación y-ojo- el pallar de mi oreja se ha puesto colorado. El oncólogo me indica que le eche una crema y observemos. Tercer día: el cansancio es cada vez peor, no me quiero levantar de mi cama; cuarto día: sigue el cansancio y además descubro que mi oreja se ha hinchado y el ganglio también. Que tome el antiviral me indica el doctor. Me compro el más caro, el de marca para que funcione mejor.

Me dedico a descansar y  tomar mis medicamentos religiosamente, el herpes parece derrotado, pero mi estómago está gritando de dolor. Me alimento cual camionero para contrarrestar los efectos pero por lo visto no es suficiente. Llega el sexto día: me levanto tomo mi protector gástrico, de ahí mi extracto verde, de ahi mi jugo, mis vitaminas...cuando siento que no puedo más...El estómago se me voltea y devuelvo todo lo que he comido y tomado. Pienso "no tomaré una pastilla más" y así lo hago pero me he quedado sin protector gástrico y literalmente una tripa se está comiendo a la otra. Hoy es el séptimo día: por lo visto todo ha vuelto a la calma. No pastillas, no extractos, solo el protector gástrico. Y aquí estoy.

Resultado:Ya pasó una semana completa de mi segunda quimio y todavía estoy peleando con los supuestos no-estragos. Cambié de desodorante y ahora uso uno natural que no dura mucho y hay que volver a usarlo, pero el resultado ha sido el esperado, mis axilas se están despigmentando, prefiero estar apestosilla que con las axilas negras. Doy gracias a Dios, podría ser peor.

Hay una ilusión matemática que me sorprende:  J, mi novio,  insiste en que ya cumplí la tercera parte del tratamiento y que muy pronto ya habré cumplido la mitad y, claro, así de rápido ya habré concluido las 6 sesiones sin pestañar. Es verdad lo que dice, pero yo lo vivo en un universo paralelo, aquí el tiempo es un continuo que avanza lento, no se cancelan los días, van enlazados.

Tal vez otros pacientes de quimio coincidan conmigo. El tiempo no va igual que antes, va a otro ritmo. Serán las drogas, será el no estar en la cotidianidad, el tener esta sensación que te pierdes parte de la vida, que el mundo se detiene y no se detiene al mismo tiempo.

Hoy debo salir de este universo y volver a la normalidad para hacer un trabajo pendiente. Sé que será un esfuerzo sobrehumano, a pesar que es algo que me apasiona. Siento una pena terrible por no disfrutarlo como quisiera, pero hay una fecha que cumplir. Pienso en lo afortunada que soy de contar con descanso médico en mi trabajo en la universidad. Si tuviera el peso de las clases en mis hombros no  lograría levantarme de la cama. ¡Es una gran liberación!


Gracias, Señor, por esta quimio benigna, que ojalá arrase con todo lo que debe. Gracias, Señor por el herpes, entendido como una buena señal de curación. Gracias por las bendiciones que me das y dame fuerzas para disfrutar la vida mientras estoy aletargada por los efectos del tratamiento.

jueves, 22 de mayo de 2014

Tiempo de tempestades

Podría empezar este post diciendo que todo está bien como cuando me llaman por teléfono y digo que todo está OK.

Pero no tiene ningún sentido mentirle a mi blog.

Hasta la semana pasada, fecha en que fui al control post quimio con mi oncólogo, la mayor de mis preocupaciones era un herpes que me había salido en el pallar de la oreja derecha al cuarto día de la quimio.

La verdad es que me sentí vulnerable. Pensé que mis defensas estaban bajas y eso me aterró, pero los exámenes de sangre demostraron que estaba OK. Solo había que esperar que se pasara el virus, tomando antibióticos y un antiviral.

Todo iba bien, un poco incómoda con el herpes que persistía sin desaparecer hasta que recogí el informe médico que le había pedido al doc para mi trámite de subsidio, es decir el descanso médico. Ya en mi casa lo leí y me dio un colapso. La última línea concluía con "sospecha de metástasis hepática".

Fue tanto el nerviosismo que no supe qué hacer ni qué pensar. Esto fue el día lunes. En mi cita anterior el doctor me había pedido que le dejara las resonancias magnéticas que me había pedido para revisarlas con el cirujano. "Quiero confrontar los resultados con lo que ha visto el cirujano", me soltó tratando de no darle importancia, pero yo sabía que algo pasaba...

Me sentí engañada, me sentí ingenua, muy ingenua por creer que todo estaba bajo control. ¿Y si se tratará de un error? ¿Si alguien había hecho el informe y había colocado eso equivocadamente??

Pedí una copia de los informes de la resonancia magnética y lo descubrí. Me ha salido un nódulo en el hígado y tiene 2 cms. Este nódulo no estaba en marzo y solo han pasado dos meses.

No he querido hacer una escena histérica y me he negado a llamar a mi oncólogo y pedirle una explicación. Esperaré tranquila a mi cita de mañana  viernes por la mañana. Tal vez no esté en el hígado , tal vez solo esté por ahí como los otros que estuvieron ahí antes.

Pero cinco días son una eternidad . Hoy tuve que ir al piscina, nadé una hora sin pensar en nada, solo sintiendo el agua y su efecto sedante. Me he relajado sí, pero me encantaría tomar vino hasta perder el sentido y ahí sí olvidarme de todo.

Ayer no pude hacerlo porque hoy me hacia el análisis de sangre. Hoy tampoco podré porque sino mañana el hígado va a estar más grande de lo normal. Tendré que esperar al fin de semana.

¡Mierda!


Gracias, Señor, por los ángeles que me envías, por esas llamadas que llegan en el momento oportuno y me dan ánimo. Gracias Señor, por la vida, que hasta ahora puedo disfrutar. Gracias por mis médicos, que siguen luchando tanto como yo. Bendícelos, por favor.

lunes, 24 de febrero de 2014

Otro milagro

Nunca pensé que me encontrarían algo. Estaba segura que se trataba de un examen de rutina, ahora que me habían detectado el Síndrome de Lynch. Pero no. La doctora llamó a mi hermana para dárnosla noticia. La endoscopia había salido bien, me habían encontrado gastritis y habían tomado muestras para saber si se debía  a la bacteria helicobacter pylori… o no.

Pero al hacer la colonoscopía había surgido el problema. Como en una anterior oportunidad no habían podido hacerla pero esta vez no por un espasmo sino porque se encontraron con una tumoración. ¡TUMORACION!!!! Mi mente trataba de procesar la palabra ¡TUMORACION!!!!

Este era otro milagro de Dios. La colonoscopia me la había hecho porque me descubrieron el Síndrome de Lynch, sino nunca me la hubieran ordenado esta prueba. Mi hermana me abrazó conmovida, pero ella estaba a punto de romper enllanto y yo no. Yo seguía agradecida a Dios porque me  estaban  detectando esta tumoración  (espero que a tiempo).

El viernes me deben estar dándolos resultados de si es o no un cáncer y el próximo miércoles  tendremos el estudio histológico completo.

La doctora se admiró de que con semejante tumoración que casi había obstaculizado todo el intestino yo no hubiera tenido síntomas. Me  pregunto si mis deposiciones eran delgadas. Le dije que sí, algunas veces pero que la mayor parte del tiempo mis deposiciones eran flojas como diarrea. Entonces dijo “el cuerpo es sabio”. Y yo que pensaba que esta situación era producto del extracto que tomo por las mañanas…
Por este último comentario pienso que probablemente me tengan que operar para desbloquear mi intestino. La doctora nos explicó que me sacarían un pedazo, que no era necesario algo más radical.

Pienso muchas cosas, que otra vez tendré que pedir descanso médico, que tal vez no pueda viajar a México… que tendré una nueva batalla que enfrentar, justo cuando estoy volviendo a mi rutina anterior.
                                                   


Señor, dame fuerzas para enfrentar esta nueva batalla, para encontrar el rumbo correcto entre mis proyectos personales y el trabajo en la universidad. Pero, gracias, muchas gracias por  poner a la genetista en mi camino… si no fuera porque Gaby fue a la genetista no hubiéramos detectado que tenía algo en mi colon.

sábado, 8 de febrero de 2014

La vida continúa…

El viernes fui a la consulta con mi oncólogo, yo le había pasado por e-mail el informe de la doctora genetista argentina para que tuviera tiempo de prepararse y absolver todas mis dudas.

No sé qué esperaba del doctor. Tal vez había imaginado que me consolaría ahora que teníamos la certeza que tengo el gen que ha provocado el cáncer a mi familia por  tres generaciones; pero todo sucedió de forma impredecible.

Antes de llegar a mi oncólogo pasé por el médico asistente, quien escuchó el relato de todos mis achaques. Diagnóstico: Neuropatía en manos y pies. Neuropatía en los dientes, neuropatía en el esfínter de la vejiga. Receta: un antidepresivo que ha dado bueno resultado en neuropatías... ¡Socorro!!! No tomaré un antidepresivo de ninguna manera.

Por fin estábamos en el consultorio de mi oncólogo y ¿qué creen? Me recibió con una gran sonrisa y un entusiasmo inusitado. Cuéntame cómo es que te has hecho el estudio genético en Argentina, ¿toda tu familia vive ahí…? Le expliqué que mi hermana menor vive allá y que como le contó la historia familiar a su médico la envió a la genetista y la genetista indagó por los antecedentes familiares y así se había armado el expediente. Lo más interesante era que en Georgetown University (Washington- EEUU) habían estudiado el caso de una de mis tías y habían determinado que  su perfil genético era compatible con el Síndrome de Lynch y ahora yo también había dado positivo a la misma mutación.

-¿Qué exámenes le estamos solicitando?- preguntó mi oncólogo.
-Una tomografía- contestó el asistente
-Hasta ahora no te hemos vigilado el colón, ahora te vamos a pedir una colonoscopía y una endoscopia elevada- agregó con mucha naturalidad-. Te las van a hacer con anestesia, tienes mucha suerte.

Y mientras yo sentía que nada en mi vida había cambiado, salvo que ahora me harían dos exámenes más mi oncólogo agregó que mi caso sería motivo de estudio y discusión médica en la clínica porque estaba muy bien documentado… Entonces, comprendí la razón de su alegría.

Han pasado 24 horas y me siento muy aliviada. Aquí en Lima, la clínica también tiene una genetista que revisará mi caso y dará las indicaciones necesarias para mis próximos controles Además, una doctora de gastro se unirá al equipo de médicos que me atienden (ginecógo y oncólogo )  para vigilar mi cólon y mi estómago como prevención.

Algunos creen que al saber que tengo una mutación genética que me predispone a varios tipos de cáncer me puedo sugestionar y enfermarme de puro susto.  Yo no creo que sea así. Yo me siento más protegida que nunca. Pienso que mis hermanas y mis demás familiares que han tenido cáncer deberían hacerse la prueba para que sus doctores puedan ayudarlas más cabalmente.



Gracias, Señor, por los genes buenos que heredé, gracias por los avances de la ciencia que podrán neutralizar a mis genes fallados. Señor, bendice a todos los médicos que luchan por ganarle la batalla al cáncer, ilumínalos para que tomen las decisiones correctas.Gracias, mil gracias por los milagros que haces por mí.

jueves, 12 de septiembre de 2013

De vuelta al trabajo y a las sorpresas de la vida

Ayer fue un día muy especial. Mi primer día de trabajo (o retorno al trabajo) luego de casi 9 meses entre vacaciones y  el descanso médico. La jornada tuvo sus altibajos porque mi oficina ha sido asignada a otra persona y mis cosas han sido embaladas  ¡oh, sorpresa!! Parece que no me esperaban tan pronto.

Recibir el cariño de mis compañeros, especialmente del vigilante y el encargado de la limpieza, me hicieron sentir muy querida. Estuve un par de horas, tuve que ir a relaciones laborales a  ver el tema de mi subsidio porque el seguro social me vuelve a rechazar mis documentos. Ahora quieren un nuevo informe médico y un reporte de gastos. Ya se los estoy consiguiendo pero además le voy a mandar mi foto sin pelo al médico auditor para que no le queden dudas de que el tratamiento fue cierto.

Por la mañana cuando abrí mi correo leí un mensaje de Gabriela, una compañera de prom de la quimioterapia. Me escribía a mí y a dos chicas más contándonos que esa tarde la operaban y que rezáramos para que todo saliera bien (chamba para el Divino Niño), saliendo del trabajo fui al centro oncológico para solicitar el informe y demás y me encontré con otra compañera de prom, Melissa, ella ya superó un cáncer de seno y ahora está luchando contra una metástasis al hígado.

Yo que iba por un ratito  me quedé conversando largo rato apoyándola y discutiendo acerca de nuestra situación con el seguro. Las dos tenemos EPS, este seguro paralelo a la seguridad social, solo nos cubre mientras sigamos trabajando. Si dejamos de trabajar qué pasa con nuestra cobertura, qué seguro nos va  a recibir con esta pre-existencia?? Estamos jodidas!! Decidimos que era un tema para plantearle a la congresista Cecilia Tait, que ya se curó de un cáncer y que debería entendernos.

Melissa está curada a un 90%, gracias a la quimio y a la dieta que le ha dado Sasha Barrios, con jugos verdes (extractos) y una serie de indicaciones específicas de alimentación. Me ha dicho que en Wong venden unos germinados de brocoli que son ¡lo máximo! Tendré que conseguirlos.

Por nuestra larga conversación  me enteré que Robertito, un pata que luchó duro contra el cáncer de cólon ha muerto. Yo recuerdo que hace un par de meses me topé con él y me dijo que le habían encontrado un nuevo tumor. Estaba muy decidido a enfrentarlo. No pensé que se fuera tan pronto. Descansa en paz, querido amigo.

Al salir me crucé con Lizardo, otro pata que ha vencido a la leucemia y está en espera de un trasplante de médula. Me hubiera gustado saludarlo pero él no me vio.

Me pongo a pensar en cuántas personas geniales están en la lucha, algunas lo logran  otras no.

Pienso en mi misión, por qué Dios permite que yo siga adelante. Si yo he pasado por todo esto y tengo fuerzas para pelear, pelearé por nuestros derechos, creo que esa es una de tarea que requiere atención urgente.

Gracias, Señor, por esta nueva oportunidad de vida, sé que cada día es un regalo y no quiero desperdiciarlo. Gracias por permitirme conocer lindas personas, luchadoras y decididas. Te pido muchas bendiciones para ellos.





martes, 16 de julio de 2013

¡Vamos progresando!!

Ya van a ser casi dos meses que terminé la quimio y empecé mi  régimen de nutrición.

El cuerpo es una maravilla, ya voy venciendo ese cansancio abrumador.

Al principio cuando salía a caminar por media hora, volvía a casa y tenía que dormir una siesta de 2 ó 3 horas para recuperarme porque había quedado extenuada. Ahora, he aprendido un truco. Antes de salir a caminar como una fruta dulce para tener energía y no desfallecer. Está dando resultado. La siesta que es obligatoria, todavía, se ha reducido a una hora u hora y media a lo mucho. Es decir ahora puedo hacer algo en la mañana y algo por la tarde.

En cuanto a la dieta para bajar los siete kilos extra, está dando resultado en medidas pero no en peso, si la hacemos caso a la balanza tendría que decir que he subido medio kilo. La nutricionista trató de darme mil razones para no traumarme por subir de peso en vez de bajar… Me dejé convencer con el argumento que señala que mi grasa se está transformando en músculo y eso es lo que pesa… quiero creer que es así.

La idea es eliminar la grasa como medida de precaución para evitar una recaída del cáncer. La nutricionista me ha prohibido tajantemente las gaseosas (yo estuve tomando gaseosa durante la quimio porque me daba energía), me ha permitido comer un poquito de chocolate con tal que deje la gaseosa y los azúcares. Ahora estoy endulzando con estevia. No más enlatados ni comida envasada, todo natural. Puedo comer un pan en la mañana y un carbohidrato en el almuerzo pero por la tarde ya no. Así que bienvenidas las ensaladas y las nuevas recetas que me han entregado.

Ahora ando metida en la cocina, empiezo temprano con el extracto verde y luego del desayuno, dejo todo listo para mi ensalada del día. Con cinco comidas al día, no hay forma de evitarlo. Yo misma he preparado el souflé de alcachofas y el ratatouille con zapallito italiano y berenjenas. Todo sea por comer sano y rico. 

No me quejo, lo disfruto. Pero esto es posible porque, gracias a Dios tengo tiempo libre para hacerlo. ¿Cómo haré después cuando vuelva al trabajo? Tendré que trabajar menos horas para mantener el ritmo.
Pero eso de volver al trabajo lo veo aun muy lejano…



Gracias, Señor, por la sensación de bienestar que acompaña a la recuperación. Tú me diste las fuerzas para superar el tratamiento, ahora me das la perseverancia para salir adelante con la dieta y el ejercicio.

domingo, 7 de julio de 2013

No estoy de vacaciones

Ya han pasado 40 días de mi última sesión de quimio y mi cuerpo ha empezado a recuperarse. Tomen nota, dije “empezado”, he iniciado un largo proceso de volver a ser la misma de antes.

Esta etapa es dura, porque una quiere hacer todo como si ya estuviera bien, es decir normal, pero  el cuerpo todavía no responde.

El lunes pasado, por la mañana hice mis 30 minutos diarios de caminata (recién empecé…), al medio día estaba languideciendo sin saber por qué, hasta que recordé que había hecho ejercicio. Por la tarde fui un rato al banco y me puse zapatos con taco. Por la tarde tenía un dolor de pantorrillas como si hubiera ido al gimnasio y hubiera hecho 2,000 ranitas. Mis músculos han perdido totalmente su tono y su flexibilidad. Hasta estar sentada en una silla me cuesta trabajo. De rato en rato tengo que recostarme, lo hago en un sillón porque recostarme en mi cama me parece demasiado.

Lo de la natación lo estoy postergando un poco porque realmente me asusta lanzarme al agua en mi estado físico actual. No sé si resista más de 10 minutos nadando ni  quiero imaginar el dolor de cuerpo que me puede ocasionar después.

Estoy evitando que la gente me vea, sobre todo la gente de mi trabajo porque empiezan a preguntarme ¿cuándo te reincorporas? Y yo me pongo de mal humor porque yo aún estoy con descanso médico, NO ESTOY DE VACACIONES.

Los entiendo, es fácil confundirse. Es cierto, yo misma me miro en el espejo y me veo bien, un poco más gordita, pero con la peluca y maquillada se me ve bien. Hace unos días me encontré con una amiga y me preguntó qué estaba haciendo porque mi piel estaba mejor que nunca. Llegamos a la conclusión que debe ser por el extracto verde, es decir por la clorofila que estoy tomando. Ella se quedó tan impresionada que me pidió la receta para empezar a tomar el extracto de perejil, acelga brócoli y zanahoria. Sin duda este extracto está haciendo efecto en mi nutrición. 

Después de haber estado cinco meses con diarreas continuas, ahora sí debo estar asimilando los nutrientes. Además del extracto estoy agregando germinados de alfalfa  y de espinaca a mis ensaladas, y además tomo dos veces al día las cápsulas de calcio, magnesio y zinc. ¡Me voy a poner como Popeye!!

Pero para ser la misma de antes, además de bajar los 7 kilos que he ganado, tengo que recuperar mi cabellera, mis cejas y mis pestañas. Mi cuero cabelludo está cubierto de una pelusa, pero no totalmente, hay partes desérticas y ya deberían estar cubiertas. Estoy aplicándome una loción capilar de Quina, que dicen es milagrosa. Espero que realmente lo sea.

Este tiempo de convalecencia, llamémoslo de “no vacaciones”, también me sirve para poner las ideas en orden. Mientras estaba en el tratamiento solo pensaba en qué día iba y si estaría bien para que me pongan la siguiente quimio. Ahora las preocupaciones son otras. Yo necesito recuperar mis fuerzas y luego irme de verdaderas vacaciones.



Gracias, Señor por la capacidad de recuperación del organismo que nos has dado, gracias por los extractos milagrosos y tu red de sanadores. Gracias también por el gran apoyo que recibo de mis médicos, mi familia y mis buenos amigos. Bendícelos a todos ellos.

lunes, 24 de junio de 2013

Chirriando los dientes

Se pasaron 30 días desde mi “graduación” y no he hecho nada en especial. Sigo tan convaleciente como antes. Yo había pensado recuperarme más, físicamente, pero no ha sido demasiada la mejoría.

Lo que sí he empezado un tratamiento  con unas gotas homeopáticas llamadas “drener”, que han servido para limpiar mi hígado y mis riñones. Luego he concentrado mis fuerzas en prepararme el extracto verde (acelga, perejil, brócoli y zanahoria) para tomar en ayunas cada mañana.

A pesar de que mi ánimo estaba bien, optimista como siempre, de rato en rato me sorprendía a mí misma chirriando mis dientes. Esta fue la primera señal de que andaba tensa. Como decía mi abuelita “la procesión va por dentro”. Y debe ser, porque la sorpresa de mi nerviosismo fue tal que me parecía que la que chirriaba los dientes era otra persona, no yo.

El viernes 21 me tocó el control, del primer mes luego del tratamiento. El doctor revisó mi análisis de sangre incluido el marcador Ca125 y las resonancias de abdomen y pelvis.  Esta vez yo no tuve tiempo de revisar los resultados de la resonancia. Supe por el doctor que todo está bien, que el tratamiento ha dado resultado, pero que como todo mi organismo está inflamado todavía, en un par de meses me van a sacar un PET SCAN para obtener un resultado más definitivo. Mientras no me hagan el PET SCAN yo aun no canto victoria (segunda señal).

Mis análisis de sangre han marcado 12.5 de hemoglobina y una gran recuperación de plaquetas  y de leucocitos, pero hay algunos índices que están fuera del rango normal. Entre ellos el colesterol, las transaminasas y la glucosa.  Al doctor todo le pareció aceptable excepto la glucosa y me ha mandado a repetir ese análisis en 10 días.

Respecto al peso, he aumento 7 kilos en estos  cinco meses, así que me han derivado a una nutricionista y me han recomendado que haga ejercicio. “Ahora sí ya puedes hacer ejercicio”, dijo mi doctor.

Así que estoy tentada de tomar clases de natación y caminar. Ambas actividades me ayudan a poner las ideas en orden (¡necesito  sicólogo urgente!!) y son muy beneficiosas para la salud.



Gracias, Señor, por las buenas noticias, que aunque yo me muera de miedo, son buenas noticias. Dame fuerzas para seguir adelante y aceptar que todo va bien.

sábado, 4 de mayo de 2013

Sarna con gusto no pica - ¡Voy por una!!!


El miércoles 1 de mayo, mientras la mayoría celebraba el Día el Trabajo, yo iba rumbo a Aliada (Oncocare se ha convertido en Aliada contra el Cáncer), para recibir mi quinta quimioterapia.

El doctor C me preguntó cómo iba de mis energías, a cuánto de mi capacidad estaba. Al 30% le contesté. Entonces me dijo que aguantara un poco más que luego del tratamiento ya volvería a ser la misma Miski de antes.

Lo de las energías es algo difícil de determinar. La semana pasada era mi semana libre, por lo tanto yo me decidí a celebrar mi cumpleaños con un almuerzo familiar con parrilla el sábado 27. Cada día de la semana hice algo: una compra, ubicar los cubiertos, alistar los platos, en fin. Adelanté lo más que pude, conseguí ayuda y pasé un lindo día. Comí rico pero moderadamente. Lo que no  hice fue hacer mi siesta habitual después del almuerzo y no me recosté hasta las 7 de la noche, cuando terminamos de recoger todo.

Al día siguiente, domingo, no podía ni moverme. Me dolía la espalda como si me hubieran molido a golpes. No tenía fuerzas. Descansé, descansé y descansé.

El lunes fue otro día. Me levanté mejor, animada porque tenía cita con mi oncólogo. Como cada mañana me puse a jugar con nuestra perra. Perseguirla, lanzarle la pelota, perseguirla. Al agacharme a recoger la pelota sentí un mareo. Me levanté y noté que estaba agitada, tan agitada que el corazón se me salía por la boca. Entonces me recosté y descansé como media hora, pero mi corazón seguía latiendo fuerte.

Al llegar al consultorio, me tomaron la frecuencia cardíaca y mis latidos iban con una taquicardia tremenda porque todavía estaba agitada porque había subido la escalera al segundo piso en lugar de usar el ascensor.

El doctor C no se alarmó de mi incidente. Por el contrario me comentó que la fatiga es queja constante de todos los pacientes que reciben Docetaxel. En todo lugar lo que me han sugerido es que haga una caminata sin esforzarme mucho para mejorar mi estado atlético.

Es que he subido seis kilos en lo que va del tratamiento. Pienso que eso también afecta, es mayor esfuerzo para mi pequeño corazón.

Ayer fui a mi segunda sesión de hidratación y coincidió con la última sesión de quimio de Paty, una de mis compañeras de tratamiento, ella había llevado bocaditos, chicha y torta para celebrar. Ya se ha vuelto una tradición hacer una fiesta el día de la última quimio. Todos compartimos la alegría del momento y le deseamos lo mejor.

No importa si unos días después volvamos para recibir una hidratación o en la siguiente cita nos manden nuevamente a recibir más quimios. Lo importante es celebrar que hemos llegado a la meta. Que nuestra voluntad y nuestro cuerpo aguantaron y lo logramos. Esta amiga ha recibido quimio por la mama y por el pulmón que se vio comprometido, ahora la van a operar y más adelante… ya se  verá.

En estos días también me he encontrado con otro amigo que ya había terminado su quimio y ha vuelto porque le han detectado un pequeño nódulo en el hígado. Estoy rezando por él y me asombra su serenidad y determinación para vencer este nuevo obstáculo en el camino. Cuando me dio la noticia nos abrazamos y yo lo alenté  diciendo: No te preocupes el doctor C te lo desaparece en una, a lo que él me contestó: en una en dos o en tres, no importa.


Gracias, Señor por los ciclos que se abren y se cierran. Por esas pequeñas metas que vamos cumpliendo y nos hacen sentir que avanzamos. Gracias por el compañerismo, por el ánimo festivo, por el cariño que recibimos de los ángeles que nos pones a nuestro alrededor. Muchas gracias.

martes, 9 de abril de 2013

¡Buenas Noticias!!

Me volvió el alma al cuerpo.

“Son buenas noticias”, me explicó el doctor C luego de revisar pacientemente las 14 láminas de mis resonancias magnéticas.

El primer nódulo el más antiguo no registra contraste, es decir, se trata de una cicatriz. De los dos nuevos que me detectaron en noviembre pasado, uno ha desaparecido y el otro registra una huellita que el doctor también interpreta como cicatriz.

Mi mente no reaccionaba escuchaba pero no entendía si decía que habían desaparecido o que habían crecido. Cuando dijo “son buenas noticias”, entonces, por fin salí del aturdimiento. “Por lo menos no hay nada nuevo”, balbuceé, demostrando el mayor de mis temores.

“Está todo bien pero vamos a continuar nuestro plan original”, agregó el doctor C. Me puse feliz de que me pusiera nuevamente la quimio. Me faltan tres sesiones más, es decir faltan 63 días para terminar el tratamiento. Yo solo pensaba en que en la siguiente resonancia magnética no aparezca ni la cicatriz. Si tengo que pasar tres quimios más, no me interesa. Si tengo que volver a las hierbas chinas o hacer una dieta baja en calorías, sin carne, sin dulces… estoy dispuesta a hacerlo.

En el fondo de mi corazón y mis pensamientos tortuosos, yo estaba aterrada de que la dieta  proteínica con tanto cuy, hígado, carne, leche, huevo, etc. hubiera alimentado las células cancerosas y me llevara alguna sorpresa.

Ayer salí a celebrar, me fui al cine y luego a darme un atracón de fajitas de pollo. Con gusto me habría tomado una Margarita Presidente, pero recordé –felizmente- que debo cuidar mi hígado para que aguante.

Hoy será un día agitado. Debo terminar todos los pendientes, comprar mis golosinas saludables, coordinar la movilidad para que me lleven y me traigan (felizmente es un amigo que ha puesto su servicio de taxi) preparar la dieta, ir al banco, conseguir billetes chicos para pagar a la señora que me pone las  vacunas, etc. Ahora sí, ¡ estoy feliz!!!


Señor, muchas  gracias, por las buenas noticias. Muchas gracias por este magnífico regalo que me das. Bendice al doctor C, al doctor M y a todo el equipo de médicos, enfermeras y auxiliares que están pendientes de mi mejoría. Bendice a mis amigos y a mi familia también.

martes, 26 de marzo de 2013

Deshidratada pero con la moral en alto

Les venía diciendo que esta tercera quimio me estaba tratando mucho mejor.

Eso fue hasta el viernes porque el sábado me empezó la “limpia digestiva”, es decir mi cuerpo decide botar todo lo que tiene dentro a partir del cuarto día de la quimio. Al principio no era diarrea, por la tarde ya lo fue, pero lo toleré bastante bien.

El sábado tenía el quinceañero de la hija de una de mis mejores amigas, así que me preparé como es debido y fui. Me arriesgué a permanecer tres horas fuera de casa. Disfruté el inicio de la fiesta y sobreviví a mis problemas estomacales.
Pero el domingo el exceso me pasó la cuenta. Me levanté tarde, con el cuerpo adolorido, tremendamente adolorido y empecé el día urgida por las continuas idas al baño. De mi cama al baño, del baño a mi cama, del sillón al baño, del baño a mi cama, de mi cama al sillón, del sillón urgente al baño… y así sucesivamente.

Hoy desperté molida, con una sensación de sequedad en la lengua, paladar, campanita, esófago… Así que decidí ir al centro oncológico para que me pusieran una hidratación. Estuve dos horas conectadas al cloruro de sodio con electrolitos hasta que volví a sentir que mi cuerpo ya asimilaba el líquido elemento.
La lengua quedó blanca, a pesar de todo, pero me invadió una sensación de bienestar muy agradable.  Casi al terminar la sesión me di cuenta que me había olvidado de tomar Frutiflex, ese suero oral que te recetan cuando tienes diarrea. Las veces anteriores lo he tomado pero ahora se me pasó por completo.

Por la tarde me pusieron la última de las cinco vacunas de FIlgastrín, que son las que me provocan dolor de cuerpo. He seguido descansando, dormitando frente al televisor y me perdía mi programa favorito, pero ahora ya estoy mejor. Se me pasó el sueño y me he puesto a escribir.
Me acabo de comer un riquísimo y refrescante melocotón y ya me apresuro para meterme nuevamente a mi camita.

Mañana será otro día, espero pasarla bien y cuidar bien mis energías porque el miércoles me hacen el análisis de sangre y de acuerdo a los resultados me ponen el refuerzo de la tercera sesión de mi tercera quimio.
¡Vamos avanzando!!!!

Señor, Gracias por este sabio organismo que responde a los medicamentos, que se repone ante cualquier amenaza. Es una máquina milagrosa, que solo tú podías haber creado. Dame fuerzas para seguir adelante y mantener la moral en alto.

jueves, 21 de marzo de 2013

El tercer round de mi tercera quimioterapia


Ayer me pusieron el tercer curso de esta tercera quimioterapia que recibo en mi vida.

El lunes fui a una cita con mi doctora bioenergética. Irma Luz, así se llama, me aplicó un filtro para la Gemcitabina. Me dijo que me disminuirían los efectos del químico.

No puedo explicar cómo es que actúa este filtro. Es una gota del químico que está entre dos vidrios que llevan un marco y parece una lupa. La doctora me colocó varios sobre ciertas chacras.

Yo no sentí nada durante el procedimiento, pero por la tarde me sentía tan cansada como si me hubieran aplicado la quimio, al día siguiente también estuve muy cansada. Ayer que me pusieron la quimio estuve agotadísima, pero hoy la he pasado súper bien. Por la mañana recibí la hidratación (dos horas de suero y algunos medicamentos como el protector gástrico), luego me aplicaron la vacuna Filgastrin y la estoy pasando fresh. No me duele nada. ¡Es increíble!!!

Desde el año 1996 acudo a la consulta con esta doctora. Gracias a su apoyo he podido sobrevivir tantos años de esta lucha contra el cáncer. Al año de conocerla, y cuatro de haber tenido cáncer de ovario,  me diagnosticaron el cáncer de endometrio y ella me ayudo a enfrentar la histerectomía y la radioterapia que vino después. Luego me apoyó muchísimo con la depresión que me acompañó largo tiempo. Ella está convencida que mi peculiar historia familiar tiene que ver con algo del pasado con una herencia que nos llega por el lado materno, especialmente de mi abuela materna. Me ha sugerido que lea sobre psicogenealogía, una ciencia que se desarrollo en Francia y que ahora se conoce como las constelaciones familiares.

También está convencida que hay varios seres de luz que me protegen porque aun no he cumplido la misión que me toca en esta vida. Así que no estaba equivocada cuando dije que sentía que había una red de sanación alrededor mío.

La doctora me ayuda a un nivel holístico, mi cuerpo, mi mente, mi espíritu. Cuando finalice mi tratamiento voy a verla de nuevo, pero estoy segura que durante todo este tiempo ella me va a estar monitoriando, enviándome energía positiva y orando por mí.


Gracias, Señor, por los ángeles que pones en mi camino. Unos son científicos tradicionales, otros son alternativos, otros ni saben que son mis ángeles, pero ahí están colaborando con mi sanación. Dales larga vida y muchas bendiciones.

martes, 26 de febrero de 2013

Médula milagrosa

Acabo de regresar de mi control con el oncólogo. Superé todas las expectativas. De 56,000 mis plaquetas subieron a 370,000 en solo 4 días.

El doctor dice que el descanso me ha ayudado bastante, pero no hay que quitarle méritos a la sopa de cuy (con su quinua y sus garbanzos), al hígado frito, al vaso, a las lentejitas, el batido de plátano con miel de abeja, algarrobina y huevo, la quinua-avena para el desayuno y la noche… en fin.

Agradezco a todos los que han rezado por mía a los que han hecho la novena del Divino Niño o cualquier otra, a quienes me han alentado de una y otra forma para que resista y me recupere.
Hoy estoy feliz por esta buena noticia y porque ya puedo mirarme en el espejo sin asustarme. En cuestión de tres días se me cayó el 95% de mi cabello.

Primero parecía Gollum (el duende de El señor de los anillos, inmediatamente me puse un gorro a pesar del calor veraniego. Esta mañana parecía cocoliso porque todavía me quedaban unos cuantos rulos en el cerquillo, pero entre el análisis y la hora de mi cita con el oncólogo pasé por la peluquería.
 
Ahora estoy feliz, sin cabello pero con mi nueva peluca. He tenido que improvisar, pero ha quedado bastante bien. En estos días debo preocuparme por sacar mi colección de aretes y pañuelos para sentirme más femenina, más yo misma.

 Señor, gracias, muchas gracias por este milagro de vida, gracias por mi médula que responde a las dietas nutritivas y se repone con el descanso. Bendice a todos los ángeles que me cuidan y me hacen sentir tan querida. No los menciono pero tú sabes de quienes te hablo.

martes, 25 de diciembre de 2012

Disfrutar de la vida y la dieta navideña


¡Feliz Navidad!!! Hoy es 25 de diciembre y me encuentro feliz. Esta es mi Navidad número 50. Me siento ligera y en paz.

Hemos pasado una nochebuena en familia con espíritu festivo, gran comilona y muchos regalos.
Aunque acudí a mi sesión de radio por la mañana, llevé un queque navideño a las encargadas de mi máquina y por fin las vi sonreír. Por la tarde descansé un poco y por la noche estuve OK.

Hacer dieta vegetariana en estas fechas es un poco difícil pero no imposible. Pero si a la falta de carne le agregamos nada de fibra ni de lácteos ni de grasas, entonces ya la cosa se pone más complicada.

A mi doctor de medicina china no le interesa exponer mi hígado, la prioridad es desaparecer los nódulos, así me lo ha dicho así que he vuelto al mix de hierbas original y a las pastillas anticancerlín (12 por día). Además estoy tomando agua alcalinizada lo más que puedo y esto me da tranqulidad para pecar, de ser necesario.

Por la radio debo cuidar mi alimentación para evitar la diarrea y la inflamación.  Ayer me invitaron al chifa, yo pensaba tomarme una sopita wantán, pero terminamos comiendo pollo a la brasa… Pequé y devoré el pollito, pero dejé las papas fritas y la ensalada,  los reemplacé por un poco de arroz que había en va refri y todo quedó bajo control.

En la cena, no había necesidad de pecar, pero igual lo hice. Probé unpoco de chanchito y otro tanto de pavito…HMMM!!! Yo había preparado un guiso de champignones y coles de bruselas pero ya quedará para el recalentado… Felizmente el arroz árabe y los purés no constituyen ninguna transgresión.

Mi hermana mayor está muy preocupada por mi nutrición. “Vuelve a la carne”, me dice, pero yo le explico que todavía tengo opciones. Puedo tomar mi quinua, pero colada, voy a intentar con la leche de almendras y en vez de mantequilla o palta tengo humus  de garbanzo, que felizmente me gusta y he aprendido a  preparar gracias a google.

La Navidad está en nuestros corazones, dicen por ahí, yo creo que es verdad, siento que es verdad. En este momento disfruto de mi colección de villancicos y me siento transportada a un mundo mágico de esperanza, ilusión y, sobre todo, mucho amor.

Gracias señor por la Navidad y la magia contagiante que trae consigo. Bendice a mis doctores, a sus equipos de colaboradores, a mis amigos y, en especial, a mi familia. Lleva bendiciones, esperanza y alegría a aquellos que están solos y a los que sufren alguna carencia. Gracias por permitirme disfrutar mi Navidad número 50.  

domingo, 9 de diciembre de 2012

Más recia que Kina Malpartida


Estoy a una semana de cumplir un año  de esta nueva aventura en contra del cáncer. Un año puede parecer muy largo o puede parecer muy corto.

A mí se me ha pasado volando. Los primeros ocho meses tuvieron un ritmo normal pero los últimos cuatro  meses han sido de locos. He hecho muchísimas cosas, como se diría he vivido a alta intensidad…

Pero ahora bajaré el ritmo. Aprovecharé las vacaciones y de aquí a marzo viviré en slow motion, quiero tener más tiempo para mí, para escribir.

Mañana me tomarán un tomografía en mesa plana para que puedan planificar bien mi radioterapia.
El miércoles me reuniré nuevamente con el radioterapista y seguramente me explicará los detalles del tratamiento. Estos son unos días muy duros para mi estabilidad emocional. Hago ejercicios para mantener el autocontrol y más o menos que lo logro, pero a ratos flaqueo.

Estoy sensible y me voy a alejar de todas aquellas personas que puedan tirar abajo mis frágiles fuerzas. Hoy estuve con mi tía más cercana, nos reunimos para orar junto a la corona de Navidad. Todo iba muy bien hasta que ella se mandó con su petición en voz alta como si yo no estuviera ahí presente, escuchando todos sus temores respecto a mi salud. Me ha afectado.

Hay personas que me apoyan de otra manera, que me ayudan a aceptar mi situación pero de una manera positiva. Mi amiga escritora que está por cumplir 80 años me cuenta que cada día es un regalo y que debo vivirlo lo mejor que pueda, que debo divertirme. Eso me da paz. Mi cuñado me ha animado a ir a un curso para controlar el stress. Espero que el gurú sea muy bueno porque yo soy un hueso duro de roer… Mi socio me ha conseguido un lote de botellas de agua alcalina con PH de 7.9 y 9.5  para ayudarme en mi tratamiento y tal vez evitar la quimio. Mi hermana me ha traído pasas chinas, unas semillas que se llaman chia, salvado de avena para limpiar mi colón y hasta un táper con quinua ya preparada para asegurarse que me estoy alimentando bien, en fin…por ayuda no me quedo.

Mis compañeras de trabajo se han confabulado entre ellas para evitar que tome gaseosa. Estuve dos días con dolor de cabeza y yo sabía que se me pasaría si tomaba una coca cola. Aproveché un descuido de ellas y santo remedio. Adiós dolor de cabeza. Pero claro, en estos días de tanta tensión   saber si el dolor de cabeza es por síndrome de abstinencia de las gaseosas, si porque empecé los códigos curativos y el dolor de cabeza es señal de que me estoy sanando o si la cabeza me duele porque durante la noche he apretado terriblemente los dientes…

Mañana empieza la semana, ojalá empecemos con el tratamiento también.


Señor, gracias por cada nueva oportunidad que me das de replantearme mi vida y ser mejor persona. Dame fuerzas para afrontar esta nueva etapa de lucha e ilumina a los médicos para que encuentren la mejor forma de tratarme. Bendice a todos mis ángeles terrenales que me acompañan y me alientan cada día, por favor.

martes, 4 de diciembre de 2012

Nuevamente… ¡al ataque!!!


En 19 años como paciente oncológica puedo dar fe de cómo avanza la ciencia en beneficio de un buen diagnóstico o a favor de mayor exactitud y precisión durante el tratamiento.

En mis primeras dos experiencias de lucha contra el cáncer (años 1993-94  y 1997) recuerdo que enfrentar el día de control era un acto heroico. El oncólogo  me pedía un examen de sangre completo y un marcador Ca 125, una placa de tórax y una ecografía abdominal-pélvica. Además me hacía un examen clínico minucioso en busca de ganglios inflamados o alguna otra señal.

Esos minutos de silencio durante los cuales el doctor, leía los informes y observaba las imágenes se me contenía la respiración. Y cuando por fin el médico me decía “Vamos bien” o algo así, me retornaba el alma al cuerpo. Al principio estos controles eran cada tres meses, luego cada cuatro, luego cada seis y por último cada año. Hubo momentos terribles en que me enfermaba días previos a la fecha del control. 

Mis nervios me traicionaban. Si en esa época me hubieran dicho que alguna célula había escapado al tratamiento me hubiera desmoronado y entrado en crisis.

Hoy podría decir que mi peor miedo se ha hecho realidad. Durante el último control me han detectado dos pequeños nódulos que han escapado al tratamiento o que se han desarrollado una vez concluido este. Han pasado seis meses de mi última quimio y esta es la novedad.

Sí, estoy enfrentando un momento difícil, pero no me siento agobiada. Esta nueva tecnología del diagnóstico por imágenes ya venía mostrando cierta situación que se interpretó inicialmente como la huella de mi operación anterior, pero ahora ha mostrado una señal de alarma. Han pasado solo 20 días y ya me extrajeron uno de los nódulos, ya lo analizaron y ya estoy por iniciar un nuevo tratamiento. Esto es lo que se llamaría un diagnóstico precoz. En otras épocas este nódulo no se hubiera detectado hasta que hubiera presentado molestias y la ecografía solo hubiera detectado aquella actividad visible para ese método.

No me gusta creer que todo lo que aparece en la resonancia es cierto. Me gustaría pensar que mi cuerpo se va a defender solo y que podría desaparece el nódulo por su cuenta. Quisiera apostar que si esperamos unos meses tal vez cambie el panorama, pero para qué arriesgarme.

En estos días me tomarán una tomografía especial para que sirva de guía para la radioterapia, de modo que puedan atacar localizadamente  la zona afectada. Ahora estoy en manos de un radioterapista, un doctor que también trabaja en el INEM y que se une a mi equipo de salvadores.

He empezado nuevamente a realizar los códigos curativos, estoy trabajando el autocontrol. Mi frase del día es “Puedo triunfar o puedo fracasar, pero al menos sabré que el miedo no me paraliza. Confío en la vida y en la voluntad de Dios”. Así sea.


Gracias, Señor por los avances de la ciencia, por los doctores que no escatiman su tiempo, porque no soy una historia clínica ni una estadística más. Para todo el equipo médico soy Miski o Miskita (en diminutivo). Todos me saludan, me apoyan, me alientan y se preocupan sinceramente por mí. Gracias, Señor, por tantas bendiciones.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Increíblemente evasiva


Mañana tengo cita con mi oncólogo. La cita de los seis meses. Así que esta semana ha sido tensa, con exámenes médicos de por medio y la cita pendiente con mi ginecólogo.

Lo habitual habría sido que estuviera llena de ansiedad por la cita de mañana, pero no. El martes me llevé una gran sorpresa cuando fui a la cita pendiente con el ginecólogo-oncólogo. Yo empecé con mi rollo de la orina que se me escapa - que ya es un problema que lleva tiempo, incluso antes del tratamiento-, pero que el problema es que ahora es de color rojizo lo que me hace pensar que tengo arenillas, aunque el examen de orina descartó que hubiera sangre. “Repetiremos el examen” fue todo su comentario.Pasemos a revisarte”.

Y ahí estaba yo en la camilla, dando el consentimiento para que tomaran el papanicolau  cuando el doctor me dijo “lo que pasa es que aquí tienes un nódulo – ¡¡¿¿CÓMO????!! Grité yo para mis adentros, no era que hace tres meses él mismo me había jurado que se trataba de la cicatriz de mi histerectomía?????? Hellooooo!!!!-, se ha empezado a manifestar”, continuó imperturbable como si habláramos de un nódulo que hubiera estado ahí toda la vida. Esto es lo que está sangrando, no necesitas repetir el examen de orina. Ya puedes cambiarte”.

El mundo giraba en cámara lenta, a mí me costaba hilvanar las ideas. Uno, la cicatriz ya no es cicatriz, ahora es el nódulo. O sea la resonancia tenía razón, solo que tres meses después se ha manifestado… Dos, hace dos meses que me viene sangrando el nódulo (por la vagina) y yo creía que era la orina que se escapaba- Imposible que yo no sepa diferenciar una cosa de la otra a estas alturas de mi vida… Tres, ¿será una trampa de mi mente…convencerme a mi misma de que se trata solo de orina colorada en vez de sangre vaginal? Sé que desarrollamos mecanismos de defensa para enfrentar la realidad, pero este sería un mecanismo para evadirla.

Cuando volví a mi asiento frente al escritorio del doctor me sentía tan abochornada. “Pensará que soy una tarada…” resonaba en mi mente cuando el doctor dijo: “¿cuándo puedes venir para hacerte una biopsia? ¡Es urgente!”

El mundo no colapso, pero sentí una gran confusión. Sentía rabia, mucha rabia, quería pegarle un puñete al doctor por haberme dado falsas expectativas con respecto al nódulo hacía tres meses. También sentí desazón porque mi tratamiento vegetariano no había dado el resultado previsto –o tal vez sí, ¿quién sabe-.

Salí de la consulta y me olvidé de ser vegetariana, me desquité con un plato de arroz con pollo, luego con un sándwich de pollo, pero no los disfruté. Me he atragantado de gaseosas sin culpa, ya que no es un problema de orina sino de otro tipo – del peor tipo.

Mañana iré al oncólogo, veremos los resultados de mi resonancia y de los exámenes de sangre y discutiremos los pasos a seguir. Por lo pronto parece que el lunes me hacen la biopsia. De ahí habrá que esperar algunos días para tener los resultados y saber de qué se trata esta vez.

Mientras tanto rezaremos.

Gracias, Señor, porque estoy bien y en buenas manos a pesar de las malas noticias. Ilumina a mis doctores para que tomen las decisiones acertadas y dame fuerzas para afrontar la realidad por dura que esta parezca. Prometo poner todo de mi parte para salir adelante.

martes, 14 de agosto de 2012

Celebremos la vida!!!!

Hoy estoy feliz, con muchas ganas de celebrar que mis resultados del control fueron excelentes!!!!!

El asunto de los nódulos peritoneales ya está superado, ni se les ve en la resonancia… Hasta los ganglios inflamados dejaron de ser una amenaza para el médico que interpreta las imágenes. Ya no miden 1 cm. sino 0.6 cm. Es decir,  valió la pena la dieta vegetariana y las hierbas chinas.

Otra buena noticia, mi hemoglobina subió a 13.3 así que estoy lista para reintegrarme a mis labores.
Ahora solo falta ver un asunto de las transaminasas que han salido un poco altas, pero eso ya es secundario…

Como decía estoy con ganas de celebrar…!!! Motivos me sobran…!!

Gracias, Señor, por las buenas noticias, por los médicos preocupados que hacen un seguimiento minucioso de tu caso. 

miércoles, 25 de abril de 2012

Mi sexta quimioterapia, 18 años después


Ayer me reencontré con mi dosis de Cisplatino y Paclitaxel en mi sexta y última sesión de quimioterapia  -eso espero-.  Apenas me recliné en el sillón el sueño se apoderó de mí. Fue un sueño sanador,  no me despertaba ni cuando me cambiaban las conexiones de las sondas. Yo estaba literalmente en otro mundo. Soñaba y soñaba, hasta creo haber tenido una pesadilla.

Puede que me hayan puesto un poco de Diazepán, pero yo me dormí mucho antes. Tal vez porque últimamente he tenido insomnio. Me despierto a eso de las 4 am y tengo ganas de leer, de avanzar cosas… Me da mucha ansiedad saber que mi vida se paralizará por unos 10 ó 15 días. La incertidumbre de saber si tendré fuerzas o no me consume y yo casi ni me defiendo.

Hoy iré a mi última sesión de hidratación. Llevaré una torta de agradecimiento para todo el equipo de enfermeras, asistentes y demás. Hasta detalles simples como este se complican. Quisiera llevar una saludable torta de zanahoria de La Baguette pero por tiempos y fuerzas tendré que ir a un supermercado que está por el camino, pero no creo que haya nada saludable…

Tengo apuro de llegar temprano para salir antes del mediodía. Resulta que esta tarde vendrá a visitar mi casa la imagen de la Virgen de Fátima viajera. Este es un privilegio, que increíblemente se repite por segunda vez. La primera vez que vino la Virgen a mi casa fue en mi cumpleaños hace 12 años.  En esta ocasión la Virgen viene justo el día en que finalizo mi tratamiento y un día antes de mi cumpleaños número 50.  Esta sincronización se la atribuyo a mi abuelita Catita y a mi mamá, mis ángeles amorosas. Y seguro que también por ahí anda metida mi prima Adita, de quien me despedí justamente un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima; 6 días antes de morir de cáncer.

Ustedes pensarán que hicimos algún trámite, pero no. Recibimos una llamada de los Hermanos que se conocen como Heraldos de la Virgen de Fátima y dijeron que nos iban a venir a visitar el 25 de abril y que nos preparáramos.

La sincronización tiene otro matiz digno de reflexionar. En mayo tengo pensado irme a vivir a mi propio departamento, me estaré mudando luego de casi 18 años de compartir casa con mi tía, la hermana de mi mamá y ella está bastante afectada por esta situación. La visita de la tarde es providencial, no me queda duda.

Mañana, 26 de abril, iniciaré una nueva etapa de mi vida como “Señora de las  cinco décadas”, aunque todavía no me podré mudar, siento que recuperaré un estado de independencia al que había renunciado por diversas razones: económicas, de salud, de comodidad, de gratitud, en fin. Cuando uno pestañea ya se pasaron 18 años…

Me da ilusión volver a tener mi casa y mi estudio en un solo lugar. Ya no tendré pretextos para  no escribir todo lo que yo quisiera. Pero me abordan tremendos temores: ¿entrarán todos mis libros?, ¿alcanzarán las paredes para colocar todos mis cuadros y afiches?, ¿podré contar con un tocador para peinarme y maquillarme cómodamente?

Cuando entré al depa por primera vez una voz interior me dijo “yo podría vivir aquí”, así supe que era la elección correcta. Mientras estaba ahí me imaginaba a mi misma sentada escribiendo frente a las únicas dos ventanas mirando el jardín, pero ahora que han llevado los muebles, esta imagen no me queda muy clara. Démosle tiempo al tiempo para resolver las inquietudes que me atormentan hoy en día.

Solo deseo recuperar mis energías rápidamente y poder entretenerme avanzando la decoración del depa o la mudanza antes del 18 de mayo, fecha en que iré a mi próxima consulta con mi oncólogo con los resultados de la resonancia magnética para revisar el éxito del tratamiento. Frente  a esta incertidumbre, cumplir 50 años no es nada.


Gracias, Señor, por la sincronizaciones que colocas en mi camino. Bendice a todas las personas que rezan e interceden por mí, porque está humilde servidora, no es muy dada a los rezos. Aunque ya voy en la tercera novena al Divino Niño, es decir a ti cuando eras chiquito, no siempre puedo hacer las tareas del día, pero lo haré en cuanto me sea posible.

“¡Oh, Divino Niño, mi Dios y Señor
Tú serás el dueño de mi corazón!”