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martes, 16 de julio de 2013

¡Vamos progresando!!

Ya van a ser casi dos meses que terminé la quimio y empecé mi  régimen de nutrición.

El cuerpo es una maravilla, ya voy venciendo ese cansancio abrumador.

Al principio cuando salía a caminar por media hora, volvía a casa y tenía que dormir una siesta de 2 ó 3 horas para recuperarme porque había quedado extenuada. Ahora, he aprendido un truco. Antes de salir a caminar como una fruta dulce para tener energía y no desfallecer. Está dando resultado. La siesta que es obligatoria, todavía, se ha reducido a una hora u hora y media a lo mucho. Es decir ahora puedo hacer algo en la mañana y algo por la tarde.

En cuanto a la dieta para bajar los siete kilos extra, está dando resultado en medidas pero no en peso, si la hacemos caso a la balanza tendría que decir que he subido medio kilo. La nutricionista trató de darme mil razones para no traumarme por subir de peso en vez de bajar… Me dejé convencer con el argumento que señala que mi grasa se está transformando en músculo y eso es lo que pesa… quiero creer que es así.

La idea es eliminar la grasa como medida de precaución para evitar una recaída del cáncer. La nutricionista me ha prohibido tajantemente las gaseosas (yo estuve tomando gaseosa durante la quimio porque me daba energía), me ha permitido comer un poquito de chocolate con tal que deje la gaseosa y los azúcares. Ahora estoy endulzando con estevia. No más enlatados ni comida envasada, todo natural. Puedo comer un pan en la mañana y un carbohidrato en el almuerzo pero por la tarde ya no. Así que bienvenidas las ensaladas y las nuevas recetas que me han entregado.

Ahora ando metida en la cocina, empiezo temprano con el extracto verde y luego del desayuno, dejo todo listo para mi ensalada del día. Con cinco comidas al día, no hay forma de evitarlo. Yo misma he preparado el souflé de alcachofas y el ratatouille con zapallito italiano y berenjenas. Todo sea por comer sano y rico. 

No me quejo, lo disfruto. Pero esto es posible porque, gracias a Dios tengo tiempo libre para hacerlo. ¿Cómo haré después cuando vuelva al trabajo? Tendré que trabajar menos horas para mantener el ritmo.
Pero eso de volver al trabajo lo veo aun muy lejano…



Gracias, Señor, por la sensación de bienestar que acompaña a la recuperación. Tú me diste las fuerzas para superar el tratamiento, ahora me das la perseverancia para salir adelante con la dieta y el ejercicio.

jueves, 14 de marzo de 2013

Vuelve la calma


Rompo el silencio de dos semanas para decirles que todo va bien. Mi laptop enloqueció y no captaba internet.

He superado la segunda sesión de quimio con todo y su refuerzo. Esta vez me pusieron una dosis menor y como los riesgos estaban ya calculados, mi organismo no ha sufrido tanto como la primera. 
Después de mucho argumentar mi doctor logró que el seguro me aceptara las vacunas de Filgastrim y entonces mis leucocitos subieron y resistieron el batacazo de la Gemcitabina y el Doxatel.

Yo, por mi parte, me he dedicado a descansar y alimentarme bien. Esa es mi tarea.

Esta semana empezó con una sensación saludable. El lunes me sentí más fuerte, ya desintoxicada, aunque persistía la urgencia de ir al baño. El martes me saqué la muestra de sangre por la mañana y por la tarde me fui al cine- ¡por fin!!!-  Ayer miércoles fui al doctor, me confirmó que mi cuerpo ha respondido bien y que el próximo miércoles empezamos la tercera sesión de quimio con el mismo esquema. Ya estoy en la mitad del tratamiento ¡No lo puedo creer!!

La primera semana de abril me sacarán una nueva resonancia magnética de abdomen y pelvis para chequear cómo va todo.  La última fue en noviembre y mostraba los dos nódulos que originaron la radioterapia y este tratamiento complementario de quimioterapia. Empiezan las angustias…

Me quedan seis días con fuerzas antes de tercera quimio. Debo aprovecharlos al máximo. Quisiera bailar, quisiera pasear, ordenar mi clóset, encargarme una nueva peluca, recoger la que dejé en la peluquería. Debo ir al banco, hacer un trámite en la AFP, llevar mi auto al mecánico... Ya me toca la revisión técnica… Quisiera escribir, olvidarme de todo y escribir mucho, mucho, mucho. Pero el día tiene solo 24 horas, y entre el sueño nocturno, y la siesta me quedan unas 14 disponibles. De estas, paso unas 3 horas preparando mis alimentos y comiendo, restemos una hora de ducha por la mañana y varias incursiones al baño queme deben tomar como una hora más en total. Me quedan 9 horas. Si por cada hora productiva necesito dos horas de descanso, realmente mi día tiene unas 3 horas en las que puedo resolver cosas. El resto del tiempo se lo dedico al ocio reparador o descanso.


Gracias, Dios Mío, por gozar del privilegio del descanso médico. Puedo dedicarme a sanarme sin preocupaciones, sabiendo que a fin de mes cuento con mi sueldo. Gracias a todos los que lucharon por obtener ese derecho y a todos los que me apoyan para hacerlo realidad.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Ayer, Dios me habló


Hace muchos años hago la novena del Divino Niño y siempre me ha dado buenos resultados. Mi socio Alex, siempre está haciendo esta novena por los más diversos motivos. Hace unos días me hizo recordar que la hiciera y me dio un tip: “pide por ti y por lo que le esté pasando a alguien más. Esa es la clave”.

Se trata de una novena muy particular porque le rezas al niño Jesús Niño y no te pide que seas un santo, ni te dice: “oh, no tu eres un pecador a ti no te toca mi ayuda…”. Lo que sí te pide es hacer algunas tareas como difundir la devoción al Divino Niño o donar dinero a quien lo necesite.
Como no estoy en mi casa no tenía la novena a la mano así que solo recé una que otra oración al Divino Niño. Ayer, por la mañana, cuando le di la buena noticia de mis plaquetas a mi tía, me dijo el milagro es del Divino Niño, Mi Divino Niño no me falla!! En este momento estoy de rodillas agradeciéndole, agregó.

Por la tarde, me reuní con mi socio Alex y camino a casa pasamos por una gasolinera. Mientras cargábamos combustible le comenté la grandeza del milagro.

                -“Tu novena al Divino Niño ha dado resultado y le expliqué que las plaquetas habían pasado de 56,000 a 370,000 en solo 4 días”.
                -¿Y tú la rezaste?- indagó.
                - No, porque no encontré mi novena- le contesté.
                -Mira ahí tengo un sobre blanco y hay dos novenas que son para Alexandra (una amiga en común), coge una.

Estaba concentrada en la  gran casualidad de que tuviera con él dos novenas y que yo podía quedarme con una, así me evitaba el viaje a la iglesia de Miraflores donde las venden, cuando alguien se acercó por la ventana del piloto.

                -Hola, soy Axel, yo vivo por aquí y vendo estas imágenes para ayudarme…

Ambos volteamos a verlo y no podíamos creerlo, el  chico nos estaba ofreciendo una pequeña imagen de vidrio que se iluminaba de diferentes colores… ¡Justamente del Divino Niño!!!
Por supuesto que compré la imagen el Divino Niño, mientras escuchaba que el chico me decía que podía pedir una docena con un buen descuento y escribía su celular en la cajita.
Alex y yo nos miramos  atónitos.

                -Así se manifiesta el Divino Niño- me dijo- Ahora tienes que hacer la novena en serio por ti y por alguien más, no lo olvides.

Hoy temprano empecé la novena, por mí y por muchas otras intenciones, porque cuando uno busca, encuentra los más diversos motivos para pedir.


Gracias, Señor por los milagros. Por la oportunidad de rezarte de diversas formas, por los rezos en cadena que resultan muy poderosos. ¡Gracias, Divino Niño!



martes, 26 de febrero de 2013

Médula milagrosa

Acabo de regresar de mi control con el oncólogo. Superé todas las expectativas. De 56,000 mis plaquetas subieron a 370,000 en solo 4 días.

El doctor dice que el descanso me ha ayudado bastante, pero no hay que quitarle méritos a la sopa de cuy (con su quinua y sus garbanzos), al hígado frito, al vaso, a las lentejitas, el batido de plátano con miel de abeja, algarrobina y huevo, la quinua-avena para el desayuno y la noche… en fin.

Agradezco a todos los que han rezado por mía a los que han hecho la novena del Divino Niño o cualquier otra, a quienes me han alentado de una y otra forma para que resista y me recupere.
Hoy estoy feliz por esta buena noticia y porque ya puedo mirarme en el espejo sin asustarme. En cuestión de tres días se me cayó el 95% de mi cabello.

Primero parecía Gollum (el duende de El señor de los anillos, inmediatamente me puse un gorro a pesar del calor veraniego. Esta mañana parecía cocoliso porque todavía me quedaban unos cuantos rulos en el cerquillo, pero entre el análisis y la hora de mi cita con el oncólogo pasé por la peluquería.
 
Ahora estoy feliz, sin cabello pero con mi nueva peluca. He tenido que improvisar, pero ha quedado bastante bien. En estos días debo preocuparme por sacar mi colección de aretes y pañuelos para sentirme más femenina, más yo misma.

 Señor, gracias, muchas gracias por este milagro de vida, gracias por mi médula que responde a las dietas nutritivas y se repone con el descanso. Bendice a todos los ángeles que me cuidan y me hacen sentir tan querida. No los menciono pero tú sabes de quienes te hablo.

martes, 25 de diciembre de 2012

Disfrutar de la vida y la dieta navideña


¡Feliz Navidad!!! Hoy es 25 de diciembre y me encuentro feliz. Esta es mi Navidad número 50. Me siento ligera y en paz.

Hemos pasado una nochebuena en familia con espíritu festivo, gran comilona y muchos regalos.
Aunque acudí a mi sesión de radio por la mañana, llevé un queque navideño a las encargadas de mi máquina y por fin las vi sonreír. Por la tarde descansé un poco y por la noche estuve OK.

Hacer dieta vegetariana en estas fechas es un poco difícil pero no imposible. Pero si a la falta de carne le agregamos nada de fibra ni de lácteos ni de grasas, entonces ya la cosa se pone más complicada.

A mi doctor de medicina china no le interesa exponer mi hígado, la prioridad es desaparecer los nódulos, así me lo ha dicho así que he vuelto al mix de hierbas original y a las pastillas anticancerlín (12 por día). Además estoy tomando agua alcalinizada lo más que puedo y esto me da tranqulidad para pecar, de ser necesario.

Por la radio debo cuidar mi alimentación para evitar la diarrea y la inflamación.  Ayer me invitaron al chifa, yo pensaba tomarme una sopita wantán, pero terminamos comiendo pollo a la brasa… Pequé y devoré el pollito, pero dejé las papas fritas y la ensalada,  los reemplacé por un poco de arroz que había en va refri y todo quedó bajo control.

En la cena, no había necesidad de pecar, pero igual lo hice. Probé unpoco de chanchito y otro tanto de pavito…HMMM!!! Yo había preparado un guiso de champignones y coles de bruselas pero ya quedará para el recalentado… Felizmente el arroz árabe y los purés no constituyen ninguna transgresión.

Mi hermana mayor está muy preocupada por mi nutrición. “Vuelve a la carne”, me dice, pero yo le explico que todavía tengo opciones. Puedo tomar mi quinua, pero colada, voy a intentar con la leche de almendras y en vez de mantequilla o palta tengo humus  de garbanzo, que felizmente me gusta y he aprendido a  preparar gracias a google.

La Navidad está en nuestros corazones, dicen por ahí, yo creo que es verdad, siento que es verdad. En este momento disfruto de mi colección de villancicos y me siento transportada a un mundo mágico de esperanza, ilusión y, sobre todo, mucho amor.

Gracias señor por la Navidad y la magia contagiante que trae consigo. Bendice a mis doctores, a sus equipos de colaboradores, a mis amigos y, en especial, a mi familia. Lleva bendiciones, esperanza y alegría a aquellos que están solos y a los que sufren alguna carencia. Gracias por permitirme disfrutar mi Navidad número 50.  

martes, 9 de octubre de 2012

Los nuevos retos


Ahora estoy consciente que aunque me sienta muy saludable siempre aparecerá uno que otro achaque por ahí para recordarme que hace solo cinco meses me sometí a una quimioterapia.

Reto 1-
Cuidado con la comida.  La dieta vegetariana no es ningún problema para mí. He aprendido a comer cosas ricas, muy ricas, como los palmitos en las ensaladas y los champignones que no me hacen extrañar ni el pollo ni la carne. La palta es una gran aliada pero también puede transformarse en una pequeña enemiga si la como de noche. Ahora no me indigestión ni náuseas. Lo que siento si como palta o algo grasoso por la noche es mucha sed y un ataque de transpiración general que puede durar más de media hora.

Es cierto que tengo que no debo comer grasas por mis transaminasas que están elevadas pero a veces uno ni se da cuenta de lo que come…

Reto 2-
Evita los asientos duros. Este es un achaque antiguo de cuando me hicieron el RIC (radiación intra vaginal). Si me siento en un banco o una silla dura, dolor seguro.  Esto incluye sentarme en el piso, ¡imposible!!!

Reto 3-
No pases la aspiradora. Al menos no mientras no recuperes el estado atlético de tus tempranos veintes… Esta medida de prevención se aplica también a todo tipo de trapeadores. Este tipo de ejercicio inflama de alguna forma mis músculos lumbares, que se contracturan y se abultan como nudos entre mi cintura y cadera.

Reto 4-
Vence tu adicción a la coca-cola y demás gaseosas. ¡Qué difícil! Pero las gaseosas no solo me hinchan los ojos sino que también me hace ir a orinar más rápido. Además me han dicho que estoy formando fosfatos y estos pueden generar arenillas o cálculos en el riñón. A veces tengo que ponerme fuerte y amenazarme con un trasplante de riñón para que se me pase el antojo de la gaseosa.

Reto 5-
Descuida de la fuerza de tus piernas y pies. Mientras no vuelva al gimnasio, la natación o el baile, debo pensar que mis piernas andan flojas y no soportan el peso de mi cuerpo. Ayer lo comprobé con una insólita caída. Mejor debería decir hundimiento. Intenté subir un muro pequeño (50 centímetros). Me di el impulso, subí una pierna, levante la otra. Primer intento: me fui para atrás como un porfiado. Segundo intento: logré balancearme pero mi pierna izquierda que estaba arriba se hundió y quedé arrodillada hecha un ovillo. ¿Cómo iba a imaginarme que mi pierna no me resistiría? ¿Será un problema muscular?? Será un problema neurológico?? Ya se imaginan cuál será el tema de mi próxima consulta médica.

Los médicos oncólogos son muy graciosos, cuando les tocas este tema te preguntan si puedes caminar o te tropiezas. Cuando les dices que no es para tanto, no le dan mayor importancia. Así que daño colateral debe haber pero no me dicen qué debo hacer para recuperarme.

Reto 7-
Cuidado con las manos. Estas manitas que Dios me ha dado son muy leales, aquí están tipeando estas líneas. Pelan fruta, verduras, me permiten hacer muchas cosas, pero si me pongo a analizarlas… aquí va. Mi mano derecha todavía no puede cerrarse completamente. Si encojo los dedos (como si cerrara una garra) siento que tuviera algo que me lo impide. Mi escritura a mano ha mejorado, pero no así la precisión de mi trazo al delinearme los ojos. Me cuesta mucho trabajo.

Ni se diga lo que tengo que hacer para abrir frascos o girar la tapa de las botellas… Debo mejorar mi actividad motora-fina y la no fina, también.

El otro día cargué varias bolsas de compras para bajarlas del auto hasta la casa. Bueno al tantear el peso no me pareció excesivo, pero al dejarlas sentí un dolorcillo y ¡oh!, ¡oh!, sí que pesaban porque hasta me había salido un bulto un poco antes de la muñeca. O sea se me derramó el líquido de la articulación y yo no había sentido nada…

Reto 8-
Anda aprendiendo braille. Mis ojos, esos ojos que tenían 20/20 hasta los 30 años han perdido su precisión. Cuando he vuelto a trabajar después de ocho meses no hay ubicación de la PC que se acomode a mi vista. Los lentes multifocales no me sirven y debo usar los lentes para cerca porque si no me desnuco tratando de levantar la cara para hallar el foco. Este jueves tengo cita con el oftalmólogo…

Reto 9-
Nunca estornudes sentada. Hace años que no puedo estornudar sentada en la cama. Si esto ocurriera me da un calambre a la altura de los intestinos que me quiebro en dos. Me habían dicho que podían ser las adherencias de mis cirugías anteriores, pero mi oncólogo dice que debe ser un calambre del diafragma. Creo que el magnesio es bueno para los calambres…

Reto 10
Olvídate de todo y haz tu vida normal. Fácil decirlo… Yo me olvido rápidamente que estoy sin peluca y puedo salir a la calle con mi nuevo african-look. Los vecinos ya se acostumbraron a verme con pelo largo, corto, con pañuelo, boina, turbante, etc. El otro día no me habrían la puerta de la cochera, al hacerle señas al vigilante me reconoció con mi pelo corto y una vincha. “Cada vez más linda” fue todo su comentario. Con su piropo conquistó mi corazón…


Señor, gracias por mi recuperación, gracias por mis médicos, mis vecinos, mis amigos y mi familia (incluido los vigilantes de la cochera y el edificio). Gracias,  también, por las flores de la primavera que nos alientan y anuncian una nueva temporada.

Exceso de entusiasmo


Mi último post alardeaba de mi recuperación física. Yo estaba sorprendida de haber podido mantener el ritmo de antes (mucho antes) durante casi 10 días consecutivos. Me sentía tan emocionada que hasta acepté la donación de una bicicleta estacionaria para hacer mis ejercicios.

No habían pasado ni 48 horas del mencionado post cuando me dio un ataque de cansancio absoluto. Llegué a casa como a las 7,30 de la noche y opté por descansar un rato. Me puse pijama, me acomodé bajo las sábanas y prendí la TV. Pasó un capítulo de Two and a half men, paso otro, empecé otro hasta que perdí la cuenta, cuando desperté estaba dando una serie antigua… ¿Qué raro?, pensé. Mire la hora eran la 1.30 de la mañana.

Es decir, había perdido una noche. El cansancio era tal que no cené, ni di de comer a mis hámsters ni menos las saqué a pasear.

“Ya fue”, decidí, apagué el TV me di la vuelta y hasta la mañana siguiente.

Desde ese día he bajado el ritmo. No estoy en competencia de resistencia con nadie, ni conmigo misma en mi estado no-atlético anterior.

He empezado a hacer 10 minutos de bicicleta por las mañanas y este esfuerzo me ha llevado a comer algo a las 11 am porque me siento desfallecer y además a dormir la siesta (de una hora) cada vez que puedo. Felizmente últimamente ha habido varios fines de semana largos…


Señor, gracias por los feriados que te permiten dormir un poco más y hacer la siesta. Gracias por este cuerpito que aunque se cansa, responde y se está recuperando. Gracias por mi nuevo cabello, totalmente rizado y con sus canas naturales. Gracias por muchas cosas, especialmente por las bendiciones que me ofreces cada día.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Recuperé mis fuerzas


La semana pasada puse a prueba mi resistencia física. 

Sábado tuve un matrimonio que terminó en una fiesta hasta las 2 de la mañana. Fui tan feliz como la misma novia, pero mis motivos eran otros. Por fin podía estar ahí con tacos, vestida bonita y con mi peluca recién peinada. Domingo descansé. Lunes me fui al cine. Martes y miércoles tuve un curso de 7.30 a 10 de la noche, lo que significó que estuviera casi 13 horas continuas en el trabajo. El jueves tuve una cena con mis primos, de ocho a 11.30 de la noche. Entre risa y risa el cansancio se desvaneció.  El viernes fui a una fiesta y bailé durante dos horas seguidas, como un trompo feliz!!!  

Este sábado: dicté mi taller con los niños por la mañana. Recargué mis baterías por la tarde y el domingo me fui de exploradora a pasear por Las Lomas de Lúcumo, en Pachacámac. Manejé mi auto, trepé el cerro en una caminata de una hora, almorcé rico y por la tarde fui a conocer unas huacas aún en estudio.  A las 6 de la tarde volví cansadita pero feliz!!!!

Yo estaba feliz no solo por haberme divertido, por haber socializado, por haber vuelto a la vida pero especialmente porque mi cuerpo ha estado en condiciones de seguirme el ritmo.

Este cuerpito que Dios me ha dado, es una máquina misteriosa, tiene un asombroso poder de recuperación. A cinco meses de mi última quimo ya estoy como si nada… Solo llevo dos marcas que aun me delatan: mi catéter y mi cabello que todavía parece una pelusa.

Aun me cuido y voy al trabajo solo tres días a la semana, los otros días monitoreo desde mi casa y puedo dormir la siesta. Siempre es bueno descansar pero ahora mi siesta es rápida,  no más de 30 minuto: y lo mejor de todo, ya no caigo como muerta.

Me imagino que la dieta y las hierbas chinas para controlar las transaminasas están haciendo su efecto.


Gracias, Señor, por el descanso, por la alegría de vivir, por ni familia y  los amigos que me apoyan, por las hierbas chinas y por escuchar mis ruegos… Pero, especialmente, gracias por mi cuerpo, con su ADN mutante y sus achaques, no me importa!!! Así lo quiero!! Es mi cuerpo y punto!! 

domingo, 2 de septiembre de 2012

La realidad golpea


Luego de ocho meses de estar entregada a sanarme, he vuelto al ruedo. 

Como trabajo en una universidad dictando clases, empecé a ir una semana antes del inicio del semestre, para acostumbrarme. 

Al principio todo parecía ir bien, hasta que me di cuenta que no me podría ir temprano a casa, porque habían muchas cosas acumuladas en mis meses de ausencia. Quise quedarme hasta tarde para no ir todos los días, pero el problema que encontré es que no hay comida saludable para tomar un loche vegetariano. Todos los sándwiches tienen jamón, o queso o harta mayonesa.

De todas maneras me he quedado hasta tarde pero ahora llevo mi lonchera para la media mañana, el almuerzo y el lonche. Realmente es todo un esfuerzo prepararla y cargarla. Como llevo envases de vidrio en vez de plástico, ya el hombro se me descuelga.

Pero aquí estoy tratando de bajar el ritmo y controlar a quienes me presionan a hacer más de lo que debería. Una cosa es dar una mano, colaborar, otra es tomar toda la responsabilidad… pero a veces es necesario. Me doy cuenta que necesito trabajar mucho el autocontrol para no caer en el stress de siempre, perdón, de antes..

Cuando dicto clases estoy con mi peluca, pero en la tranquilidad de mi oficina me la quito y me pongo un pañuelo. A estas alturas ya no me importa si la gente habla de mí. En todo caso hablarán de “lo que pasó” o de “lo que ya superé”. Ahora que sé que he pasado mi control estoy más fuerte, así me digan que alguien dijo “que estaba cagada” ya no me afecta, me da risa.

El viernes me quedé en casa, a pesar que me parecía que debía ir a trabajar. Opté por monitorear desde lejos, logré descansar. El cuerpo me lo pedía. He comido sano y rico.

El lunes que se vislumbraba lejano ya llega. Me dispongo a reunir la energía que necesito para dictar clase y no morir en el intento…

Señor, te doy gracias por la energía renovable de este cuerpo autosustentable. Con la ayuda de mis médicos y el empeño que le ponemos todos en mi familia para comer bien, dentro de mi dieta vegetariana y , además, baja de grasas, estoy saliendo adelante. Sé que tú estás detrás de mi fuerza de voluntad porque sola yo no podría.

viernes, 6 de julio de 2012

Volver a la Vida, con calma


Estoy preparándome para volver a la “normalidad” y me aterra. Siento una gran amenaza. Sé que la voluntad es débil y que cuando me cuenten los proyectos y, sobre todo los problemas del trabajo me engancharé nuevamente y me olvidaré de mis prioridades. Por eso prefiero pasar este periodo de convalecencia en casa.

He tomado varias precauciones. En primer lugar me he mudado a vivir sola en mi depa. Ocuparme en la decoración e instalarme me ha tomado varios meses. Estoy contenta, aunque aun no establezco una rutina para escribir. Entre mi papá, mi tía y mis sobrinos dejo mi preciado tiempo libre para estar con ellos. Bueno, pasar tiempo con la familia no es pecado, pero es una “comodidad” peligrosa. Debo permanecer alerta.

Ahora que estoy cumpliendo un régimen de dieta vegetariana, comer se convierte en un ritual que incluye gran concentración. Y más concentración aún requiere el hacer hervir las hierbas chinas, que tomo por la noche. Se trata de hacer hervir un litro de agua hasta que quede solo una taza de esencia concentrada. Me da miedo que el sueño me venza y se evapore todo el líquido, queme la olla y hasta produzca un incendio.

He ganado libertad viviendo sola, pero por el momento no puedo llegar, tirarme a mi cama y olvidarme de todo hasta el día siguiente. Desde cosas triviales como botar la basura o echar llave a la puerta, son nuevas rutinas que debo incorporar a mi estilo de vida.

Por otro lado ya planté mi jardín y ahora debo regarlo con regularidad. Aun me falta colocar mis macetones y volver a comprar una violeta africana, porque la mía se murió en cuanto me enfermé. Estas plantitas son muy sensibles, y nadie cuida tus plantitas como tú misma.

Ya casi todo tiene su sitio determinado en el depa y todavía tengo espacios de almacenaje libres, por ejemplo debajo de mi cama. No sé qué voy a guardar ahí ni cómo porque yo sola no puedo levantar  la tarima y eso de agacharme para guardar cosas ahí debajo me da miedo. Pienso que la cama se va a cerrar y yo me voy a quedar atrapada. Felizmente, ya entregué llaves de repuesto a mi familia por si necesitan venir a mi rescate.


Por último, esta semana he estado muy ocupada empezando a practicar los Códigos Curativos, una terapia creada por el Doctor Loyd, que recoge los principios de la física cuántica para curar las imágenes negativas asociadas a un recuerdo que te produce estrés, y que en consecuencia origina tu enfermedad o dolencia. La curación se basa en detectar los recuerdos que te alteran todavía, trabajar en ellos no para cambiar tu sicología sino para borrar las asociaciones negativas que te producen la imagen de su recuerdo. Estas imágenes negativas no estarían en nuestra memoria (cerebro) como comúnmente creemos sino en cada una de las células de nuestro cuerpo, lo que se llama memoria celular. Para hacer ello te ayudas repitiendo una frase o Enfoque de la Verdad , que es una premisa que tu cuerpo acepta como válida.

¡Es increíble!! Cuando uno busca en su memoria las imágenes aterradores, llega a encontrar algunas, en el proceso te estremeces con el recuerdo, por eso te piden que la califiques del 1 al 10 según la intensidad del malestar que te produce. Luego que practicas los códigos vuelves a evocar la imagen y mides la intensidad del rechazo, a veces ya no hay rechazo… Entonces se ha producido una curación (mayor información en http://www.thehealingcodebook.com).
.

Quiero avanzar con los códigos curativos antes de volver a la normalidad y añadir más imágenes estresantes a mi ya estresada memoria.


Señor, gracias por poner en mi camino tantas alternativas de curación, además de la fe. Gracias por mis ángeles que me dan libros o me apoyan en esto. Sé que estoy en buenas manos, me trata el mejor médico oncólogo y el mejor médico chino. Y gracias a tu fuerza, yo soy la mejor paciente, aunque a veces me impaciente.




jueves, 21 de junio de 2012

Ojo que no ve, corazón que no siente

El martes estuve donde el doctor Pum, el doctor de medicina china. Él me había visto hace tres semanas con los resultados de la resonancia magnética. Le expliqué lo que opinaron en la junta de médicos del oncólogo el cirujano oncólogo y el radiólogo.

Con su sabiduría china me hizo saber que el problema de la vagina, que para el cirujano era la cicatriz de la histerectomía, era lo de menos, porque eso me lo podían raspar sin problemas. Lo que le importaba  a él -y era el objetivo del tratamiento que hemos empezado- es atacar los ganglios inflamados. Al contrario de lo que opina mi cirujano: “que no son nada”,  el doctor Pum sí les da importancia y está seguro de poder controlarlos.

Yo que pensé que tomaba las hierbas y hacía la dieta vegetariana y sin hormonas como una precaución, ahora, recién me doy cuenta que estoy peleando una nueva batalla contra el mismo enemigo pero con otras armas.

Saber esto me ha sorprendido. No estoy viviendo un tiempo de convalecencia de los efectos de la quimio, estoy EN TRATAMIENTO, con todo lo que esto implica. Para que me entiendan bien, si estoy en tratamiento, estoy en pie de guerra, es decir hay un enemigo en el frente del cual me debo defender. Para mi doctor chino, no es una posibilidad, está ahí y lo vamos a derrotar.

Yo había optado por creer a mis médicos oncólogos y aunque el panorama de esperar hasta agosto para ver qué pasaba con la nueva resonancia era estresante, me daba un respiro. Durante tres meses iba a dejar de pensar en mi enemigo. Pensé que estaba viviendo un periodo de tregua y me entregué a él sin más, con fe en la medicina occidental.

Aun estoy aturdida por la noticia. Esto de no esperar tres meses con los brazos cruzados para prevenir un posible avance de la enfermedad (en caso de que los ganglios no estuvieran inflamados por otra razón) se ha transformado en “…sigues en tratamiento, Miski”.

Es curioso, para la medicina occidental un ganglio inflamado que mide menos de 1 cm no se considera cáncer. Si crece, entonces hay que preocuparse. Si no crece no hay forma de saber si es o no es cáncer a no ser que te lo extirpen. Pero como los míos están en zonas difíciles de llegar, la solución es esperar. El método de diagnóstico es esperar a ver si crecen, para poder detectarlos con un petscan (que no detecta lesiones de menos de 1 cm) y entonces, recién se da el tratamiento.

En cambio para la milenaria medicina china, el tamaño es lo de menos. Ellos sí pueden controlar lesiones de menos de 1 cm. Es más, según me he informado, las hierbas chinas funcionan mejor con tumores pequeños. Así que no puedo estar en mejores manos.

El doctor Pum me hizo saber también que cada vez me va a aumentar más las medicinas. Ahora ya no solo voy a tomar las hierbas sino también unas pastillas que se llaman Anticancerlín, que tienen las mismas hierbas que ya tomo más una más que no está disponible en Perú.

Anteanoche, tomé las pastillas pero me sentí mal, empecé a toser y a sentirme intoxicada. El vientre se me abalonó y me asusté, pero todo se pasó en unos tres minutos. Pero no me he atrevido a tomar la siguiente dosis.

Hoy tendré que consultar al doctor al respecto. Espero no ser alérgica a este medicamento. Realmente espero que no sea así.



Señor, gracias por poner en mi camino a un representante de la medicina milenaria china. Dame fe y perseverancia para seguir sus indicaciones al pie de la letra. Te pido también un poco más de paz interior para aceptar este nuevo escenario de lucha con la fortaleza necesaria.

viernes, 1 de junio de 2012

¿Y dónde está mi cabello?

Mi cabeza lucía como un alfiletero hace un par de semanas, pero todavía no se cubre mi cuero cabelludo. Es más me parece que los cabellos que asoman son los que resistieron la quimio, pero ¿dónde están los otros? ¿No van a volver? ¿Son invisibles? ¿Se han vuelto a caer?

Ya no sé qué pensar de la recuperación de mi pelaje… Cuando terminé el tratamiento aun me quedaba el 30% de mis cejas y pestañas, pero ahora, en vez de haberse poblado nuevamente se han caído casi por completo.
Me pregunto si la dieta sin proteínas, que empecé hace 10 días tendrá algo que ver. La teoría del médico chino es que no hay que alimentar a las células cancerosas, por eso no debo comer  ningún tipo de hormonas sexuales ni de crecimiento. Es decir nada de proteínas provenientes del reino animal, y nada de soya. Así que le he dicho chau a la leche de soya, al queso y a los helados…

¿Le habré dicho chau a mis cejas y pestañas, también, sin darme cuenta?? Espero que no, pero mientras espero que regresen, me impaciento. La falta de pestañas realmente es molesta, el ojo te pica todo el tiempo.

Pero si he de hablar de las molestias, tengo que volver a mencionar mis pies. Curiosamente – no sé si también coincide con que estoy tomando las hierbas chinas-, los pies están más acalambrados que nunca. Se acalambran incluso cuando estoy con zapatillas. A veces me saco la zapatilla para ver si no tengo la media arrugada en la planta o algo así, pero no. Mis pies están acalambrados la mayoría del tiempo. La duda es si estoy recuperándola sensibilidad y por eso siento el acalambramiento o si se me están acalambrando más que antes.

Pero el invierno siempre ha traído consigo los calambres. Hace un par de noches, me despertó una sensación rara en mi brazo derecho, se había estrangulado con la manga del pijama y estaba adormecido desde el hombro hasta los dedos. Ese día pensé morir de dolor, pero la falta de sensibilidad en los dedos de la mano me salvó. Tomó su tiempo y mucho dolor que volviera a la normalidad.

Felizmente el estómago está de lo mejor, no tengo gastritis y voy al baño regularmente después de cada comida.  Entre la nueva dieta y las hierbas chinas ya no siento que necesito echarme a dormir después de comer y es como si tuviera más energía.

Lo único que me preocupa es que se me acabe el descanso médico. Ya me acostumbré a vivir sin trabajar. Me siento amenazada ante la posibilidad de volver a la rutina de antes. Aun no estoy lista a enfrentarla. Necesito más tiempo.


Gracias, Señor, por las hierbas chinas que están limpiando mi cuerpo y sanándome. Dame fortaleza para seguir la dieta y no caer en la tentación de romperla, y dame paciencia para esperar el tiempo necesario para volver a ver mi cabello en el espejo. Bendice a todos los que me apoyan de cerca y de lejos. Amén.




martes, 22 de mayo de 2012

Falsa Alarma


Por fin, hoy hubo junta de médicos para ver mi caso. La buena noticia es que tanto el cirujano como el radiólogo coinciden en que las lesiones (por llamarlas de alguna manera) que no habían reducido su tamaño no están asociadas a la enfermedad. Las razones son varias, una de ellas porque no es la forma usual de expandirse el tipo de cáncer que yo tuve antes y la otra porque cuando me hicieron la laparoscopía no detectaron nada en ese lugar, por lo que debe tratarse de la cicatriz de mi histerectomía.

Entonces me van a tener “en observación” eso significa que en tres meses (en agosto) repetirían la resonancia magnética para ver si hay cambios. ¿Y cuál sería el peor escenario? En caso que se equivocaran lo más que podría pasar es que las lesiones crezcan de 1 cm a 2 cm (algo totalmente manejable). Entonces, me harían un petscan y verían cuál sería el siguiente paso.

Como sugerencia adicional, mi ginecólogo oncólogo me sugirió que hiciera mi vida normal, que no me obsesionara pensando solo en esto y que era importante que mantuviera mi inmunidad en buen estado, es decir que no dejara de comer carne, ni nada de esas cosas “…que suelen hacer algunos pacientes…”.

Yo solo sonreí y no dije nada, pero esta mañana tuve cita con un médico chino que me resondró por no haber hecho la dieta vegetariana que hace mi hermana, aduciendo que “Del mismo árbol, el mismo fruto…”, es decir que tengo los mismos genes defectuosos que ella.

El doctor fue radical, nada de hormonas: ni hormonas sexuales ni hormonas de crecimiento, en otras palabras, nada de procedencia animal (ni pollo natural ni pescado) ni soya porque es puro estrógeno. Además, voy a tomar un concentrado de hierbas chinas por 21 días ¡y ya veremos…!!

Al doctor chino no le gusta la quimio, preferiría que me hubiera hecho un tratamiento con medicamentos biológicos. Solo espera que mi hígado aguante y tolere las hierbas.

Así que me despediré de las delicias del mundo animal para sumergirme en las delicias de la Pachamama. Necesito recetas vegetarianas ¡con carácter de urgencia!!!


Señor, gracias, por las buenas noticias, por la oportunidad de consultar la medicina dura y la alternativa, aunque dejar de comer carne resulte más aterrador que la propia quimio. Dame fuerzas para cumplir mi nuevo régimen y bendice a todos mis doctores: a los oncólogos y al médico chino. Amén.

lunes, 16 de abril de 2012

Este cuerpo que habito


Cada día me convenzo más que hice lo correcto al pedir descanso médico en mi trabajo. Han pasado 13 días de mi quinta quimio aquí estoy racionando mis fuerzas. No más de dos horas de actividad y mi cuerpo exige un prolongado descanso. A veces siento que estar sentada no es suficiente y debo echarme en mi cama para recuperarme.

El ser humano cuenta con un mecanismo maravilloso que busca su propio equilibrio como razón de existencia, lo que llaman homeostasis. Si no haces caso al cansancio, te envía un ataque de bostezos hasta que comprendas que “o descansas o descansas…”. Si no te  estás alimentando como debes te envía unos antojos que te atacan hasta en sueños y te tienen todo del día pensando en comida, pero no creas que en golosinas, sino en frejoles, lentejas, carne –mucha carne- hasta en sopita de chifa.

Ayer fui a Wong y encontré esos plátanos palillo- ¿y qué creen?- Mi cena fue plátano frito con huevo frito, algo que no como casi nunca porque le temo a las  frituras. Pero no me pasó nada.

Hoy mi almuerzo será ensalada de lentejas con palta, tomate y unas hebras de pollo… ¡Hmmm! ¡Ya no puedo esperar! De postre prepararé una mazamorra morada natural con sus pasas y sus guindones.Voy a estrenar una harina de maíz morado que encontré en la Bioferia, ¡ya les cuento!!

Y para tomar un emoliente casero…

Como les decía, felizmente que estoy de  descanso médico. Solo así podría descansar y tener el tiempo suficiente para preparar mis alimentos nutritivos, los que pide mi cuerpo - este cuerpo que habito (parafraseando el título de la última película de Almodóvar “La piel que habito”).

Este maravilloso cuerpo que Dios me ha dado me habla de las más diversas formas, pero debo conectarme con él para escucharlo. Comprendo que soy su huésped, su único huésped, así que él depende de mí tanto como yo de él.

En 10 días cumpliremos 50 años de coexistencia en este mundo. Como mi calendario de quimios se modificó por Semana Santa, ya no coincidirá con mi última sesión, sino con el tercer día de mi sexta y última quimio  -según lo planeado. Por lo tanto será un cumpleaños especial, volveré a las prioridades básicas del recién nacido: comer, dormir y hacer pufis…Lo tomaré como un renacimiento. Yo lo siento así.

La celebración tendrá que ser unos 15 días después cuando ya esté con fuerzas para organizar y disfrutar.

Gracias, Señor, por este cuerpo maravilloso que habito, por este cuerpo luchador que lleva por su sangre Paclitaxel y Cisplatino a raudales además de lucir orgulloso las huellas de varias cirugías y tratamientos… le asuste a quien le asuste.

viernes, 2 de marzo de 2012

De confesiones y pecadillos


Sí, he pecado. Con premeditación y alevosía. Merezco el rigor del castigo por mi culpa pero apelo a conseguir una buena indulgencia.

Sí he pecado, y no una sino varias veces en un solo día. Y como tres días seguidos.

Empecé por tomarme un sorbito de Coca Cola –tienen que comprender es verano y hace calor-. Vi la botella delante de mí y no lo pude evitar. Algo más fuerte que todos mis miedos juntos llevaron a mis brazos a levantar la botella y servirme medio vaso más. Para que el pecado no fuera tan intenso le agregué algunos hielos. El placer fue efímero y algo opacado por la culpa. Pensé en mi hígado, en la prohibición de no comer nada con colorantes ni conservantes, oí la voz de Sacha Barrio en mi reciente lectura de la Nutrición Inteligente y ni todos sus recomendaciones juntas pudieron detenerme de levantar la botella y servirme un segundo vaso, esta vez hasta la mitad, con sus cuatro cubitos de hielo y sentarme cómodamente a disfrutar el líquido elemento -venenoso, es cierto- y saciar mi sed.

Una vez cometido el delito me concentré en la nada intentando borrar el recuerdo de tan furtivo placer, pero la culpa es memoriosa y traicionera, y está ahí rondando y generando ansiedad. 

Entonces, a mis nervios habituales se le sumaron las ansias de comer para no pensar y terminé devorando el almuerzo a las 10,30 de la mañana -no es que yo cocine muy rico pero el saltado de hígado me resultó irresistible y no me importó tener que prepara nuevamente mi nutritivo almuerzo.

Basta con ceder un poco un día y terminas cediendo más al día siguiente –¿les suena conocido?-. Hoy me di cuenta que no tenía papaya para prepararme mi habitual jugo matutino, entonces me apuré en bañarme y cambiarme para ir a la tienda por fruta y algunas otras cosas saludables. Sin embargo, mientras me dirigía a la puerta fui posicionada por una magnífica idea: en vez de ir por la papaya, volver, preparar el jugo, lavar la licuadora y demás, iría a una juguería cercana que he tenido en la mira pero a la cual nunca había ido. Me encomendé a todos los santos para que el agua fuera hervida o de botella y que la fruta estuviera bien lavada, escogí la combinación número 79 (papaya, naranja y piña) y antes de que pudiera reaccionar me escuché a mí misma “y deme además un pan con pollo”.

Así fue que mi desayuno saludable se convirtió nuevamente en un almuerzo de media mañana con un pan francés gigante –se supone que no debo comer harinas- que explotaba de pollo deshilachado –sabe Dios qué habrán comido esos animalitos- y con un discreto toque de mayonesa –con sus grasas TRANS y todos los saturados que se puedan imaginar-.

Mientras devoraba el súper pan, sentía un ojo vigilante que me observaba, pero esta vez no hubo culpa ni miedo que pudiera detenerme.

No hay una buena confesión si no hay propósito de enmienda, reza el catecismo. Si quieres ser absuelta de tus pecados debes tener el firme propósito de no volver a caer en la tentación. ¿Será posible evitarla??


Te ofrezco gracias; Señor, por los nutricionistas que nos guían en el camino a la buena alimentación. pero te doy gracias, también por las golosinas, que nos alegran la vida, aunque nos traigan problemas de conciencia más que de salud.

domingo, 19 de febrero de 2012

Mil recetas que seguir


Conforme más personas se enteran de tu situación, más recomendaciones llegan a tus oídos. Algunas voces son más autorizadas que otras. Algunas suenan tan imperativas que si no las cumples te invade la culpabilidad. ¡Qué horror! No puedes hacer un sacrificio por tu salud… Así nos suena la conciencia, mejor dicho nos remuerde.

Recuerdo mi primera vez, hace 18 años. No carne de res, dictaminó mi cirujano. Sería preferible que evitara las carnes rojas sugirió mi oncólogo, sin darle mucha importancia. El cirujano me aconsejaba tomar mucha chicha morada y evitar las gaseosas oscuras, mientras que las enfermeras que me aplicaban la quimioterapia me indicaban tomar litros de agua de piña para ayudar a mis riñones.

Mi suegro que era bioquímico y, por coincidencia, dado a médico naturista me habló de la dieta de las 1,500 calorías diarias para no darle mucho combustible a las células cancerosas –Él hacía esa dieta desde hacía año para evitar que unos pólipos intestinales se transformaran en algo más-. Yo que siempre he tenido buen diente, me terminaba el plato del día de un soplido, mientras que él en la cabecera de la mesa comía su plato de arroz con atún y papaya. Su único gusto era unas gotas de leche condensada sobre un plátano o unos trozos adicionales de papaya. Yo, en cambio, calmaba mi ansiedad preparando las más ricas recetas de leche condensada Nestlé y lo tentaba con ellas. No sé si para evitar que yo me comiera todo el postre sola o porque realmente era una atrevida, pero mi suegro caía en el pecado y me aceptaba los postres aunque fueran un peligroso exceso en su dieta.

A cambio yo acepté tomar con mi jugo un polvito que él preparaba y –lo que más sacrifico implicaba-  mezclar en mi rica comida su horrible aceite de pescado que me iba a ayudar a contrarrestar los efectos de la quimioterapia. Cuando me olvidaba el pomito,  mi suegrito que no era de hablar decía “Rosa María, no te olvides de tu aceite…”. Me tenía vigilada.

Yo nunca pensé demasiado en los medicamentos que él me daba hasta que hace unos años descubrí que un grupo de médicos naturistas vendían los “antitumorales” de mi suegro en un instituto que lleva su nombre. Me sentí muy afortunada y agradecida. Pensé que tal vez estaba viva tantos años por su insistencia y el efecto de su tratamiento paralelo.

El día en que dejé mi nido de recién casada para volver a la casa de mi papá, me despedí de mi suegro y -luego de explicarle que su hijo ya no me quería (ni con el corazón ni  a su lado)- me dijo que me admiraba mucho porque él había sido testigo (auditivo) de cómo me descomponía con el tratamiento y que a pesar de ello yo lo había completado. Nos dimos un gran abrazo y no nos volvimos a ver nunca más. Pero siempre lo recuerdo con mucho cariño. Incluso ya separada mi ex aparecía con los polvitos que me enviaba su papá y yo me los tomaba sin cuestionar.

Hace poco una amiga me habló de unos productos que te despiertan las defensas naturales, sabía que eran caros, pero por lo visto muy buenos. En ese momento sentí esa sensación de inseguridad que empieza con Y si valen la pena y yo no los estoy tomando…  Realmente agradecí el gesto pero me prometí a mi misma tomármelo con calma. De momento seguiré con la quimio, más la dieta indicada. Empezando el día con mi extracto de betarraga, zanahoria y piña, la cucharada de Noni dos veces al día, al igual que la media cucharadita de bicarbonato de sodio en medio vaso de agua. En el almuerzo mi caldo de bazo y caldo de cuy (que aun tengo congelado en la refri esperando el día indicado) y todas las verduras y frutas rojas,  el té verde y mis 50 gramos de fruta seca como fuente de proteína y fibra.

Algunas veces me siento mal porque no estoy comiendo suficiente espinaca, ni tomando las hojas de guanábana o de coca como agua de tiempo. Peor, les juro, que hago lo que puedo.

Gracias, Señor, por los amigos bien intencionados y preocupados. Te pido que los bendigas y protejas. Bendice también a todos aquellos que estudian y desarrollan tratamientos paralelos y con ello incrementan nuestras esperanzas de triunfo en esta lucha célula a célula que acometemos sin saber con cuantos reclutas contamos ni con cuanta artillería.