Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta esperanza. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de febrero de 2013

Ayer, Dios me habló


Hace muchos años hago la novena del Divino Niño y siempre me ha dado buenos resultados. Mi socio Alex, siempre está haciendo esta novena por los más diversos motivos. Hace unos días me hizo recordar que la hiciera y me dio un tip: “pide por ti y por lo que le esté pasando a alguien más. Esa es la clave”.

Se trata de una novena muy particular porque le rezas al niño Jesús Niño y no te pide que seas un santo, ni te dice: “oh, no tu eres un pecador a ti no te toca mi ayuda…”. Lo que sí te pide es hacer algunas tareas como difundir la devoción al Divino Niño o donar dinero a quien lo necesite.
Como no estoy en mi casa no tenía la novena a la mano así que solo recé una que otra oración al Divino Niño. Ayer, por la mañana, cuando le di la buena noticia de mis plaquetas a mi tía, me dijo el milagro es del Divino Niño, Mi Divino Niño no me falla!! En este momento estoy de rodillas agradeciéndole, agregó.

Por la tarde, me reuní con mi socio Alex y camino a casa pasamos por una gasolinera. Mientras cargábamos combustible le comenté la grandeza del milagro.

                -“Tu novena al Divino Niño ha dado resultado y le expliqué que las plaquetas habían pasado de 56,000 a 370,000 en solo 4 días”.
                -¿Y tú la rezaste?- indagó.
                - No, porque no encontré mi novena- le contesté.
                -Mira ahí tengo un sobre blanco y hay dos novenas que son para Alexandra (una amiga en común), coge una.

Estaba concentrada en la  gran casualidad de que tuviera con él dos novenas y que yo podía quedarme con una, así me evitaba el viaje a la iglesia de Miraflores donde las venden, cuando alguien se acercó por la ventana del piloto.

                -Hola, soy Axel, yo vivo por aquí y vendo estas imágenes para ayudarme…

Ambos volteamos a verlo y no podíamos creerlo, el  chico nos estaba ofreciendo una pequeña imagen de vidrio que se iluminaba de diferentes colores… ¡Justamente del Divino Niño!!!
Por supuesto que compré la imagen el Divino Niño, mientras escuchaba que el chico me decía que podía pedir una docena con un buen descuento y escribía su celular en la cajita.
Alex y yo nos miramos  atónitos.

                -Así se manifiesta el Divino Niño- me dijo- Ahora tienes que hacer la novena en serio por ti y por alguien más, no lo olvides.

Hoy temprano empecé la novena, por mí y por muchas otras intenciones, porque cuando uno busca, encuentra los más diversos motivos para pedir.


Gracias, Señor por los milagros. Por la oportunidad de rezarte de diversas formas, por los rezos en cadena que resultan muy poderosos. ¡Gracias, Divino Niño!



jueves, 31 de enero de 2013

Unos días libres


El viernes pasado terminé mi radio (25 sesiones) y el próximo martes empiezo mi quimio, la tercera quimio de mi vida (o por mi vida). Entonces disfruto unos días libres, para recuperar mi organismo, prepararme anímicamente y darle curso a ciertos pendientes.

El doctor debe haberse reunido en junta de médicos para decidir el mejor tratamiento para mí, yo le he dicho que lo dejo en sus manos y nos vemos el martes… Cuanto menos sepa, mejor.

Mi situación es bastante prometedora, sin embargo a mí me interesa conocer los riesgos. El radioterapista dice que no se puede dar radio a la misma zona dos veces (yo no sabía eso), es decir que si mis nódulos no hubieran desaparecido no me podrían volver a radiar.

Mi oncólogo, ha tenido que estudiar los químicos que me pusieron antes, los que me puso él hace un año, para optar por la combinación adecuada en este momento. Yo le pregunté por los tratamientos biológicos (esos que te hacen especialmente para tu tumor y no te trae efectos secundarios) pero dice que no se adecua al tipo de cáncer que yo tengo. Me explicó que se aplica para mama, para colon y algunos más pero no para mi caso. Tal vez más adelanto me dijo, no quise preguntar por qué.

A veces hay que dejar espacios para el misterio, para la confianza en el médico, para que Dios actúe con toda su bondad y sabiduría. No podemos controlarlo todo.

Yo vivo estos días como una cuenta regresiva, equilibrando lo que quiero hacer con lo que tengo que hacer. No sé cómo reaccionará mi cuerpo, esperemos que tolere bien el tratamiento.

Sé que tengo que tomar algunas precauciones importantes ahora que vivo sola, tal vez me mude unos días, tal vez no. Ya les contaré.


Gracias, Dios Mío, por las nuevas oportunidades que nos pones delante, gracias por la esperanza de recuperación, por la fuerza para luchar, por el apoyo de médicos, amigos, familiares. Gracias por todos los ángeles que me envías para sostenerme. Y muchas, muchas gracias por este regalo de la vida.

domingo, 20 de enero de 2013

¡Me faltan 5 sesiones!!!! A celebrar!!!


El viernes fui a mi control con el médico radioncólogo, el doctor M, y después de evaluarme me dijo que ya no me iban a dar 28 sesiones de radio, sino solo 25. ¡YEHHHHHH!!!! Es decir el próximo viernes termino.

Estaba tan emocionada por la noticia- que yo la tomé como buena- que no averigüé exactamente por qué. El doctor me dijo que no querían que se me formaran fibrosis ni nada por el estilo porque la zona ya había sido irradiada anteriormente. ¿Tendría algo que ver con la cistitis que me ha empezado hace una semana?, justo el día en que estoy casi-segura que me emitieron los rayos por encima de mi vientre y no por debajo… como es usualmente.

Lo cierto es que el doctor me recetó Frutaenzima para ayudar a la digestión y el Piridium tres veces al día para la cistitis, por cinco días más. Pero esa tarde el dolor de la vejiga fue atroz. No podía aguantar casi nada de pila y al orinar me venía un ardor horrible (como si me exprimieran limón en una herida). Gracias a Dios, el dolor ha ido cediendo y es más tolerable.

Para olvidarme de mis males fui ayer a una clase de danza árabe sanadora. Y puse en suave movimiento mis articulaciones irradiadas, mi pelvis adolorida. Mi cuerpo y yo disfrutamos la clase, que fue solo movimiento porque no pudo ser acompañada de música porque –para quienes me conocen-  hubo un repentino apagón en la zona esa mañana.

Estos días estoy de peatona. He dejado mi carro en el taller y creo que lo voy a vender. Manejar me estresa un montón, y como no estoy yendo a la playa, me puedo movilizar en micros o en taxis.

A pesar de  todos mis temores, porque la radiación que recibí hace 15 años me dejó un poco más que paralizada, me sorprendo de poder caminar o hacer ejercicio sin que me duela la cintura. El doctor se sorprendió cuando le dije que me iba a meter al gimnasio. “No haga nada que fuerce su organismo…” me sugirió. Pero yo bailo zumba y hago gimnasia, dos veces por semana, y en casa le doy a la bicicleta estacionaria, porque los pies amenazaban con provocarme calambres.

Tal vez ayude el hecho que he recibido Okiyomé (la luz divina de los mahikaris) de la mano de una amiga sanadora, he visitado a mi doctora bioenergética, tomo las hierbas chinas y cada dos días me coloco emplastos de arcilla bioactivada en la zona irradiada.

He descubierto que amo mi cuerpo gordito, irradiado, pinchado, marcado (llevo tres círculos con una cruz al centro, cual miras telescópica como guías para la radiación).Mi cuerpito de 50 años que va camino de los 51 ya ha recuperado el cabello, no ha tenido problemas con los dientes, soporta bien la diarrea y ahora está venciendo la cistitis. Amo mi cuerpo con sus arruguitas, sus rollitos de más, sus venitas como arañitas. Es un cuerpo que ha vivido y que ha luchado. Es un cuerpo que quiere seguir viviendo y al que pronto voy a premiar con unos días frente al mar y con ropita bonita para estrenar…

Gracias, Señor, por el apoyo de los sanadores amigos, gracias por esas palabras de aliento o por el comentario oportuno que nos llega de la voz de un ángel – uno de tus muchos ángeles-. Gracias por la ilusión, por los sueños, por la esperanza, por la fe y, sobre todo, gracias por el Amor, tú gran amor.

martes, 25 de diciembre de 2012

Disfrutar de la vida y la dieta navideña


¡Feliz Navidad!!! Hoy es 25 de diciembre y me encuentro feliz. Esta es mi Navidad número 50. Me siento ligera y en paz.

Hemos pasado una nochebuena en familia con espíritu festivo, gran comilona y muchos regalos.
Aunque acudí a mi sesión de radio por la mañana, llevé un queque navideño a las encargadas de mi máquina y por fin las vi sonreír. Por la tarde descansé un poco y por la noche estuve OK.

Hacer dieta vegetariana en estas fechas es un poco difícil pero no imposible. Pero si a la falta de carne le agregamos nada de fibra ni de lácteos ni de grasas, entonces ya la cosa se pone más complicada.

A mi doctor de medicina china no le interesa exponer mi hígado, la prioridad es desaparecer los nódulos, así me lo ha dicho así que he vuelto al mix de hierbas original y a las pastillas anticancerlín (12 por día). Además estoy tomando agua alcalinizada lo más que puedo y esto me da tranqulidad para pecar, de ser necesario.

Por la radio debo cuidar mi alimentación para evitar la diarrea y la inflamación.  Ayer me invitaron al chifa, yo pensaba tomarme una sopita wantán, pero terminamos comiendo pollo a la brasa… Pequé y devoré el pollito, pero dejé las papas fritas y la ensalada,  los reemplacé por un poco de arroz que había en va refri y todo quedó bajo control.

En la cena, no había necesidad de pecar, pero igual lo hice. Probé unpoco de chanchito y otro tanto de pavito…HMMM!!! Yo había preparado un guiso de champignones y coles de bruselas pero ya quedará para el recalentado… Felizmente el arroz árabe y los purés no constituyen ninguna transgresión.

Mi hermana mayor está muy preocupada por mi nutrición. “Vuelve a la carne”, me dice, pero yo le explico que todavía tengo opciones. Puedo tomar mi quinua, pero colada, voy a intentar con la leche de almendras y en vez de mantequilla o palta tengo humus  de garbanzo, que felizmente me gusta y he aprendido a  preparar gracias a google.

La Navidad está en nuestros corazones, dicen por ahí, yo creo que es verdad, siento que es verdad. En este momento disfruto de mi colección de villancicos y me siento transportada a un mundo mágico de esperanza, ilusión y, sobre todo, mucho amor.

Gracias señor por la Navidad y la magia contagiante que trae consigo. Bendice a mis doctores, a sus equipos de colaboradores, a mis amigos y, en especial, a mi familia. Lleva bendiciones, esperanza y alegría a aquellos que están solos y a los que sufren alguna carencia. Gracias por permitirme disfrutar mi Navidad número 50.  

viernes, 21 de diciembre de 2012

Inicio de una nueva era


Ayer, por fin, empecé con mi radioterapia. Así que llego al “último día del calendario maya” con mi primera dosis de radiación, preparada para acabar con un calendario de enfermedades e iniciar uno nuevo de salud plena.

A pasado casi un mes desde que me hicieron la biopsia y por una u otra razón hemos demorado mucho.

Primero, tuvimos que esperar una semana  porque el doctor radioterapista estaba enfermo – los médicos no deberían enfermarse jamás-. Luego, cuando por fin obtuve la cita con él me indicó: "Mientras abrimos su historia y hacemos los trámites del seguro vaya tomándose esta tomografía. Ya la vamos a llamar ". Pasó nuevamente una semana para obtener los resultados. Tomándole el pulso al  tiempo pedí una cita sin que nadie me hubiera llamado.  En esta nueva reunión con el doctor me explicó su plan a seguir: “Vamos a estudiar su caso y ya la vamos a llamar”. El doctor y su equipo tenían que  hacer su plan de ataque y pedir la carta de garantía. Pasaron un día, dos, tres, contemos cerca de una semana y la compañía de seguros no aprobaba la carta. La observaron tres veces por las razones más absurdas. Falta el informe de las últimas resonancias (pero si yo se las di al doctor ¡plop!), falta un informe del médico que indique que necesita la radioterapia (a falta de uno le consiguieron dos informes), queremos un informe más extenso y que nos indiquen dónde se va a realizar el tratamiento (¿pero no queda claro qué centro médico está pidiendo la carta de garantía???).

La agente de la compañía bróker de seguros que me atiende es un ángel. Ella pelea con la compañía de seguros como si yo fuera de su familia. Es súper eficiente. Pero ni con todas sus habilidades lograba mayores avances.

Me fui a la playa a relajarme un poco con mis hermanas, una escapada de Lima. Pero mi relax no fue tal, aunque debo de reconocer que la distancia siempre te da cierta perspectiva. De pronto hice click y un foco se encendió en mi mente: “Si lo que me tortura es que se pasen tantos días después de que me han hecho un raspón en la vagina y las células pueden andar dispersándose por ahí sin recibir tratamiento ¿Por qué no empiezo de una vez pagando yo misma el tratamiento?”.

Llamé al centro de radioterapia le pedí el presupuesto: Yo cubriré la primera semana, le dije pero empiezo HOY. Ahí me enteré que la primera semana era la más cara porque incluye todos los estudios de planificación, la preparación de la máquina, etc. Lo más económico eran las sesiones de radioterapia. Cada sesión de radioterapia cuesta 100 dólares, pero la cuenta llegaba a 1,600 dólares.

Al diablo con el dinero, pensé. Para casos extremos como este es que una ahorra. Este es uno de esos momentos en que una mujer puede y debe vender sus joyas si es necesario.

Así que saqué mi cita, avisé a mi broker de mi decisión y recupere el control.“Yo decido sobre mi salud”, escuchaba mi voz al teléfono. “…por la ineficiencia del seguro no voy a poner en riesgo mi vida, ya luego veremos cómo me reembolsan lo invertido… me están perjudicando y yo tengo otras opciones…”. Me volvió el alma al cuerpo y por fin pude relajarme.

Adelantamos nuestro regreso a Lima para recorrer los 70 km que nos separaban de la ciudad y atravesarla justo a la hora en que las avenidas se ponen intransitables y llegar en tiempo récord al corazón de San Isidro, en plena época navideña.

Dios estaba de mi lado, no hay duda.  La carta de garantía se aprobó milagrosamente y estuve  cinco minutos antes de la cita. Me hacen pasar con el doctor quien muy risueño me indica que todo ya está listo pero que la máquina está en mantenimiento, estaríamos empezando después de fiestas, exactamente el 26.  Y nuevamente escucho: “Ya la vamos a llamar”.

Si lo miraba por el lado bueno, de ser así podría comer rico en Navidad, pero esperar una semana más me resultaba insoportable. Para el 26 no me van a durar las marcas que me hicieron en la pelvis, le digo al doctor. Es más, las marcas ya casi están borradas porque el plástico que las protegía ya se me salió… Bajamos al área de tratamiento para que me volvieran a marcar y nos damos con la sorpresa que el acelerador lineal ya está en funcionamiento. El doctor se demora un poco pero cuando regresa me dice: “Empieza mañana”. Eso sí que fue música para mis oídos.

Así que por fin, empecé. Ayer me fui a ver una linda película “Una aventura extraordinaria”, del director Ang Lee a las 11 de la mañana -en función para periodistas- luego tuve el almuerzo navideño con mis compañeros de trabajo y de ahí volé hacia el centro de radiooncología.

Esta vez fui sola, estaba absolutamente en control de mis emociones, feliz de empezar mi tratamiento. No se siente nada, solo un zumbido como el de un moscardón y la máquina gira alrededor de tu cuerpo, se ubica en la zona de las marcas y lanza sus rayos. Lo único que tengo que hacer es mantenerme quieta. Eso es fácil.

Por la tarde fui a mi clase de “entrenamiento autógeno” y estuve a punto de salirme porque no aguanto al profesor. El entrenamiento me parece bacán, pero no soporto a las personas fanáticas que solo te repiten unas tres ideas a lo largo de 90 minutos. El principio es el mismo: la auto-curación, pero prefiero los códigos curativos. Yo tomo mi manual entre mis manos y listo. Aquí debo escuchar el mismo discurso clase tras clase para que al final en un lapso de 3 minutos hagamos el nuevo ejercicio…  ¡No vuelvo más!!!!


Señor, gracias por los pequeños milagros de cada día, gracias por los momentos de iluminación que te llevan a decir “¡Basta!” y recuperas el control. Gracias, también por los ángeles que pones en mi camino. Bendice a todos los que me rodean e ilumina mis decisiones.

domingo, 9 de diciembre de 2012

Más recia que Kina Malpartida


Estoy a una semana de cumplir un año  de esta nueva aventura en contra del cáncer. Un año puede parecer muy largo o puede parecer muy corto.

A mí se me ha pasado volando. Los primeros ocho meses tuvieron un ritmo normal pero los últimos cuatro  meses han sido de locos. He hecho muchísimas cosas, como se diría he vivido a alta intensidad…

Pero ahora bajaré el ritmo. Aprovecharé las vacaciones y de aquí a marzo viviré en slow motion, quiero tener más tiempo para mí, para escribir.

Mañana me tomarán un tomografía en mesa plana para que puedan planificar bien mi radioterapia.
El miércoles me reuniré nuevamente con el radioterapista y seguramente me explicará los detalles del tratamiento. Estos son unos días muy duros para mi estabilidad emocional. Hago ejercicios para mantener el autocontrol y más o menos que lo logro, pero a ratos flaqueo.

Estoy sensible y me voy a alejar de todas aquellas personas que puedan tirar abajo mis frágiles fuerzas. Hoy estuve con mi tía más cercana, nos reunimos para orar junto a la corona de Navidad. Todo iba muy bien hasta que ella se mandó con su petición en voz alta como si yo no estuviera ahí presente, escuchando todos sus temores respecto a mi salud. Me ha afectado.

Hay personas que me apoyan de otra manera, que me ayudan a aceptar mi situación pero de una manera positiva. Mi amiga escritora que está por cumplir 80 años me cuenta que cada día es un regalo y que debo vivirlo lo mejor que pueda, que debo divertirme. Eso me da paz. Mi cuñado me ha animado a ir a un curso para controlar el stress. Espero que el gurú sea muy bueno porque yo soy un hueso duro de roer… Mi socio me ha conseguido un lote de botellas de agua alcalina con PH de 7.9 y 9.5  para ayudarme en mi tratamiento y tal vez evitar la quimio. Mi hermana me ha traído pasas chinas, unas semillas que se llaman chia, salvado de avena para limpiar mi colón y hasta un táper con quinua ya preparada para asegurarse que me estoy alimentando bien, en fin…por ayuda no me quedo.

Mis compañeras de trabajo se han confabulado entre ellas para evitar que tome gaseosa. Estuve dos días con dolor de cabeza y yo sabía que se me pasaría si tomaba una coca cola. Aproveché un descuido de ellas y santo remedio. Adiós dolor de cabeza. Pero claro, en estos días de tanta tensión   saber si el dolor de cabeza es por síndrome de abstinencia de las gaseosas, si porque empecé los códigos curativos y el dolor de cabeza es señal de que me estoy sanando o si la cabeza me duele porque durante la noche he apretado terriblemente los dientes…

Mañana empieza la semana, ojalá empecemos con el tratamiento también.


Señor, gracias por cada nueva oportunidad que me das de replantearme mi vida y ser mejor persona. Dame fuerzas para afrontar esta nueva etapa de lucha e ilumina a los médicos para que encuentren la mejor forma de tratarme. Bendice a todos mis ángeles terrenales que me acompañan y me alientan cada día, por favor.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Increíblemente evasiva


Mañana tengo cita con mi oncólogo. La cita de los seis meses. Así que esta semana ha sido tensa, con exámenes médicos de por medio y la cita pendiente con mi ginecólogo.

Lo habitual habría sido que estuviera llena de ansiedad por la cita de mañana, pero no. El martes me llevé una gran sorpresa cuando fui a la cita pendiente con el ginecólogo-oncólogo. Yo empecé con mi rollo de la orina que se me escapa - que ya es un problema que lleva tiempo, incluso antes del tratamiento-, pero que el problema es que ahora es de color rojizo lo que me hace pensar que tengo arenillas, aunque el examen de orina descartó que hubiera sangre. “Repetiremos el examen” fue todo su comentario.Pasemos a revisarte”.

Y ahí estaba yo en la camilla, dando el consentimiento para que tomaran el papanicolau  cuando el doctor me dijo “lo que pasa es que aquí tienes un nódulo – ¡¡¿¿CÓMO????!! Grité yo para mis adentros, no era que hace tres meses él mismo me había jurado que se trataba de la cicatriz de mi histerectomía?????? Hellooooo!!!!-, se ha empezado a manifestar”, continuó imperturbable como si habláramos de un nódulo que hubiera estado ahí toda la vida. Esto es lo que está sangrando, no necesitas repetir el examen de orina. Ya puedes cambiarte”.

El mundo giraba en cámara lenta, a mí me costaba hilvanar las ideas. Uno, la cicatriz ya no es cicatriz, ahora es el nódulo. O sea la resonancia tenía razón, solo que tres meses después se ha manifestado… Dos, hace dos meses que me viene sangrando el nódulo (por la vagina) y yo creía que era la orina que se escapaba- Imposible que yo no sepa diferenciar una cosa de la otra a estas alturas de mi vida… Tres, ¿será una trampa de mi mente…convencerme a mi misma de que se trata solo de orina colorada en vez de sangre vaginal? Sé que desarrollamos mecanismos de defensa para enfrentar la realidad, pero este sería un mecanismo para evadirla.

Cuando volví a mi asiento frente al escritorio del doctor me sentía tan abochornada. “Pensará que soy una tarada…” resonaba en mi mente cuando el doctor dijo: “¿cuándo puedes venir para hacerte una biopsia? ¡Es urgente!”

El mundo no colapso, pero sentí una gran confusión. Sentía rabia, mucha rabia, quería pegarle un puñete al doctor por haberme dado falsas expectativas con respecto al nódulo hacía tres meses. También sentí desazón porque mi tratamiento vegetariano no había dado el resultado previsto –o tal vez sí, ¿quién sabe-.

Salí de la consulta y me olvidé de ser vegetariana, me desquité con un plato de arroz con pollo, luego con un sándwich de pollo, pero no los disfruté. Me he atragantado de gaseosas sin culpa, ya que no es un problema de orina sino de otro tipo – del peor tipo.

Mañana iré al oncólogo, veremos los resultados de mi resonancia y de los exámenes de sangre y discutiremos los pasos a seguir. Por lo pronto parece que el lunes me hacen la biopsia. De ahí habrá que esperar algunos días para tener los resultados y saber de qué se trata esta vez.

Mientras tanto rezaremos.

Gracias, Señor, porque estoy bien y en buenas manos a pesar de las malas noticias. Ilumina a mis doctores para que tomen las decisiones acertadas y dame fuerzas para afrontar la realidad por dura que esta parezca. Prometo poner todo de mi parte para salir adelante.

martes, 9 de octubre de 2012

Los nuevos retos


Ahora estoy consciente que aunque me sienta muy saludable siempre aparecerá uno que otro achaque por ahí para recordarme que hace solo cinco meses me sometí a una quimioterapia.

Reto 1-
Cuidado con la comida.  La dieta vegetariana no es ningún problema para mí. He aprendido a comer cosas ricas, muy ricas, como los palmitos en las ensaladas y los champignones que no me hacen extrañar ni el pollo ni la carne. La palta es una gran aliada pero también puede transformarse en una pequeña enemiga si la como de noche. Ahora no me indigestión ni náuseas. Lo que siento si como palta o algo grasoso por la noche es mucha sed y un ataque de transpiración general que puede durar más de media hora.

Es cierto que tengo que no debo comer grasas por mis transaminasas que están elevadas pero a veces uno ni se da cuenta de lo que come…

Reto 2-
Evita los asientos duros. Este es un achaque antiguo de cuando me hicieron el RIC (radiación intra vaginal). Si me siento en un banco o una silla dura, dolor seguro.  Esto incluye sentarme en el piso, ¡imposible!!!

Reto 3-
No pases la aspiradora. Al menos no mientras no recuperes el estado atlético de tus tempranos veintes… Esta medida de prevención se aplica también a todo tipo de trapeadores. Este tipo de ejercicio inflama de alguna forma mis músculos lumbares, que se contracturan y se abultan como nudos entre mi cintura y cadera.

Reto 4-
Vence tu adicción a la coca-cola y demás gaseosas. ¡Qué difícil! Pero las gaseosas no solo me hinchan los ojos sino que también me hace ir a orinar más rápido. Además me han dicho que estoy formando fosfatos y estos pueden generar arenillas o cálculos en el riñón. A veces tengo que ponerme fuerte y amenazarme con un trasplante de riñón para que se me pase el antojo de la gaseosa.

Reto 5-
Descuida de la fuerza de tus piernas y pies. Mientras no vuelva al gimnasio, la natación o el baile, debo pensar que mis piernas andan flojas y no soportan el peso de mi cuerpo. Ayer lo comprobé con una insólita caída. Mejor debería decir hundimiento. Intenté subir un muro pequeño (50 centímetros). Me di el impulso, subí una pierna, levante la otra. Primer intento: me fui para atrás como un porfiado. Segundo intento: logré balancearme pero mi pierna izquierda que estaba arriba se hundió y quedé arrodillada hecha un ovillo. ¿Cómo iba a imaginarme que mi pierna no me resistiría? ¿Será un problema muscular?? Será un problema neurológico?? Ya se imaginan cuál será el tema de mi próxima consulta médica.

Los médicos oncólogos son muy graciosos, cuando les tocas este tema te preguntan si puedes caminar o te tropiezas. Cuando les dices que no es para tanto, no le dan mayor importancia. Así que daño colateral debe haber pero no me dicen qué debo hacer para recuperarme.

Reto 7-
Cuidado con las manos. Estas manitas que Dios me ha dado son muy leales, aquí están tipeando estas líneas. Pelan fruta, verduras, me permiten hacer muchas cosas, pero si me pongo a analizarlas… aquí va. Mi mano derecha todavía no puede cerrarse completamente. Si encojo los dedos (como si cerrara una garra) siento que tuviera algo que me lo impide. Mi escritura a mano ha mejorado, pero no así la precisión de mi trazo al delinearme los ojos. Me cuesta mucho trabajo.

Ni se diga lo que tengo que hacer para abrir frascos o girar la tapa de las botellas… Debo mejorar mi actividad motora-fina y la no fina, también.

El otro día cargué varias bolsas de compras para bajarlas del auto hasta la casa. Bueno al tantear el peso no me pareció excesivo, pero al dejarlas sentí un dolorcillo y ¡oh!, ¡oh!, sí que pesaban porque hasta me había salido un bulto un poco antes de la muñeca. O sea se me derramó el líquido de la articulación y yo no había sentido nada…

Reto 8-
Anda aprendiendo braille. Mis ojos, esos ojos que tenían 20/20 hasta los 30 años han perdido su precisión. Cuando he vuelto a trabajar después de ocho meses no hay ubicación de la PC que se acomode a mi vista. Los lentes multifocales no me sirven y debo usar los lentes para cerca porque si no me desnuco tratando de levantar la cara para hallar el foco. Este jueves tengo cita con el oftalmólogo…

Reto 9-
Nunca estornudes sentada. Hace años que no puedo estornudar sentada en la cama. Si esto ocurriera me da un calambre a la altura de los intestinos que me quiebro en dos. Me habían dicho que podían ser las adherencias de mis cirugías anteriores, pero mi oncólogo dice que debe ser un calambre del diafragma. Creo que el magnesio es bueno para los calambres…

Reto 10
Olvídate de todo y haz tu vida normal. Fácil decirlo… Yo me olvido rápidamente que estoy sin peluca y puedo salir a la calle con mi nuevo african-look. Los vecinos ya se acostumbraron a verme con pelo largo, corto, con pañuelo, boina, turbante, etc. El otro día no me habrían la puerta de la cochera, al hacerle señas al vigilante me reconoció con mi pelo corto y una vincha. “Cada vez más linda” fue todo su comentario. Con su piropo conquistó mi corazón…


Señor, gracias por mi recuperación, gracias por mis médicos, mis vecinos, mis amigos y mi familia (incluido los vigilantes de la cochera y el edificio). Gracias,  también, por las flores de la primavera que nos alientan y anuncian una nueva temporada.

Exceso de entusiasmo


Mi último post alardeaba de mi recuperación física. Yo estaba sorprendida de haber podido mantener el ritmo de antes (mucho antes) durante casi 10 días consecutivos. Me sentía tan emocionada que hasta acepté la donación de una bicicleta estacionaria para hacer mis ejercicios.

No habían pasado ni 48 horas del mencionado post cuando me dio un ataque de cansancio absoluto. Llegué a casa como a las 7,30 de la noche y opté por descansar un rato. Me puse pijama, me acomodé bajo las sábanas y prendí la TV. Pasó un capítulo de Two and a half men, paso otro, empecé otro hasta que perdí la cuenta, cuando desperté estaba dando una serie antigua… ¿Qué raro?, pensé. Mire la hora eran la 1.30 de la mañana.

Es decir, había perdido una noche. El cansancio era tal que no cené, ni di de comer a mis hámsters ni menos las saqué a pasear.

“Ya fue”, decidí, apagué el TV me di la vuelta y hasta la mañana siguiente.

Desde ese día he bajado el ritmo. No estoy en competencia de resistencia con nadie, ni conmigo misma en mi estado no-atlético anterior.

He empezado a hacer 10 minutos de bicicleta por las mañanas y este esfuerzo me ha llevado a comer algo a las 11 am porque me siento desfallecer y además a dormir la siesta (de una hora) cada vez que puedo. Felizmente últimamente ha habido varios fines de semana largos…


Señor, gracias por los feriados que te permiten dormir un poco más y hacer la siesta. Gracias por este cuerpito que aunque se cansa, responde y se está recuperando. Gracias por mi nuevo cabello, totalmente rizado y con sus canas naturales. Gracias por muchas cosas, especialmente por las bendiciones que me ofreces cada día.

domingo, 5 de agosto de 2012

La tentación de la carne


El martes 13 de agosto tengo mi control de los primeros tres meses, después de la quimioterapia.

Desde hace una semana vengo experimentando todas las formas de somatización de mis temores y ansiedades. Me dio diarrea sin razón aparente, se me rajó la comisura de los labios y, lo peor de todo: tengo un cansancio infinito. Hay días que siento que, si no me echo a mi cama, me caigo. Y, sin más me desplomo y me desconecto del mundo por un par de horas, con el televisor encendido, o un buen libro caído de las manos.

Tal vez haya abusado de mi buena condición física. Primero me fui a Ayacucho, en un viaje relámpago de tres días pero por carretera. Luego vinieron las fiestas Patrias, de ahí me puse al día con la feria de Libro y fui en tres oportunidades a recorrerla de un extremo a otro.

Como estoy haciendo dieta vegetariana, tal vez haya descuidado la alimentación, una cosa es no comer carne y otra nutrirte con lentejas, frejoles, quinua y demás. Yo he estado comiendo causa, arroz chaufa, fideos, en fin… Creo que me he descuidado y mi hemoglobina ha bajado.

¿Y cómo sé que me he descuidado? Porque reconozco esta debilidad. Hasta tengo ganas de comerme una hamburguesa o una carne a la parrilla. Ayer no aguanté. La situación era extrema. Había llegado de un encuentro con niños en Pachacámac y tenía que recuperar fuerzas porque tenía un matrimonio por la noche. Entonces, me debatía entre no pecar pero seguir débil o pecar y recuperar mis fuerzas. 

Rápidamente, cedí ante la tentación de la carne y me despaché un Lomo a lo Pobre (que vino con arroz, papas fritas, un plátano frito y un huevo frito). Para no dejar huella me terminé la carne y el huevo rápidamente y dejé la parte vegetariana para el final, como si mi médico fuera a aparecer en cualquier momento a hacerme un ¡ampay!

Hoy he vuelto a las lentejas y acabo de tomarme una especie de ponche de quinua con manzana. Espero sentirme mejor y que de aquí al martes, (es decir, en dos días) mi hemoglobina suba, porque sino ya me imagino a mi oncólogo resondrándome por lo de la dieta vegetariana. ¡No quiero ni imaginármelo!


Señor, gracias por los alimentos nutritivos que pueden recuperar nuestro estado de salud mágicamente. Gracias por la quinua, las lentejas, los frijoles, los espárragos, las betarragas y las frutas secas.

sábado, 28 de julio de 2012

No soy la única

Efectivamente, cada día me doy con que más personas allegadas a mí también han atravesado por un episodio de cáncer  y están siguiendo adelante con sus vidas.

Hace poco me reencontré con una antigua amiga. Yo la llamé  para pedirle un favor, y noté en su voz un extraño tono de sorpresa. Cuando nos vimos, me contó que había enfrentado un cáncer de mama hacía tres años. Conversamos con gran naturalidad sobre el tema porque ella sabía que yo había tenido cáncer muchos años atrás y lo había superado. Entonces entendí la razón de ese extraño tono en su voz.

Unos días después me encontré con otro amigo que no se había dado cuenta que yo estaba con descanso médico, al contarle mi situación me empezó a consolar con grandes argumentos y al final descubrí que a él le habían encontrado células amenazantes  y también estaba enfrentando un tratamiento. Los dos habíamos coincidido en tiempos para nuestros tratamientos, la diferencia es que él había seguido trabajando con ahínco y yo no.

La realidad es que todos convivimos con el cáncer. Las mujeres vivimos  bajo la amenaza de que nos encuentren algo en cada chequeo anual con el ginecólogo. Las valientes lo afrontamos, las cobardes simplemente no se chequean.

Sé que me he convertido en un modelo de lucha para los que conocen mi historia, pero hay muchas historias que se están dando a nuestro lado o a la vuelta de la esquina y de las cuales nos enteramos casualmente o tal vez no nos enteremos nunca.

Pero muchas de estas historias tienen un final feliz. El cáncer puede vencerse, es decir, controlarse. Tenemos que luchar para que la palabra “cáncer” deje de ser sinónimo de muerte. Yo personalmente conozco más de 10. Sus nombres: Silvia 1 , Silvia 2, Ana, Lucha, Giani, Elbita, Mónica, Cecilia, Hugo, Marisabel, Malu y Vicky. 

Hace poco me entrevistaron para un programa de TV. El mío será uno de tres testimonios de mujeres que hemos sobrevivido.  Hay mucho que difundir al respecto.


Gracias, Dios mío, por las historias de diagnóstico oportuno, por las historias de tratamientos 
exitosos, que nos dan esperanza a todos los que estamos en la lucha, y además le dan valor a los que tienen que ir a sus chequeos preventivos. 

sábado, 14 de julio de 2012

La felicidad del Gozo


Cuando pensé en abrir este blog, mi intención era escribir sobre el contraste entre las cosas que te llenan de felicidad y las que te traen abajo apenas unos días después.

Recuerdo una conversación con mi cuñado Carlos, acerca de la forma en que yo vivía la vida o cómo la sentía. Un día soy feliz al máximo porque logré algo o algo bueno pasó y al otro estoy decaída porque la vida me ha golpeado. Para mí resultaba muy desgastante pasar de la alegría  a la tristeza de golpe.

No se trata de mí, no soy bipolar. Se trata de la vida.  Me casé con el hombre que yo consideraba mi otra mitad y sentí una gran felicidad, a los cuatro meses me operaban de cáncer. Terminé mi tratamiento ¡qué felicidad! Me separé a los dos meses. Sí estas vivencias contrastadas me parecieron violentas,  el ritmo de los contrastes en mi vida ha ido en aumento con los años. Sustenté mi tesis de maestría un día 13 de diciembre, el día 17 celebraba el décimo aniversario de mi publicación más vendida y el día 22 me diagnosticaron los nódulos peritoneales. ¡Plop! Sentí como si tuviera el karma de que la felicidad me durase poco.

Mi cuñado que es de ascendencia china me explicó que los sabios chinos viven la vida en equilibrio, ni muy felices ni muy tristes. Yo no podía imaginar una vida así de aburrida. Me resultaba impensable.
Pero ahora he cambiado. 

Ayer realicé los ejercicios del código curativo que corresponde a la virtud del Gozo. Buscando una frase de enfoque de verdad con la que me identificara encontré la siguiente: “La felicidad depende de las circunstancias. El gozo llega a pesar de las circunstancias. Yo elijo el gozo”.

Cuánta verdad en la frase y qué oportuna en mi vida. Yo nunca me había puesto a pensar en que gozo y felicidad fueran diferentes. Según Google, gozo es el “Sentimiento de placer, satisfacción o alegría por el disfrute de una cosa”, mientras que la felicidad es un “Estado de ánimo de la persona que se encuentra plenamente satisfecha al tener lo que desea o disfrutar de una cosa buena”.
Es decir el gozo es un sentimiento, la felicidad es un estado de ánimo, es decir algo pasajero.

Y ahora que reflexiono al respecto, gracias al gozo es que yo puedo contar cosas divertidas o exaltarme, a pesar de que me encuentro en un periodo de relativa no-felicidad.  

Luchar contra el cáncer no te da felicidad, tal vez te la opaque, pero no te impide gozar de la vida. El gozo está más allá. ¡Qué maravilla!

¿Por qué toda nuestra cultura apunta a ser felices, en lugar de ser vivir gozosos? Esa es la clave de la verdadera felicidad. No depender de las circunstancias sino de tu deseo profundo de ser feliz pase lo que pase, es decir vivir en gozo o con gozo (esto es tan nuevo para mí que no sé ni cómo conjugar los verbos con este sustantivo).

Gracias, Señor por haber puesto esta lectura en mi camino. Por permitirme descubrir a mis 50 años que existe el gozo y que así como el amor es un sentimiento que no se afecta por las circunstancias (…o que no debería). Recuérdame siempre que el gozo de vivir es un regalo tan valioso que no puede opacarse por asuntos terrenales.

miércoles, 11 de julio de 2012

Una violeta llamada Asunción


Hace unos días  me compré la violeta africana que quería, está repleta de flores de un color violeta indeterminado. La he llevado conmigo a mi nuevo hogar  y la he trasplantado a otra maceta. Mientras lo hacía, muchas imágenes vinieron a mi mente: mi mámá, pionera en el asunto de la violetas , y mi tía Asunción, quien descubrió también el gusto por cultivar violetas y llegó a tener ejemplares dignos de concurso.

Mientras la acomodaba me hacía la idea que mi tía me la había regalado, y la he bautizado con su nombre. Nunca antes le había puesto nombre a una planta, pero lo he hecho para sentirme cerca de ella, ahora que está enferma y no puedo verla.

La noticia de su hospitalización me ha golpeado, yo hablé con ella hace menos de dos meses y se le oía muy bien. Aunque es una de mis tías más queridas, he decidido no visitarla. No me siento lo suficientemente fuerte emocionalmente para brindar apoyo, además está en la misma Clínica donde estuvo mi mamá, y eso  todavía me produce conflicto.

En estos días,  también hice un código curativo de El Perdón, no es nada sencillo, porque hay tanto que perdonar en la vida, sobre todo a una misma. Hay cosas que pasan y, entonces, uno tiene que perdonar a Dios, a la vida o al destino. Hay gente que te defrauda y que tienes que perdonarla. Y hay cosas que hacemos a diario por las cuales luego tendremos que perdonarnos.

Cuando pienso que ya no tengo nada que perdonar, me doy cuenta que todavía hay cosas que me molestan, algunas de ellas insignificantes pero ahí están. Bueno, difícil vivir sin tener que perdonar.

Por estos días he pensado mucho en mis primas, que la deben estar pasando mal: en mi tío, que aún no debe salir de su asombro con esta situación repentina. Cuando pienso en mi tía, siento que ella es la que menos sufre. Nada debe compararse a la muerte de mi prima Adita, diez años atrás. Ella impotente sin poder hacer nada por cambiar el destino de su hija. “Todo va a estar bien” le habría prometido, rogando por un milagro que no llegó. Su misión era darle fuerza y apoyo, aunque su corazón se quebraba en mil pedazos y se volvía a pegar una y otra vez.

El cáncer se ha llevado a muchos seres queridos en mi familia, a pesar que hay más probabilidades de sufrir un accidente  de tránsito. Me pregunto si es un asunto de genética o de creencias dañinas, mal manejo de sentimientos  o hábitos alimenticios destructivos que se han transmitido de generación en generación. Aun espero la respuesta.


Señor, dame fuerzas para aceptar tus designios. Dale fuerzas a mi tía para afrontar su enfermedad. Ilumínanos a todos para que podamos perdonarnos unos a otros -y a nosotros mismos- para aliviar la carga de culpa que puede llegar a enfermarnos. 

viernes, 6 de julio de 2012

Volver a la Vida, con calma


Estoy preparándome para volver a la “normalidad” y me aterra. Siento una gran amenaza. Sé que la voluntad es débil y que cuando me cuenten los proyectos y, sobre todo los problemas del trabajo me engancharé nuevamente y me olvidaré de mis prioridades. Por eso prefiero pasar este periodo de convalecencia en casa.

He tomado varias precauciones. En primer lugar me he mudado a vivir sola en mi depa. Ocuparme en la decoración e instalarme me ha tomado varios meses. Estoy contenta, aunque aun no establezco una rutina para escribir. Entre mi papá, mi tía y mis sobrinos dejo mi preciado tiempo libre para estar con ellos. Bueno, pasar tiempo con la familia no es pecado, pero es una “comodidad” peligrosa. Debo permanecer alerta.

Ahora que estoy cumpliendo un régimen de dieta vegetariana, comer se convierte en un ritual que incluye gran concentración. Y más concentración aún requiere el hacer hervir las hierbas chinas, que tomo por la noche. Se trata de hacer hervir un litro de agua hasta que quede solo una taza de esencia concentrada. Me da miedo que el sueño me venza y se evapore todo el líquido, queme la olla y hasta produzca un incendio.

He ganado libertad viviendo sola, pero por el momento no puedo llegar, tirarme a mi cama y olvidarme de todo hasta el día siguiente. Desde cosas triviales como botar la basura o echar llave a la puerta, son nuevas rutinas que debo incorporar a mi estilo de vida.

Por otro lado ya planté mi jardín y ahora debo regarlo con regularidad. Aun me falta colocar mis macetones y volver a comprar una violeta africana, porque la mía se murió en cuanto me enfermé. Estas plantitas son muy sensibles, y nadie cuida tus plantitas como tú misma.

Ya casi todo tiene su sitio determinado en el depa y todavía tengo espacios de almacenaje libres, por ejemplo debajo de mi cama. No sé qué voy a guardar ahí ni cómo porque yo sola no puedo levantar  la tarima y eso de agacharme para guardar cosas ahí debajo me da miedo. Pienso que la cama se va a cerrar y yo me voy a quedar atrapada. Felizmente, ya entregué llaves de repuesto a mi familia por si necesitan venir a mi rescate.


Por último, esta semana he estado muy ocupada empezando a practicar los Códigos Curativos, una terapia creada por el Doctor Loyd, que recoge los principios de la física cuántica para curar las imágenes negativas asociadas a un recuerdo que te produce estrés, y que en consecuencia origina tu enfermedad o dolencia. La curación se basa en detectar los recuerdos que te alteran todavía, trabajar en ellos no para cambiar tu sicología sino para borrar las asociaciones negativas que te producen la imagen de su recuerdo. Estas imágenes negativas no estarían en nuestra memoria (cerebro) como comúnmente creemos sino en cada una de las células de nuestro cuerpo, lo que se llama memoria celular. Para hacer ello te ayudas repitiendo una frase o Enfoque de la Verdad , que es una premisa que tu cuerpo acepta como válida.

¡Es increíble!! Cuando uno busca en su memoria las imágenes aterradores, llega a encontrar algunas, en el proceso te estremeces con el recuerdo, por eso te piden que la califiques del 1 al 10 según la intensidad del malestar que te produce. Luego que practicas los códigos vuelves a evocar la imagen y mides la intensidad del rechazo, a veces ya no hay rechazo… Entonces se ha producido una curación (mayor información en http://www.thehealingcodebook.com).
.

Quiero avanzar con los códigos curativos antes de volver a la normalidad y añadir más imágenes estresantes a mi ya estresada memoria.


Señor, gracias por poner en mi camino tantas alternativas de curación, además de la fe. Gracias por mis ángeles que me dan libros o me apoyan en esto. Sé que estoy en buenas manos, me trata el mejor médico oncólogo y el mejor médico chino. Y gracias a tu fuerza, yo soy la mejor paciente, aunque a veces me impaciente.




jueves, 21 de junio de 2012

Ojo que no ve, corazón que no siente

El martes estuve donde el doctor Pum, el doctor de medicina china. Él me había visto hace tres semanas con los resultados de la resonancia magnética. Le expliqué lo que opinaron en la junta de médicos del oncólogo el cirujano oncólogo y el radiólogo.

Con su sabiduría china me hizo saber que el problema de la vagina, que para el cirujano era la cicatriz de la histerectomía, era lo de menos, porque eso me lo podían raspar sin problemas. Lo que le importaba  a él -y era el objetivo del tratamiento que hemos empezado- es atacar los ganglios inflamados. Al contrario de lo que opina mi cirujano: “que no son nada”,  el doctor Pum sí les da importancia y está seguro de poder controlarlos.

Yo que pensé que tomaba las hierbas y hacía la dieta vegetariana y sin hormonas como una precaución, ahora, recién me doy cuenta que estoy peleando una nueva batalla contra el mismo enemigo pero con otras armas.

Saber esto me ha sorprendido. No estoy viviendo un tiempo de convalecencia de los efectos de la quimio, estoy EN TRATAMIENTO, con todo lo que esto implica. Para que me entiendan bien, si estoy en tratamiento, estoy en pie de guerra, es decir hay un enemigo en el frente del cual me debo defender. Para mi doctor chino, no es una posibilidad, está ahí y lo vamos a derrotar.

Yo había optado por creer a mis médicos oncólogos y aunque el panorama de esperar hasta agosto para ver qué pasaba con la nueva resonancia era estresante, me daba un respiro. Durante tres meses iba a dejar de pensar en mi enemigo. Pensé que estaba viviendo un periodo de tregua y me entregué a él sin más, con fe en la medicina occidental.

Aun estoy aturdida por la noticia. Esto de no esperar tres meses con los brazos cruzados para prevenir un posible avance de la enfermedad (en caso de que los ganglios no estuvieran inflamados por otra razón) se ha transformado en “…sigues en tratamiento, Miski”.

Es curioso, para la medicina occidental un ganglio inflamado que mide menos de 1 cm no se considera cáncer. Si crece, entonces hay que preocuparse. Si no crece no hay forma de saber si es o no es cáncer a no ser que te lo extirpen. Pero como los míos están en zonas difíciles de llegar, la solución es esperar. El método de diagnóstico es esperar a ver si crecen, para poder detectarlos con un petscan (que no detecta lesiones de menos de 1 cm) y entonces, recién se da el tratamiento.

En cambio para la milenaria medicina china, el tamaño es lo de menos. Ellos sí pueden controlar lesiones de menos de 1 cm. Es más, según me he informado, las hierbas chinas funcionan mejor con tumores pequeños. Así que no puedo estar en mejores manos.

El doctor Pum me hizo saber también que cada vez me va a aumentar más las medicinas. Ahora ya no solo voy a tomar las hierbas sino también unas pastillas que se llaman Anticancerlín, que tienen las mismas hierbas que ya tomo más una más que no está disponible en Perú.

Anteanoche, tomé las pastillas pero me sentí mal, empecé a toser y a sentirme intoxicada. El vientre se me abalonó y me asusté, pero todo se pasó en unos tres minutos. Pero no me he atrevido a tomar la siguiente dosis.

Hoy tendré que consultar al doctor al respecto. Espero no ser alérgica a este medicamento. Realmente espero que no sea así.



Señor, gracias por poner en mi camino a un representante de la medicina milenaria china. Dame fe y perseverancia para seguir sus indicaciones al pie de la letra. Te pido también un poco más de paz interior para aceptar este nuevo escenario de lucha con la fortaleza necesaria.

domingo, 10 de junio de 2012

Un paso a la vez… hacia mi nueva vida

Es una linda tarde de otoño, con un solcito que calienta el cuerpo y el alma. Me doy cuenta que soy muy afortunada porque este sol me da ánimos para mudarme con entusiasmo, sin una pizca de pensamientos grises como el cielo de Lima.
No me estoy mudando exactamente, ya estoy instalada desde hace un par de semanas pero recién hoy me voy a  quedar a dormir en mi nuevo depa. Me siento como una loba que ha estado preparando su guarida y por fin, sabe que estará segura en ella.

El  depa de tan listo que está ya se ensució todo y hay que volver a limpiar a profundidad, pero eso será el día martes que viene Esperanza, mi asistente en asuntos de limpieza. Así quedará listo para el miércoles que vienen de un canal de TV a entrevistarme. Hay un programa dedicado a la salud que se llama Cuidate Mucho y están preparando un especial sobre el cáncer, con tres sobrevivientes. Esta vez voy a  dar la cara, hasta  la pelada, todo con mi propio nombre.

Como en muchas ocasiones en  mi vida, las sincronizaciones se dan. Empiezo mi nueva vida un 10 de junio del 2012, 19 años después de la primera vez que me separé de la casa familiar -el 11 de junio de 1993- y me pesca leyendo un libro sobe Códigos Curativos, que me ha regalado una gran amiga para que siga con mi búsqueda de terapias complementarias y de carácter holístico. La lectura está prometedora…

Además creo que hoy se termina mi descanso médico (el oficial) pero yo aun no estoy lista para retornar a la llamada “normalidad”, este es el momento preciso para sumergirme en mi nueva forma de vida y mientras no me aferre a nuevos hábitos saludables de vida, no volveré a la rutina anterior. Hablaré con mi médico, con la gente de recursos humanos, con mi jefe… alguna opción habrá.

En mi nuevo espacio me siento “como en casa”, valga la redundancia. Recuerdo que cuando entré al depa por primera vez pensé “aquí puedo vivir” y estuve segura que era el lugar correcto.

Ahora, que sin querer queriendo, la decoración del depa se ha ido armando con los sillones de mi hermana, la cómoda de mi madrastra, los baúles de mi abuelo... puedo exhibir como tesoros el gran cuadro abstracto de mi ex, y los  sensuales  cuadros de mi amiga Inés, la pintora.

La mesa de mi comedor luce un mantel tejido a crochet por mi mamá, que mi hermana me ha traído. Frente a esta me acompaña la vieja Remington de mi abuelo en la cual hice todos mis trabajos de la universidad y mis primeros poemas.  De solo verla recuerdo que soy escritora por sobre todas las cosas y que esa es mi misión.  En la sala está mi revistero-tigre de bengala que alberga en su lomo un par de cuentos  andinos reproducidos en la técnica de las arpilleras, unas joyas.

Esta es mi casa de escritora, es mi nueva guarida, mi espacio,  mi depa.

Gracias, Señor por todas las sincronizaciones que has orquestado para que yo pueda estar hoy aquí, iniciando una nueva etapa en mi vida. Una nueva etapa en un continuo de sueños y sombras. Dame fuerzas para mantener la fe en ti y en mí misma. Y te digo de todo corazón:  Mi casa es tu casa. ¡Bienvenido a este humilde hogar!”.

viernes, 1 de junio de 2012

¿Y dónde está mi cabello?

Mi cabeza lucía como un alfiletero hace un par de semanas, pero todavía no se cubre mi cuero cabelludo. Es más me parece que los cabellos que asoman son los que resistieron la quimio, pero ¿dónde están los otros? ¿No van a volver? ¿Son invisibles? ¿Se han vuelto a caer?

Ya no sé qué pensar de la recuperación de mi pelaje… Cuando terminé el tratamiento aun me quedaba el 30% de mis cejas y pestañas, pero ahora, en vez de haberse poblado nuevamente se han caído casi por completo.
Me pregunto si la dieta sin proteínas, que empecé hace 10 días tendrá algo que ver. La teoría del médico chino es que no hay que alimentar a las células cancerosas, por eso no debo comer  ningún tipo de hormonas sexuales ni de crecimiento. Es decir nada de proteínas provenientes del reino animal, y nada de soya. Así que le he dicho chau a la leche de soya, al queso y a los helados…

¿Le habré dicho chau a mis cejas y pestañas, también, sin darme cuenta?? Espero que no, pero mientras espero que regresen, me impaciento. La falta de pestañas realmente es molesta, el ojo te pica todo el tiempo.

Pero si he de hablar de las molestias, tengo que volver a mencionar mis pies. Curiosamente – no sé si también coincide con que estoy tomando las hierbas chinas-, los pies están más acalambrados que nunca. Se acalambran incluso cuando estoy con zapatillas. A veces me saco la zapatilla para ver si no tengo la media arrugada en la planta o algo así, pero no. Mis pies están acalambrados la mayoría del tiempo. La duda es si estoy recuperándola sensibilidad y por eso siento el acalambramiento o si se me están acalambrando más que antes.

Pero el invierno siempre ha traído consigo los calambres. Hace un par de noches, me despertó una sensación rara en mi brazo derecho, se había estrangulado con la manga del pijama y estaba adormecido desde el hombro hasta los dedos. Ese día pensé morir de dolor, pero la falta de sensibilidad en los dedos de la mano me salvó. Tomó su tiempo y mucho dolor que volviera a la normalidad.

Felizmente el estómago está de lo mejor, no tengo gastritis y voy al baño regularmente después de cada comida.  Entre la nueva dieta y las hierbas chinas ya no siento que necesito echarme a dormir después de comer y es como si tuviera más energía.

Lo único que me preocupa es que se me acabe el descanso médico. Ya me acostumbré a vivir sin trabajar. Me siento amenazada ante la posibilidad de volver a la rutina de antes. Aun no estoy lista a enfrentarla. Necesito más tiempo.


Gracias, Señor, por las hierbas chinas que están limpiando mi cuerpo y sanándome. Dame fortaleza para seguir la dieta y no caer en la tentación de romperla, y dame paciencia para esperar el tiempo necesario para volver a ver mi cabello en el espejo. Bendice a todos los que me apoyan de cerca y de lejos. Amén.




sábado, 19 de mayo de 2012

Hay algo ahí, pero ¿qué??


En las películas del lejano oeste los indios apaches no dejaban que les tomaran fotografías porque creían que la fotografía atraparía su alma. ¿Qué habrían pensado estos sabios indios si hubieran conocido la resonancia magnética, es decir una fotografía interna de todos tus órganos?

Se habrían negado, es todo lo que intuyo.

La ciencia avanza muchísimo, el diagnóstico por imágenes permite descubrir nódulos por más pequeños que sean, el problema es que los detecta, sabemos su ubicación y su tamaño aproximado  pero son solo un indicio, no es una foto real.

La interpretación es ahí hay algo, pero ¿qué es realmente aquello que se ve en la placa?

En mi caso los nódulos siguen siendo pequeños (menos de 1 cm), en algunos casos se interpretan favorablemente como cicatrices de algo que fue y ya no está más, en otros se cree que es un ganglio inflamado sin enfermedad y en otro parece que hay que seguir batallando.

Lo cierto es que Dios tendrá que guiar a mis doctores para interpretar adecuadamente estas luces y sombras que son lo más cercano a una foto de lo que ocurre dentro de mí. Mientras tanto, yo debo seguir rezando, en primer lugar, cuidándome, en segundo lugar, y enamorándome cada vez más de la vida para que mi organismo haga link con mi cerebro (deseos y emociones) y rompa el karma.

Confiar es una tarea difícil, yo estoy confiando mi restablecimiento a mis oncólogos, que son buenísimos, tienen mucha experiencia y un gran corazón. El día lunes habrá junta de médicos para revisar mi caso y ver mis opciones.

Como señala el nombre de mi blog. La Vida nos enfrenta alternadamente -y a veces abruptamente- a Sueños y Sombras. Un día celebramos, al día siguiente estamos acongojados, esa es la prueba. Para entretenerme hoy me mudaré a mi nuevo hogar. Disfrutaré de este Sueño que se hace realidad  y dejaré las Sombras del miedo y la incertidumbre adormiladas hasta nuevo aviso.


Seños, gracias por las buenas noticias acerca de mi salud y por los sueños realizados. Bendice a mis doctores y a todos los doctores del mundo porque tienen en sus manos la  vida de sus pacientes. Dame fuerzas para aceptar tu voluntad y más fuerzas, aún, para seguir luchando.

miércoles, 25 de abril de 2012

Mi sexta quimioterapia, 18 años después


Ayer me reencontré con mi dosis de Cisplatino y Paclitaxel en mi sexta y última sesión de quimioterapia  -eso espero-.  Apenas me recliné en el sillón el sueño se apoderó de mí. Fue un sueño sanador,  no me despertaba ni cuando me cambiaban las conexiones de las sondas. Yo estaba literalmente en otro mundo. Soñaba y soñaba, hasta creo haber tenido una pesadilla.

Puede que me hayan puesto un poco de Diazepán, pero yo me dormí mucho antes. Tal vez porque últimamente he tenido insomnio. Me despierto a eso de las 4 am y tengo ganas de leer, de avanzar cosas… Me da mucha ansiedad saber que mi vida se paralizará por unos 10 ó 15 días. La incertidumbre de saber si tendré fuerzas o no me consume y yo casi ni me defiendo.

Hoy iré a mi última sesión de hidratación. Llevaré una torta de agradecimiento para todo el equipo de enfermeras, asistentes y demás. Hasta detalles simples como este se complican. Quisiera llevar una saludable torta de zanahoria de La Baguette pero por tiempos y fuerzas tendré que ir a un supermercado que está por el camino, pero no creo que haya nada saludable…

Tengo apuro de llegar temprano para salir antes del mediodía. Resulta que esta tarde vendrá a visitar mi casa la imagen de la Virgen de Fátima viajera. Este es un privilegio, que increíblemente se repite por segunda vez. La primera vez que vino la Virgen a mi casa fue en mi cumpleaños hace 12 años.  En esta ocasión la Virgen viene justo el día en que finalizo mi tratamiento y un día antes de mi cumpleaños número 50.  Esta sincronización se la atribuyo a mi abuelita Catita y a mi mamá, mis ángeles amorosas. Y seguro que también por ahí anda metida mi prima Adita, de quien me despedí justamente un 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima; 6 días antes de morir de cáncer.

Ustedes pensarán que hicimos algún trámite, pero no. Recibimos una llamada de los Hermanos que se conocen como Heraldos de la Virgen de Fátima y dijeron que nos iban a venir a visitar el 25 de abril y que nos preparáramos.

La sincronización tiene otro matiz digno de reflexionar. En mayo tengo pensado irme a vivir a mi propio departamento, me estaré mudando luego de casi 18 años de compartir casa con mi tía, la hermana de mi mamá y ella está bastante afectada por esta situación. La visita de la tarde es providencial, no me queda duda.

Mañana, 26 de abril, iniciaré una nueva etapa de mi vida como “Señora de las  cinco décadas”, aunque todavía no me podré mudar, siento que recuperaré un estado de independencia al que había renunciado por diversas razones: económicas, de salud, de comodidad, de gratitud, en fin. Cuando uno pestañea ya se pasaron 18 años…

Me da ilusión volver a tener mi casa y mi estudio en un solo lugar. Ya no tendré pretextos para  no escribir todo lo que yo quisiera. Pero me abordan tremendos temores: ¿entrarán todos mis libros?, ¿alcanzarán las paredes para colocar todos mis cuadros y afiches?, ¿podré contar con un tocador para peinarme y maquillarme cómodamente?

Cuando entré al depa por primera vez una voz interior me dijo “yo podría vivir aquí”, así supe que era la elección correcta. Mientras estaba ahí me imaginaba a mi misma sentada escribiendo frente a las únicas dos ventanas mirando el jardín, pero ahora que han llevado los muebles, esta imagen no me queda muy clara. Démosle tiempo al tiempo para resolver las inquietudes que me atormentan hoy en día.

Solo deseo recuperar mis energías rápidamente y poder entretenerme avanzando la decoración del depa o la mudanza antes del 18 de mayo, fecha en que iré a mi próxima consulta con mi oncólogo con los resultados de la resonancia magnética para revisar el éxito del tratamiento. Frente  a esta incertidumbre, cumplir 50 años no es nada.


Gracias, Señor, por la sincronizaciones que colocas en mi camino. Bendice a todas las personas que rezan e interceden por mí, porque está humilde servidora, no es muy dada a los rezos. Aunque ya voy en la tercera novena al Divino Niño, es decir a ti cuando eras chiquito, no siempre puedo hacer las tareas del día, pero lo haré en cuanto me sea posible.

“¡Oh, Divino Niño, mi Dios y Señor
Tú serás el dueño de mi corazón!”

viernes, 24 de febrero de 2012

No es el fin del mundo


Alguien me envió un power point sobre unas supuestas predicciones de la Nasa para el 2012. Hablaban de diciembre del 2012 como fecha para un cambio trascendental de la tierra y de la humanidad…

Más allá de si será cierto o no, lo que yo pensé fue “el fin del calendario maya marca el 21 de diciembre, eso aún está muy lejos”. Primero tengo que acabar mi tratamiento, que son seis sesiones cada tres semanas, es decir un periodo de 18 semanas, del cual ya voy por la mitad. Es decir me faltan 9 semanas más.

La última sesión de quimioterapia me la pondrán el 26 de abril, el día de mi cumpleaños # 50 ¿puede haber una mejor señal? Pienso celebrar –aun no he definido cómo- cuando tenga los resultados finales que serán al cabo de dos semanas más, si no entendí mal y no son dos meses más.

Esto quiere decir que mis proyecciones van a muy corto plazo: qué voy a  comer hoy, qué pastilla debo tomar, cuándo me toca el análisis, qué día tengo la cita con el médico, cuándo me ponen la quimio. Son muchas cosas pequeñas que marcan la agenda. Incluso debo planificar qué día estoy visible para mis amigos, para que siempre me vean bien.

Los primeros cinco días pos-quimio son impredecibles, mejor reunirse a partir del sexto día pero no más allá del día 10 porque las defensas están bajas  y me puedo contagiar de algo, a partir del día 14 ya estoy más recuperada pero tampoco puedo hacer mucho trajín porque perjudico a la recuperación de mi organismo.

Cada día es complejo, hay que racionalizar la energía, no tengo las mismas fuerzas que antes, me canso. Hago algo, descanso, hago algo más  y descanso. Cuando te sientes bien se pasa volando pero cuando no, te das cuenta que  cuenta con 24 largas horas hasta que llega un nuevo día, una nueva esperanza.

¿Cuántos días quedarán hasta el 21 de diciembre? No he hecho el cálculo ni me importa. Mi cuerpo, mi espíritu y mi alma están viviendo su propio cambio de era, de la era de la “salud-agredida” a la de la “salud-restablecida”. No sé si mis células mutarán a fotones o lo que sea, lo único que sé es que las células buenas deben derrotar a las malas y punto. 

Eso es lo único que tengo en mi mente por el momento, y no estoy atravesando ningún fin del mundo, en todo caso es un nuevo empezar. Cuando llegue el 21 de diciembre, seguramente estaré haciendo planes para la Navidad, ya veremos qué pasa con las profecías mayas. Todo a su momento.


Señor, gracias por cada día que trae consigo 24 horas de lucha contra el enemigo en mi organismo. Yo pensaba que mi cuerpo solo era el campo de batalla, pero ahora me doy cuenta que bajo tus órdenes yo (con mi cuerpo.alma y espíritu) puedo y debo ser la comandante general. Dale fuerza, sabiduría y sentido común a esta guerrera para defenderse con todas su fuerzas y armas disponibles.